Texto – Redacción. Fotografías – Fernando Roi.
José Coronado ha sido muchas cosas: modelo, empresario, médico y abogado en formación, jugador de mus, de ajedrez, paracaidista… A sus 69 años, el madrileño sigue en plena forma, formando parte de las mejores producciones audiovisuales de nuestro país en cine y televisión. Sin embargo, durante su última entrevista en exclusiva con Esquire, no solo mira al presente, ni al pasado, también lo hace decididamente hacia el futuro: “Hace unos diez años empecé a pensar en qué hacer cuando llegara a los sesenta y cinco, si sería hora de dejarlo… ¡Mentira!, los he cumplido y me doy cuenta de que quiero vivir hasta el último día jugando, eso es esta profesión. Yo quiero seguir divirtiéndome en la vida. Y, si tengo la oportunidad de seguir haciendo personajes, de la edad que sean, ahí estaré”.

En ‘El problema final’, la nueva serie de Netflix, interpreta a un personaje que parece hecho para él, un actor veterano que ha interpretado muchas veces a un policía: “El personaje me venía muy bien, por mi trayectoria y por mi edad”, admite. Una adaptación de la novela homónima de Pérez-Reverte para la que, confiesa, que el autor también le ha aconsejado –“confiaba mucho en mi”- y está feliz con el resultado: “Me consta que está contento porque estuvo con nosotros incluso en el rodaje, dio el visto bueno a todo y estuvo muy involucrado. Exigió que tuviese una muy buena producción y que estuviese muy bien cuidada”.
El actor también reflexiona en Esquire sobre a qué tipo de personajes le gustaría interpretar ahora, como Rey Lear como “culminación” a su carrera, o si alguna vez ha pensado en el papel por el que le recordará o le gustaría ser recordado: “No tengo especial interés en que me recuerden, más allá de mi familia y la gente que me conoce y me quiere. El resto del mundo verá mis películas y me recordará porque estaré allí, en sus casas, pero eso me importa poco. Yo quiero que la gente me recuerde porque he sido buena persona, pero no por un personaje que hice”.

La entrevista completa a José Coronado, donde además se sincera sobre cómo ha cambiado tras el infarto de 2017, sus mejores trabajos o los primeros pasos como modelo y en la interpretación, aquí.
EXTRACTOS DE LA ENTREVISTA
“Cuando empecé era solo un galán, luego me pasaron al lado oscuro y era el tipo duro del cine español. Después empecé a poder hacer personajes con más aristas… Vas pasando etapas. Yo sigo pensando que puedo ser perfectamente El Coyote o Don Juan Tenorio, pero la realidad es que ahora mismo me va mejor ser el abuelo de Heidi (risas). Es una broma, aunque quizás no tanto, hay que asumir ese maravilloso paso de la edad”.
“He aprendido en este maravilloso oficio a enamorarme de lo que tengo entre manos. El azar es muy importante en esta profesión e ilusionarte con cosas imposibles luego te lleva a frustraciones. Es cierto que siempre hay personajes que ansías, aunque algunos ya no los puedo hacer por edad. De los que sí puedo hacer, en teatro, me gustaría hacer un Rey Lear. Soy un enamorado de Shakespeare y sería como una culminación para mi carrera. Al margen de eso, vivo con los pies bastante en la tierra”.

Sobre el infarto que sufrió en 2017: “Ya de eso ni me acuerdo. A todo el mundo le pasan esas cosas, hay que desdramatizar en ese sentido. Aprendí la lección en su momento, a priorizar, a relativizarlo todo. Después, me olvidé de ello. No quiero vivir con el miedo de que me pueda dar otra vez. Que pase cuando tenga que pasar. Lo recuerdo como una bendición que me vino, una señal para saborear más la vida y lo que de verdad importa”.
“Me acuerdo de que Antonio [Banderas], cuando me dio el infarto, me puso un mensajito muy bonito que me sirvió mucho. Me dijo: «Lo primero, Jose, es asumirlo y, a partir de ahí, a sonreír hacia adelante». Se lo agradecí siempre”.
“En mis principios me impresionó Victoria Abril. Ahora el que me impresiona es Javier Bardem, sin duda alguna. El resto, bueno, soy muy poco mitómano. Si cruzas el charco, tengo más referentes. Cuando yo empecé, con mi presencia y mi historia, para ser galán tomé a Cary Grant como referencia. Pero vi que estábamos en otra época, en la que se requería más organicidad y naturalidad. Entonces busqué al rey de eso: Robert De Niro. Entre Robert De Niro y Cary Grant me la jugaba para poder construir mis personajes”.

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