Manu Gómez estrena su ópera prima ‘Érase una vez en Euskadi’

Texto y fotos: Pollyana Hernández. Entrevista realizada en el Col·legi de Periodistes de Catalunya. Barcelona. 29/10/’21

Después de ser ayudante de dirección en más de 20 largometrajes, haber rodado muchos cortometrajes, haber dirigido series para Bambú Producciones, RTVE, Veralia Producciones, Zebra Producciones y Voz Audiovisual, y por si fuera poco haber logrado una gran cantidad de premios con su trabajo, Manu Gómez entra por la puerta grande con su Ópera prima ‘Érase una vez en Euskadi. Nos ha contado algunas experiencias que ha vivido a lo largo del proceso de creación de éste, su primer largometraje como director.

‘Hilarri’ y ‘Das kind’ dos de los cortometrajes más premiados de Manu Gómez

Hoy es el estreno de ‘Érase una vez en Euskadi’ ¿cuáles son las sensaciones que tienes de este acontecimiento?

Muy buenas. Ayer tuvimos un preestreno en Madrid, en la sala ‘Paz’. Y se pudo juntar ahí un nutrido grupo de espectadores que parece que disfrutaron la película. Ya habíamos testeado la película con la proyección en Donostia. Porque la película la presentamos en el festival de San Sebastián, dentro de las galas de Radio Televisión Española, en el Kursaal. Y ayer fue la segunda vez que la vimos con público y al igual que la primera, las sensaciones fueron muy buenas. Pero la hora de la verdad llega a partir de hoy que se estrena en todos los cines.

¿Qué tal fue la experiencia en el Festival de San Sebastián?

Para mí fue una cosa impresionante. Yon está más acostumbrado a todo lo que tiene que ver con la prensa, con los festivales. Yo, sí que he ido a muchos festivales, pero desde el otro lado, como amante del cine. Y lo de Donostia la verdad es que fue exagerado. Empiezas a las 8:30 a hacer entrevistas y no paras, no paras… Y luego, Donostia es que es Donostia y estar ahí el Maria Cristina, y está el Kursaal y la ciudad se convierte en cine puro y duro y es que es tan bonita por otro lado, nos hizo buen tiempo, en fin, fueron dos días muy intensos que no olvidaré en mi vida.

¿Qué expectativas tienes en cuanto a premios con Érase una vez en Euskadi?

De momento ha estado en San Sebastián, el viernes pasado la presenté en Tudela, en el Festival Ópera Prima, que es un festival muy importante para óperas primas, estamos 7 películas ahí. Y también en el ‘Tallinn Black Nights Film Festival’ en Estonia, pero está empezando su andadura en los festivales.

En su película autobiográfica le resulta imposible relatar su infancia en la Guipúzcoa profunda sin tocar el tema de ETA.

Director y guionista, Manu. ¿Qué tal esa doble labor en tu ópera prima en largometrajes?

Es la que he practicado siempre. O sea cuando he generado o hecho cortometrajes; en este caso pues la primera película. Y la siguiente que haya pues también la escribiré. Son dos cosas que para mí van muy unidas. Estoy acostumbrado. Por otro lado, también me encanta, cuando he dirigido tele, poder interpretar otros guiones que no son tuyos. Ese proceso también es muy bonito y muy creativo. Pero esta historia, al ser autobiográfica, que mejor que yo mismo para hablar de mi mismo y de mis amigos.

¿Hay algún personaje en concreto con el que estés identificado?

Sí, Marcos el ciclista. Yo era todavía peor que él. (Risas). Yo era un ciclista frustrado. Para mí fue mi gran pasión el ciclismo. Y competí muchos años. Estuve más años de los que está el personaje, pero era muy malo, terriblemente malo. El ciclismo es un deporte en el que tienes que tener unas cualidades genéticas. Casi todos los deportes son así, pero en el ciclismo en concreto tienes que tener una genética que soporte mucho sufrimiento. Y sí, es un poco mi vida, mi infancia, la vida de mis padres, mi procedencia granadina. O sea, yo nací en Euskadi, pero mis padres son de Granada. Mi padre falleció en el 94, pero también era de Granada. Y mis abuelos salieron de allí buscando un futuro mejor para sus hijos. Y el resultado de eso somos nosotros. Es la primera generación que creció allí, pero que venía de padres de otros sitios de España. Bueno, un poco como aquí en Cataluña, provincias donde había trabajo, así de simple.

Tocas varios temas en ‘Érase una vez en Euskadi’, desde inmigración, familia, el valor de la amistad, problemas políticos, todo eso está ahí, ¿Cómo logras ese entrelazado?

Sí, a ver, la película no pretende hacer una radiografía sociopolítica de la época. Lo que pasa es que escapar de ciertos temas es imposible cuando te metes en esa Guipúzcoa profunda de los 80. En el año 85 ETA atentaba prácticamente a diario o cada dos días,en fin… Todos los informativos se abrían prácticamente con la misma noticia. Y otro añadido que son la heroína, en general las drogas y el SIDA que este último arrasó y que se cargó prácticamente a toda una generación de jóvenes y en mi caso, en Mondragón, causó estragos. Era terrible porque era una enfermedad, encima, rápida, o sea, enseguida veías el deterioro de aquellos jóvenes que se fueron, que la enfermedad los mató. Y luego, pues es una película que habla sobre todo del descubrimiento, de los sueños rotos y de la amistad.

Manu Gómez con Yon González quién en la película interpreta a Félix

¿Qué mensaje quieres enviar con tu ópera prima?

Pretende ser un homenaje a todo lo mencionado anteriormente también y a toda esa gente que tuvo que salir de sus lugares de orígen para buscar una vida mejor. Es una película que se maneja de una manera como muy desordenada en la comedia y el drama; pero porque defiendo que eso forma parte de la vida. Son las dos caras de la misma moneda y detrás de algo trágico existe la comedia. Yo siempre digo que los tanatorios son sitios donde la gente se ríe mucho (risas). Hay algo necesario de comedia en el drama, en la tristeza, es un síntoma de supervivencia.

¿Cómo fue la experiencia de trabajar con niños?

Mucho mejor de lo que la gente cree. Jose Cerqueda organizó un casting multitudinario. Vimos a muchísimos niños, cerca de 500. Y en seguida yo les hacía una prevista antes de pasar a lo que es la prueba. Y en seguida te das cuenta de que son ellos, porque lo que hicieron los capullines estos fue vacilarme todo el rato en la prevista (risas). Y dije ‘estos son los macarras que necesito para esta película’. Y luego en el rodaje no hubo ni un momento de crisis con ellos por el hecho de que fueran niños. Todo lo contrario, una profesionalidad absoluta. Se divertían mucho, se hicieron muy amigos y jugaban. Y cuando tu entiendes las reglas de ese juego y te haces partícipe de ellas, pues el camino es más fácil con ellos.

Ahora se cuenta con la ventaja de que el aforo permitido ya es total.

Sí, vamos a ver si se materializa, pero sí, es una ventaja.

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