Ian Gibson. AVENTURAS IBÉRICAS. Recorridos, reflexiones e irreverencias. – Ediciones B. El 22 de marzo, ya a la venta

Texto – Redacción-Prensa Ediciones B. 
Desde los escenarios del Quijote hasta la desembocadura del Tajo en Lisboa, desde el Museo Arqueológico Nacional de Madrid hasta la Granada de García Lorca. Coincidiendo con el 60 º aniversario de su primera llegada a España, el prestigioso hispanista Ian Gibson, en el libro  “AVENTURAS IBÉRICAS. Recorridos, reflexiones e irreverencias” -Ediciones B-, discurre con su característica mezcla de erudición e ironía sobre temas que van de la desmemoria histórica a la costumbre española de hablar a voces en los bares, al tiempo que rescata recuerdos y anécdotas de su relación de amor, no exenta de críticas, con este país.

«Este libro, fruto de casi medio siglo de aventuras e indagaciones por la piel del toro, quiere ser un homenaje a lo positivo del país actual y de antes y al que podría ser en un futuro pero que todavía no es. Lleva en su meollo mucho Antonio Machado, mucho Cervantes; mucho zambullido en las famosas “tres culturas” y el olvido nacional al respecto. Lleva dolor pero también alegría y esperanza. Y la convicción de que España, si todos quisieran, podría ser una aproximación al paraíso terrenal.»

Epílogo

>Yo, mientras, me reafirmo en mi sueño de la República Federal como única solución inteligente al problema de la España «no amalgamante» de Richard Ford. ¿Por qué los independentistas catalanes no aceptan, de entrada, tal proyecto, abrazado por el PSOE, contribuyendo a que sea realidad y dejando para más adelante una posible separación del conjunto? ¿Por qué no optar por una solución de compromiso sensata, máxime en vista de que solo la mitad, más o menos, de los catalanes parece estar ahora a favor de la ruptura.

Entretanto, y ya que el PP habla tanto de la «nueva cultura» de pactos —pactos pedidos por quizá siete de cada diez españoles—, quiero reiterar mi opinión de que es imprescindible resolver cuanto antes el asunto pendiente y lamentable de las cunetas del franquismo. El Estado no puede dejar abandonados allí los restos de quizá 130.000 víctimas. Y mucho menos con el argumento, repetido ad nauseam por el PP, de que recuperarlos y darles decente entierro sería «reabrir heridas». Al contrario, significaría el cierre definitivo de estas y la única reconciliación de verdad.”

Ian Gibson

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