Lola Baldrich: “Mi lenguaje preferido es el teatro ya que eres el dueño de ti mismo”

Texto Albert Roca. Fotos Javier Mantrana. Entrevista realizada en Cafe & Tapas Carretas 14.

Hay actores que llevan un aura carismática por lo que han sido y por lo que son. Y hablar de Lola Baldrich son palabras mayores, por haber participado en series emblemáticos de los años ’90, la primera década del 2000 y recientemente en la segunda década con las series Derecho a soñar y Cuéntame como pasó. Y sin olvidarnos tampoco de su etapa musical con Objetivo Birmania.

© Javier Mantrana

Empezamos hablando sobre el personaje de Helena, en Cuéntame como pasó. Era toda una madraza

Se mostraba a través de una pinzelada los dilemas morales del personaje, y siendo la madre de uno de los chavales que lleva una de las tramas principales. Era un reto cómo afrontarlo. Y desde la dirección se mostraron matices de drama y también de comedia. Y esa era la clave: ser una madre amantísima y sacrificada y con algún punto de histeria y un poco desbocada.

¿Alguna escena especial en particular?

Recuerdo aquella secuencia de los rulos, que además dirigió la única mujer que ha dirigido en la serie. Y fue todo un hallazgo.

Un personaje bien distinto del que tuviste en Derecho a soñar

Esta serie tenía un formato que pretendía hacer algo muy especial, porque el creador Nacho me lo contó. De lo que se trataba era de no llevar al extremo las grandes situaciones si no hacer una poética bastante normal, con las referencias americanas con los despachos de abogados y el de chica conoce chico. Mi personaje era el de una autora que la acusaban de plagio. La verdad es que fue un placer trabajar allí.

© Javier Mantrana

Pero no funcionó. ¿Hay alguna fórmula para el éxito?

Es imprevisible. Hay tantos factores:  la política de la televisiones, los guionistas que les dejan libertad de escribir. Pero luego están las apuestas que funcionan, como la serie Antidisturbios, donde Sorogoyen actuó con completa libertad y ha tenido un éxito enorme.

¿Fue especial trabajar en El punto frio?

Me parecía de las apuestas más interesantes que he hecho, con una productora de amigos, con Dada Films. Contar los puntos fríos que hay en España a través de leyendas. Toda una apuesta de Alberto Ortega con los casos de los espíritus.

También has hecho mucho teatro

Mi lenguaje preferido es el teatro ya que eres el dueño de ti mismo. En la televisión o en el cine tu grabas tu secuencia y luego te ponen música y te cambian tu matiz. Pero en el teatro eres el dueño de todo, tienes el contacto con tu compañero y es algo mágico. Y con la avalancha de lo audiovisual se ha convertido en algo encriptado ver a un actor sobre el escenario. Es pura energía física y vocal y puro simbolismo. El teatro mira las pasiones con lupa. Fijate como Shakespeare mira la muerte, la vida y el dolor con una lupa particular.

¿Imponía mucho trabajar con Flotats como  hiciste en El enfermo imaginario?

Antes de empezar me decía yo misma “Voy a trabajar con un mito viviente”. Luego veo que es un artesano del teatro. Actuando dirige y lo observa todo. Al día siguiente te indica que te has de mover unos centímetros. Se da cuenta de todo. Y por ello no me extraña de nada todo lo queha sido. Ha sido un verdadero placer trabajar con una persona súper elegante y un buen compañero.

¿Es importante la disciplina?

Para mi es fundamental. El actor se ha convertido casi en un arquitecto, alejado del actor bohemio de hace unos años. Se levanta y se prepara a fondo. El actor como un guerrero. Es importante estar lo máximo de capacitado y preparado.

© Javier Mantrana

Das clases en la escuela de arte dramático de Valladolid. ¿Qué les explicas?

He dado ya dos cursos. Parto de las herramientas que he utilizado, cuales son mis puntos fuertes y una es la disciplina y la otra es el talento que no se puede aprender. Si tienes talento y lo cultivas es un potencial que no se puede medir.

Además de ser actriz también se te recuerda por tu etapa en Objetivo Birmania. ¿Qué ha podido aportar la música?

Han puesto el granito de arena para cambiar la sociedad y transformarnos. No seriamos lo que somos si no hubiéramos disfrutado de ciertas canciones. Recuerdos de aquella ciudad de Madrid que rebelaba, donde en cada squina había un concierto y una exposició.  Eso nos marcó. Que mis hijos canten las mismas canciones que yo cantaba a los 18 años es muy especial.

Para finalizar. ¿Preocupada por lo que está sucediendo?

La guerra de Ucrania me está espoleando de manera especial. Y lo más macabro es ver en la televisión a futuras viudas, a futuros huérfanos. No sé si somos conscientes de la perversión audiovisual que hay en contemplar lo que pasa. Me afecta tanto que hay momentos que por salud mental pido alejarme de todo esto.

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