El día que el bolero los unió

Texto Noelia Baldrich. Fotos Universal Music-Albert Roca.

Él, es el rey del bolero y ella, a pesar de su juventud, puede considerarse la nueva dama del género. Sus personalísimas voces y su carismático estilo estaban condenados a unirse en un íntimo trabajo discográfico. Frente a frente, cuerpo a cuerpo, bolero a bolero no han dudado a encadenar sus voces para dejar claro que “Quién dijo” que este trabajo al son de nuevas resonancias sería una “Perfidia”. Acoplan el eco de sus voces para darle al bolero “Ansiedad”. No sabemos si fue Moncho quien se preguntó “¿por dónde andará Tamara?” o si fue ella la que pensó: “El ritmo de la vida me parece mal, me haces falta tu, Moncho. Así, que si nos dejan con ‘Tres palabras’ te digo: Vamos a encadenarnos”. Y se entregan a este exquisito trabajo sin temor a echarse la culpa. Por no separarse ni un momento desnudan sus instintos para devolvernos algo de nostalgia: la alegría de la tristeza. Y es que no saben lo que nos hacen sentir llevándonos al rincón de su sutil guarida musical. Como nos gustan. Después de escucharlos esta tarde sabemos a ciencia cierta que su presencia no la cambiamos por ninguna y que cuando ellos se hayan ido nos volverán las penas. Les juro que aunque pase mucho tiempo aun recordaremos estos momentos porque no hay boleros más íntimos y profundos que los cantados por este dúo. Nuestro pequeño homenaje con unos versos de un popular tema: “Amb la llum dels vostres boleros / heu omplert la nostra vida. / No deixeu de cantar, / perquè nostra il·lusió sigui complida.”

Enhorabuena por este trabajo Encadenados. Homenaje al bolero. Suponemos que ha sido un dulce encadenamiento.
Moncho: Sí, efectivamente. Ha sido dulce, cariñoso, de buen rollo y de buenas vibraciones. La verdad que sí.

Aunque seguramente estabais predestinados a formar pareja musical habéis sorprendido al público pero ¿quién de los dos sorprendió a quién?
Tamara: Yo, fui yo(risas). Tenía ganas de volver hacer un álbum de boleros, grabar un disco de versiones, en el que volver un poco a mis inicios cuando empecé con quince años. Lógicamente en un disco de homenaje al bolero no podía faltar el rey, Moncho. Así que al primero que llamé fue a él: “¿Moncho, tío Moncho, quieres colaborar conmigo en el disco, con un par de versiones?”. Y una vez apalabrado lo propusimos a la discográfica y finalmente pensamos “¿porqué no mejor un álbum los dos juntos?” Y dijimos “perfecto, ahí estamos”.

Una de las imágenes del disco, que recrean una antigua estación de tren para llevarnos a tiempos de bolero. Foto – Universal Music

¿Y a ritmo de este género le has dicho al tío Moncho “contigo he aprendido que existen nuevas y mejores melodías para versionar un bolero”?
T: La unión que hemos hecho es maravillosa, que dos generaciones distintas se unan. Hace falta que el artista joven respete el sitio del artista que lleva años y tiene una solera y, al mismo tiempo, que el artista consagrado escuche al joven del que también puede aprender.

Y Moncho, ¿con Tamara has aprendido que existe un mundo nuevo de ilusiones?
Me aporta mucha frescura, otro modo de interpretar, quizás más actualizado que yo no suelo hacer.

El rey, el gitano o el tío del bolero ¿con cual te sientes más identificado?
Si me dan escoger el gitano del bolero porque estoy muy orgulloso de ser gitano y porque no es normal que tanto en el caso de Tamara como el mío nos haya dado por este estilo. Es esas cosas que nadie entiende ni nosotros lo entendemos que dos gitanos canten boleros.

La mezcla en tu caso Moncho era explosiva: casta gitana, influencias de la rumba catalana y por las venas sangre de bolero.

Sí, les hacia mucha gracia sobre todo a mi gente. En las fiestas me decía que salga el niño –con 15 años- y me hacían cantar boleros a ritmo de rumba catalana, lentita, pero eran boleros. Y se preguntaban ¿cómo un niño de esa edad cantaba ese género? En mi casa no se oía y apenas tenía experiencia amorosa. Era muy curioso.

“Cómo yo te amé” abre este Homenaje ¿amar es el verbo que da sentido al bolero?
M: Siempre repito que si no hubiera amor no habría desamor. El bolero siempre canta a lo mismo “¿porqué me dejas si yo te quiero tanto?” El que se queda siempre es el que sufre más.

Como el disco de Tamara, hay que estar “Herida de amor”.
T: Sí, así es.

¿Con el paso del tiempo se incorporan nuevos ritmos pero se sigue expresando con “Tres palabras”?
T: Las letras de hoy son más directas.
M: Ha evolucionado, antes eran más suaves. Los compositores actuales dicen las cosas por su nombre. Me gustan más ahora, las composiciones sobre todo de Armando Manzanero.

Hay dos temas inéditos preciosos “Quién dijo” escrito por Yadam González dedicado a tu mujer Concha y “No dudaría” que Tamara, coautora, dedica a su marido. ¿Se interpreta con más intensidad cuando uno ha perdido la luz de su vida?
M: Sí, naturalmente. Después de casi cuarenta años perder a la persona con la que has convivido duele mucho. Y Adam, el productor, me dijo: “Te he compuesto un bolero” y dije: “pues mándamelo y si me gusta lo incorporaremos”. Me sorprendió muchísimo, habla de emociones muy importantes para mí, lo hice con mucho cariño. Es precioso. La experiencia me ha confirmado que no se puede grabar un tema si realmente no lo sientes y no te gusta, porque lo incorporarás en el disco por compromiso pero después nunca más lo cantarás.

“Perfidia”, “Ansiedad” o “Échame a mí la culpa”, suenan diferentes, con guiños a otros ritmos. ¿Exploráis nuevos territorios sonoros?
T: Hemos pretendido renovar el bolero con los arreglos de Yadam González mucho más actuales. Y luego al interpretarlos también renovarnos.

Moncho, resulta curioso que con tus tablas -media vida sobre los escenarios- comiences un tema experimentando: “Déjame a ver que me sale”.
M: Ja, ja. Fue una idea del arreglista. Y la discográfica no puso ninguna pega, “pues lo dejamos”. Queda bonito.

Como cuando le dices: “cuéntamelo bonito Tamara”.
M: Claro, claro. Hemos hecho una versión de Perfidia totalmente diferente empezando porque ya no es el típico bolero de siempre sino que es un danzón cubano, tiene otro ritmo.

Dicen que para que un matrimonio funcione uno ha de casarse con alguien sin divorciarse de uno mismo, tal vez por eso os habéis reservado algunas piezas para interpretarlas en solitario.
T: Hemos pensado que lógicamente cada uno tiene su público y habrá quienes les apetezca escuchar a su ídolo cantando solo. Pero en la mayoría de las canciones hacemos dúo. El álbum es Encadenados.
M: Nos hemos enamorado en el buen sentido de la palabra. Conectamos muy bien y es muy importante porque ahora tendremos que compartir muchas horas sobre los escenarios y si no hay una buena conexión es casi imposible.

Y en este enamoramiento profesional ¿han surgido celos porque Tamara dedique su último trabajo a Marco Antonio Solís? ¿Has pensado en cantarle “Llévatela”?
M: Ja, ja. Aquí no se la lleva nadie más que su marido y yo para trabajar.

Con “Llévatela” Moncho te diste a conocer, son 34 discos, más de 400 temas, si tuvieras que interpretar un último bolero ¿cual escogerías?
M: Uf, hay tantos, ahora podría ser “Como han pasado los años”.

¿Y Tamara?
T: Qué difícil. Aquí dudaría. Ahora “Encadenados”.

Moncho, a punto de editar tu libro Sangre de bolero, revélanos algún episodio.
Es un poco anecdótico, cronista y biográfico. Coinciden fechas y actuaciones, por ejemplo, con la muerte de Kennedy o cuando empezó la democracia.

Cincuenta y dos años de carrera, cantando con grandes figuras, si evocas a la memoria un momento profesional inolvidable.

M: Un recuerdo que me emociona es la primera vez que hice el Palau de la Música. Para mí era muy, muy importante. El marco es incomparable, el Liceo también es muy bonito y en él también he trabajado, pero la primera vez que fui al Palau como espectador me caló muy hondo y me dije “un día quiero verme en este escenario”. Y ese día fue muy especial.

Tamara y Moncho actuaran el día 6 en Madrid y el 8 en Barcelona para presentar «Encadenados». Foto – Universal Music


Tamara, aludiendo a tu disco ¿Lo mejor de tu vida?

T: Lo que estoy haciendo ahora, el disco con Moncho.

Un secreto que nos podáis confesar con “Tres Palabras” sobre este trabajo.
M: Pues que teníamos que hacerlo lo antes posible porque Tamara estaba a punto de dar a luz. Grabamos los temas pero dos quedaron para después del nacimiento de su pequeña.
T: Lo que más me gustó fue que a pesar de estos lógicos inconvenientes Moncho pudo dirigirme. Ahora estamos gozándolo.

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