Harper´s Bazaar: Esther Cañadas, bienvenida de nuevo

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Texto – Redacción-Hearst. Fotos – Hearst.

Esther Cañadas, salió y conquistó el mundo, pero también supo parar para regresar con su mejor versión. Harper´s BAZAAR la convierte en protagonista de las páginas de su número de julio-agosto, un número dedicado al placer de la desconexión y a los grandes propósitos para convertir este tiempo de descanso en momentos para recordar.

A mediados de los dosmil tomó la decisión de alejarse de las pasarelas, luchó contra una enfermedad inmunológica y fue madre. Se tomó su tiempo y esperó el momento para volver por la puerta grande. Cuando Balmain la llamó en febrero de 2020 para volver a las pasarelas, Esther, que acababa de retomar su carrera, no lo dudó un segundo: “Olivier (Rousteing, director creativo de Balmain) y yo llevábamos un tiempo hablando de volver a hacer algo juntos y salió esta oportunidad en el mejor momento. Me encantó que fuera con él, me identifico mucho con los valores de inclusión y de diversidad que promueve”.

Esther vuelve a Barcelona, el lugar al que se mudó con 15 años para ser modelo. “Mis padres estuvieron un año diciéndome que no hasta que no les quedó otra opción, de lo pesada que fui” recuerda divertida. Y con 18 empezó a enlazar trabajos y a viajar sin parar. Y llegó Nueva York: “Viví el American Dream en mayúsculas. Al parecer Steven Meisel había dicho que quería trabajar conmigo y decenas de agencias empezaron a buscarme. Fue de locos: me pasaban notas por debajo de la puerta del hotel para representarme. Yo quería hacer fashion week, que era unos días después, así que decidí que me iría con quien me consiguiera los castings. Y así fue: terminé en todos los desfiles de la ciudad esa temporada” relata.

Ese fue el principio, a partir de ahí trabajó con los mejores fotógrafos y marcas. Su vida privada copó titulares y todo empezó a volar.

Recuerda con especial emoción el desfile homenaje a Gianni Versace poco después de su muerte, reservado solo para las musas más cercanas al modisto; o haber volado en el Concorde. Sólo se arrepiente de no haber llevado un diario para apuntarlo todo.

Ahora su vuelta es tranquila pero sigue con la misma energía y tiene claro que está en su momento más dulce: “Me siento como si acabara de empezar, como si me quedara mucho por hacer y descubrir. He decidido fluir e ir tomando decisiones por el camino, porque he aprendido que la vida tiene su propio ritmo, su propio camino para llevarnos a donde tenemos que llegar”.   

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