Texto – Albert Roca. Fotografías- Albert Roca-Archivo Marina Copado.
El Festival de cine de Sitges acogió la presentación del cortometraje «Barquito de papel» de Guillermo Fernández. El cortometraje fusiona suspense y psicodrama, con pinceladas de terror slasher. Lo que parece una simple estancia compartida se convierte en la peor pesadilla de dos amigos al recibir una nueva huésped en su hogar. Una de las protagonistas es Marina Copado, gran fan del genero del terror.

¿El miedo se encuentra en los hechos cotidianos como compartir piso?
El cortometraje Barquito de papel habla de personas que comparten un piso. Si compartes un piso y de repente entra una persona, todo puede irse de las manos. Puede pasar todo lo peor que te puedas imaginar. Pero al final, yo creo que todos los monstruos vienen de algo que ha pasado antes que los ha hecho ser así.
¿Y cómo es tu personaje?
Lleva una historia detrás muy dura que al final te hace empatizar, dentro de que los acontecimientos que ocurren no puedes, pero conectas de alguna forma.

¿Es complejo compartir piso con alguien que no conoces del todo?
Es un tema delicado, sobre todo si eres una persona muy protectora contigo y con tu espacio. Compartir tantas horas, minutos, segundos, tantos metros cuadrados con alguien… Es muy importante la comunicación. A veces, incluso en las parejas, cuando llevas un tiempo, hay momentos en los que dices: «Déjame, necesito un día de estar yo sola» o «Necesito espacio». La diferencia es que hay una línea muy fina entre poner un límite y reaccionar de una manera adecuada cuando alguien pone un límite. Si tú pones un límite y alguien lo sobrepasa, depende de la reacción de la persona.
¿En qué sentido?
En mi casom hay momentos que necesito una hora sola sin que nadie me hable, porque tengo mucho carácter. Soy una bomba de relojería. Tengo mucha paciencia, pero como se me cruce algo, tengo muchísimo carácter.
Como he ido a mucha terapia y ya me conozco, siempre digo: «Déjame, y ahora cuando me relaje hablamos. Voy, te busco y lo comentamos». Pero en el momento en que noto ese momento de tensión, necesito que nadie me hable.

¿En qué aspecto te ha ayudado ser actriz? ¿Has mejorado como persona?
Mucho, Sorprendentemente, soy una persona a la que le cuesta mucho hablar de mis sentimientos. Soy muy tímida, Tengo mucha ansiedad social. Todo lo que son eventos y premieres me abruma muchísimo, me genera mucha ansiedad. Al final, ser actriz es una forma de dar voz a lo que yo siento, a través de una máscara. Me ayuda.
¿Es como ponerte un disfraz?
A mí me encanta. Desde que era pequeña, mi madre me lo decía: yo vivía constantemente en mi mundo de libros y de fantasía. Y sigo igual, con mis 28 años. Tengo un mundo interno en el que, cuando todo lo de afuera me sobrepasa, estoy siempre en mi cabecita, en mi mundo feliz, en mis jardines.

¿El género del terror es un buen disfraz?
De la figura del monstruo me atrae su complejidad. No me gusta calificarlo. Siempre necesito saber un porqué. No creo que haya gente que sea mala porque sí, Siempre intento entender lo que hay detrás y de dónde viene, qué ha podido producir eso.
¿Qué personaje te gustaría interpretar?
Dentro del terror me gusta mucho todo lo que es el feminine rage. Una Pearl, una Max, me encanta, me vuelve loca. En la película Eden Lake, el personaje de Book the Skins, me encanta. Otros personajes que me gustan mucho son de Resident Evil o el de Jessica Lange en American Horror Story.

Con la imaginación que tienes, ¿alguna vez te gustaría escribir algo tuyo?
Desde que empecé el máster con Ángel, se me ha despertado un poco el gusanillo. Lo que pasa es que tengo muchas cosas que quiero contar. Creo que es una cuestión de tiempo. En algún curso te explican que hay un orden claro. Entonces, todo esto tengo que hacerlo, porque también creo que hay cosas muy importantes de las que me gustaría hablar y no me gustaría pasarlo por encima ni tratarlo de una manera superflua. Pero sé que ese momento de contar una historia mía, llegará algún día,

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