Rocío Márquez: Claridad flamenca

Texto Noelia Baldrich. Fotos Albert Roca – Universal

¿De dónde ha aprendido los melismas de su fresca voz? Sin duda de las marismas de su Huelva y de los aires de la sierra, al calor de sus mayores y en el valor de la inocencia. Ya en la ‘Infancia’ revoloteó los cantes que la criaron: fandango, jotilla, tango, guajira… diferentes palos que ha ido aireando al son de ‘Las manillas del reloj’. Con decisión y fuerza ha ido buscando las huellas del flamenco para imprimirles nuevas pisadas, nuevos toques que den mayor ‘Claridad’ a su alma. Fuente vieja de manantiales flamencos que arroja caudales frescos al eco de verdiales, con la esencia del fandango y detalles de levante. Con cantes de minería ‘Te diré’ que encendió la candela de la Lámpara Minera ‘Aliviando’ las cuencas de León y ahora su canción se siente sin cesar resonando a ‘Liberación’. Gotas de Rocío para una ‘Nana’ que escribe desde el corazón con mil notas en el aire para aprender a volar –que cómo reza Toty- con los ojillos abiertos también se puede soñar.


Rocío, no sé si este disco, ‘Claridad’, de Universal, han sido muchas noches de bohemia y pasión pero sí una cajita llena de ilusiones.
Sí, además he esperado el momento, quería que fuera algo especial y hasta que no lo he sentido así, no he querido que saliera.


Grandes premios, tablas en los prestigiosos escenarios de España, Europa, EE.UU y Oriente, ha sido necesario ese bagaje para encontrar la claridad de tu primer disco? ¿Has empezado al revés que muchos artistas?
Sí, voy al revés, no sé porqué. Me encanta el escenario, necesito el público, esa comunicación, me ha enseñado mucho. La primera vez que me subí a uno tenía nueve años y fue con la Peña de Palos de la Frontera en un pueblo de Huelva y desde entonces no ha habido día que no haya aprendido algo cada vez que me he subido a uno. Con el disco quería que se reflejase ese cariño que siento por este arte.

En este primer disco ‘Claridad’ Rocío Márquez revela una nueva faceta de su personalidad artística: temas de puño y letra y músicas populares. ‘Novel art’ que suena a ‘vintage’

De tí se ha dicho que tu voz es clásica y fresca a un tiempo
¿Raudales de frescura para darle ‘Claridad’ al flamenco más puro?

Me gustaba esa palabra ‘Claridad’, y también era una manera de posicionarme desde la entrada. Porque lo bonito del flamenco es la variedad, no sólo en los estilos, también en la forma de interpretar. Asociamos siempre el flamenco a una voz rota, desgarradora o que suele estar arriba, apretando, y es una vía, pero también hay otra forma de hacer como la de Vallejo, Chacón, la Niña de los Peines: voces limpias, finas con muchos melismas, con una rapidez sorprendente que jugaban a un nivel melódico brutal. Es interesante reconocer al flamenco en su amplitud no quedarnos solo con una única manera, que es maravillosa, pero que hay otra y que no se reconoce mucho.

Un trabajo de tu pluma con melodías populares combinando diferentes palos. El primer corte abres con una Jotilla de Jaroche y el fandango ¿es el palo que arranca de más adentro?
Me críe en Cortegana, un pueblo de la sierra de Huelva y esta jotilla la he escuchado desde chica, en casa –mi madre y mi tía cantan bien-, y es una melodía que guardas en tu cabeza y no recuerdas ni cuándo fue la primera vez que la escuchaste. Me apetecía empezar el disco por el principio de mi vida, mi infancia, tenia que ser Huelva, tengo allí mi gente, pero al mismo tiempo que fuera una combinación de elementos con el fandango y letras mías.

Tocas distintos palos ¿hay alguno que te resulte más complejo a la hora de componer e interpretar?
Depende del estado anímico. Los días tristes cantar por cosas rítmicas, alegres me cuesta la vida, o intentar componer por esos lares no me sale. Del mismo modo que cuando estoy muy eufórica no me puedo poner en algo que sea más amargo, intenso o más fuerte; tampoco me sale.

En el tema ‘Claridad’ haces un guiño a la Perla de Cádiz, Antonia Gilabert, y al maestro Vallejo, cantaor con voz de cristal que por sus rarezas los guitarristas se resistían a acompañarle. Háblanos de la templanza y maestría de las guitarras de Alfredo Lagos y Guillermo Guillén que tan bien atemperan con tu voz.
Tengo muchísima suerte porque me rodeo de esplendidos músicos que me sacan lo mejor. Me aportan mucho y sobre todo se da algo muy interesante: cuando tu tienes una idea de cómo hacer un tema te das cuenta que dependiendo de cada guitarrista el tema cambia y parece otro. Dejarte llevar por maestros que saben lo que tienen entre manos es muy interesante porque te enriquece, te abre puertas que sola te cuesta llegar. Alfredo Lago ha acompañado a grandes artistas como Terremoto, Morente, Estrella, Israel Galván, ha sido como un sueño, además de su enorme implicación.

En este tema dirigiéndote al maestro Vallejo dices: “préstenos las llaves de la esencia más pura del arte”, ¿esa misma llave abre las puertas a un flamenco más moderno?

Totalmente, creo mucho en el péndulo histórico y ahora estamos en eso. Se llevó ese tipo de cante, después vino el camaronismo, de voces más fuertes y creó que se está volviendo a las voces más finas.
Dos soberbias guitarras, impresionante el saxo de Jorge Pardo en la habanera ‘Te diré’ y magistral el piano de Rosa Torres en ‘Nana para Rocío’. Exquisita la dimensión semántica que adquieren.
Si, si…. De hecho cuando grabamos el tema ‘Te diré’ se creó un diálogo tan bonito entre el saxo de Jorge y la guitarra de Alfredo que yo bromeaba y le decía a José Luis Garrido, el productor: “para que quede perfecto quita mi voz”. Porque había cogido un sentido tan grande entre los dos instrumentos que ya me emocionaba con eso.

¿Cuando tienes mayor claridad creativa?
Compongo muchísimo en la ducha. Es muy gracioso porque con el vaho cuando se empañan los cristales de la mampara se ve numerosas rimas. Escribo las últimas palabras para que no se me vaya la rima. Y es curiosa la escena de salir del baño, no acordarme y tener que volver a empañar los cristales para decir “que era Rocío, hija, lo que habías escrito”.


¿Alguna temática en solfa?
Intento que las intenciones sean buenas, y lo intento transmitir en las letras. Hay una frase que me gusta “ama y haz lo que quieras”.
En ‘Liberación’, un corte muy íntimo y desnudo con estrofa a cappella, dices “del pozo tan oscuro que había cavado las fatiguitas se me habían ahogado”.

De convertir lo malo en bueno. En esa seguidilla acabar en un acabal, cambia a mayores, suena más alegre que si hubiera acabado por seguidillas. La experiencia dolorosa se puede ver desde otra perspectiva.

La cantaora onubense combina con maestría diferentes palos acompañada de las soberbias guitarras de Alfredo Lagos y Guillermo Guillén.

Un tema más alegre ‘Antiguamente eran dulces’ donde introduces el coro masculino y con piezas que resuenan a la vitalidad popular de Morente junto a la serenidad flamenca.
Cojo estilos tradicionales, populares de Juan Breva pero me apetecía poner letras mías. (y olé se arranca a cantar con una voz fina llena de melismas)

Preciosa voz, con una brillante técnica vocal fruto de años de escuela, te diplomaste en magisterio musical en fundación Cristina Heeren con maestros como José de la Tomasa o Paco Taranto. ¿Cómo defines tu voz?
A mi me cuesta muchísimo definirme. Pertenezco al último grupo de voces más finas, más limpias, con mayor rapidez. El tema de la agilidad me divierte, es un recurso que suelo usar, intento no abusar, aunque resulta difícil cuando te sale tan fácil.
Dicen que cuanto más difícil se pone la melodía con más claridad fluye tu voz.

Lo que intento es sonar a yo. Intento controlarme, buscarme y encontrarme.

Junto a Miguel Póveda eres la única intérprete que has conseguido los cuatro primeros premios en una misma edición del prestigioso certamen La Lámpara Minera. La taranta ‘Aliviando’ con la guitarra de Guillermo Guillén hace referencia a esos cantes de minería.
Fue la Taranta que compuse y canté con Guillermo a la guitarra en esa la final de la Unión, y quería grabarla con él para inmortalizar ese momento. Ha significado mucho para mí.

Y cierras este trabajo ‘Claridad’ regalándonos una nana al piano de Rosa Torres-Pardo.
Este es otro regalo de la vida conocerla. Tenemos un espectáculo que llevamos ahora a París y Bruselas con un programa de Albéniz, Falla, Turina y Granados. Con Rosa aprendo mucho de otros géneros que no conozco tanto. Tiene un temperamento brutal y me encanta. Esta nana la escribí para mi sobrina Rocío antes de que naciera, era su regalito.

Rocío Márquez actúa este jueves en Barcelona, el sábado estará en París y luego le espera Argentina.

Y para acabar ¿después de escuchar el disco que dice Toty?
Es mi hermana María. Ha estado a mi lado, desde siempre. De pequeñas jugábamos en el baño a que yo era una artista y ella me hacia la entrevista ja, ja…

Un baño con muchas connotaciones.

La inspiración que da el baño no la da ningún otro sitio. El agua, el eco cantar en la ducha me encanta.

Un sueño flamenco
No sé como sonará pero me siento muy afortunada. Quisiera poder tener la sensación que tengo ahora siempre. Estar rodeada de gente que me aporta, de poder vivir y estar dedicada al flamenco. Y me encantaría cada vez más llegar a más gente, en esa ilusión de transmitir lo que siento.

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