Janice Velasco, el arte de mirar y mirarse por dentro

Texto – Luisa Scarlata. Fotografías –  Luisa Scarlata

De las entrañas del quirófano a la poesía del collage: la cirujana mexicana que transforma radiografías, recuerdos y heridas emocionales en obras de arte. Negatocollage presenta su universo creativo en Casa Bloom Collective, en Barcelona.

El manifesto de la exposición con Janice Velasco

La medicina permite observar lo que se esconde bajo la superficie del cuerpo. El arte, en cambio, abre una ventana a aquello que a menudo permanece oculto en nuestro interior. Janice Velasco, cirujana y artista visual mexicana afincada en Barcelona, ha sabido unir ambos universos a través del collage, creando un lenguaje visual propio en el que anatomía, emociones, memoria e imaginación se encuentran y dialogan de una manera tan singular como fascinante.

Bajo el nombre artístico de Negatocollage, Janice construye universos visuales a partir de radiografías, tomografías, fotografías antiguas y fragmentos de imágenes recuperadas. Una propuesta que rompe las fronteras entre ciencia y creatividad, entre lo visible y lo oculto, entre aquello que somos y aquello que no siempre nos atrevemos a mostrar.

Su participación en Casa Bloom Collective, la exposición colectiva de arte contemporáneo organizada por Casa Bloom Barcelona en la emblemática Casa Comalat, supone un nuevo capítulo en esta aventura.

Pero para entender lo que hay detrás de sus obras, conviene regresar al principio. Y, curiosamente, no al quirófano.

La fachada de la Casa Comalat en Barcelona

Una artista que todavía no sabía que lo era

Janice está convencida de que su sensibilidad artística siempre estuvo ahí. Quizá incluso desde la infancia, cuando se entretenía creando preciosas piñatas mexicanas, llenas de colores y fantasía. Una herencia cultural que, de alguna manera, ya anunciaba su inclinación por combinar materiales, formas y texturas.

Sin embargo, aquella inclinación permaneció durante años en un segundo plano, mientras su carrera médica ocupaba el lugar principal. Hasta que, hace aproximadamente cuatro años, una ruptura sentimental especialmente dolorosa cambió las cosas.

Janice recuerda aquel momento como una experiencia casi cinematográfica: tuvo una especie de visión exterior de sí misma, como si pudiera observar su propio sufrimiento y contemplar su corazón roto desde fuera. Y sintió una necesidad irrefrenable de representar aquello que estaba viviendo.

Así nació su primer collage. Y con él, una idea que acabaría convirtiéndose en su sello personal: utilizar fragmentos de una tomografía para dar forma a una emoción.

Una de las obras retroiluminadas de Janice Velasco

Lo que podría parecer una combinación extravagante tiene para ella una lógica casi evidente. ¿Por qué el collage? ¿Por qué mezclar la medicina con el arte?

Janice sonríe y lo explica con un gesto de las manos, como si estuviera sosteniendo unas tijeras: «Cortar y cortar». Porque, al fin y al cabo, se trata de separar piezas, reorganizarlas y volver a unirlas para construir algo diferente. Una operación que, salvando las distancias, tiene mucho que ver con su trabajo como cirujana.

Además, defiende que muchos médicos poseen una sensibilidad creativa especialmente desarrollada. Quizá porque observar, interpretar, imaginar soluciones y encontrar nuevas maneras de abordar un problema también forma parte de su día a día.

En su caso, el bisturí y las tijeras no compiten. Simplemente hablan idiomas distintos.

México está en ella, aunque no siempre se vea

Su universo artístico tiene una personalidad muy marcada. Hay surrealismo, ironía, sensualidad, elementos anatómicos y una estética que invita a detenerse ante cada composición. Pero también hay algo más profundo: sus raíces mexicanas.

Janice considera que México está presente en todo lo que hace, aunque no aparezca representado de manera explícita. Es algo que lleva dentro y que inevitablemente se filtra en su manera de mirar, sentir y crear.

Janice Velasco en un momento de la entrevista

Hay un aspecto en particular donde esa herencia cultural se manifiesta con mayor claridad: su relación con la muerte.

«Mi visión de la muerte es muy mexicana», explica. Y lo es tanto cuando se encuentra en una sala de operaciones como cuando trabaja frente a una nueva composición.

Para Janice, la muerte forma parte de la vida. No se trata de negar el dolor de una pérdida ni de restarle importancia al sufrimiento, sino de comprender que la muerte también pertenece a nuestra existencia y que, como la vida, puede y debe ser celebrada.

Una mirada que conecta con una tradición cultural mexicana en la que la memoria, la ausencia y la celebración de quienes ya no están conviven de una manera muy particular.

Quizá por eso sus obras pueden resultar inquietantes a primera vista y, sin embargo, acabar transmitiendo una inesperada sensación de belleza. Porque detrás de cada fragmento anatómico se esconde una historia, una emoción o una reflexión sobre nuestra propia condición humana. Detalles que, según afirma con absoluta convicción, podría explicar uno por uno, desvelando todo lo que se esconde detrás de cada composición.

Nuestra entrevista con Janice Velasco justo antes de la inauguración de la exposición en Casa Bloom

El regalo inesperado de sus pacientes

Pero ¿de dónde salen las radiografías y tomografías que constituyen la materia prima de sus creaciones?

La respuesta revela uno de los aspectos más sorprendentes de esta historia. Muchas de esas imágenes proceden de los propios pacientes de Janice, que se las ofrecen espontáneamente para que pueda utilizarlas en sus obras.

Y aquí hay una cuestión fundamental: nunca utilizaría una prueba médica sin contar previamente con el consentimiento de quien se la entrega.

Lo que más la ha sorprendido no es únicamente la generosidad de esos pacientes, sino la naturalidad con la que se produce. Le regalan sus imágenes médicas y no esperan absolutamente nada a cambio. Tampoco preguntan después qué ha hecho con ellas o en qué obra han terminado convertidas.

Es una confianza total, desinteresada, que Janice recuerda con auténtico agradecimiento.

Hay algo especialmente hermoso en esa circunstancia. Materiales que en otro contexto serían simples documentos clínicos, imágenes asociadas a diagnósticos, preocupaciones o momentos difíciles, encuentran una segunda vida gracias a un gesto espontáneo de generosidad.

Y así, casi sin saberlo, algunas personas terminan participando en la creación de una obra de arte.

Obra de Janice Velasco actualmente expuesta en Casa Bloom

Una vida que no cabe en una sola vocación

Si hay algo que llama la atención al conversar con Janice es su energía. Habla con entusiasmo, se expresa sin reservas y transmite una vitalidad contagiosa. No parece una persona dispuesta a renunciar fácilmente a ninguna de las cosas que le apasionan.

Y eso que compaginar la cirugía con una actividad artística requiere una capacidad de organización considerable. La vida de un médico deja poco espacio para el tiempo libre, especialmente cuando hablamos de una profesión tan exigente y comprometida como la suya.

Sin embargo, Janice encuentra también tiempo para otras partes esenciales de su vida: el baile, el arte y, por encima de todo, la dedicación a su hija.

¿Cómo consigue llegar a todo? Su respuesta es tan sencilla como reveladora: «El secreto es continuar, aunque estés cansada».

Lo dice con una sonrisa enorme, de esas que parecen contagiar a quien tiene delante. Quizá ahí resida buena parte de su filosofía: no esperar a que las circunstancias sean perfectas, ni a disponer de todo el tiempo del mundo, para seguir haciendo aquello que nos hace sentir vivos.

La entrada del Casa Bloom en Barcelona

CASA BLOOM: una nueva puerta que se abre

Cuando le preguntamos qué significa para ella participar en Casa Bloom Collective, su expresión cambia. Aparece una emoción diferente, más difícil de disimular.

Esta vez no se trata simplemente de exponer sus obras. Es la primera ocasión en que sus piezas llegan a una exposición después de superar un proceso de selección y formar parte de un proyecto artístico profesional, sin tener que asumir aquella parte más artesanal y de autogestión que había acompañado sus anteriores experiencias expositivas.

La selección de Negatocollage encaja de manera natural con el espíritu de Casa Bloom. Su universo visual, que combina lo científico con lo imaginario, lo inquietante con lo elegante y la experimentación con una identidad estética muy personal, encuentra en este espacio un contexto especialmente interesante.

La propuesta de Janice invita a mirar más allá de la primera impresión. Sus composiciones no se agotan en lo que muestran: hay que observarlas, descubrir sus capas y dejarse llevar por las asociaciones que despiertan.

Y eso es precisamente lo que consigue el buen arte: que el espectador no se limite a mirar, sino que empiece a hacerse preguntas.

Algunas de las obras de Janice Velasco actualmente expuestas en Casa Bloom

«Soy cirujana, pero también soy artista»

La conversación cono nosotros está llegando a su final. En Casa Bloom la esperan para la inauguración y ha llegado el momento de despedirnos. Pero antes, Janice quiere compartir una reflexión que parece especialmente importante para ella.

Habla de la necesidad de que la sociedad comprenda algo que, aunque debería resultar evidente, no siempre lo es: que detrás de una profesión tan exigente como la medicina sigue habiendo una persona. Una persona con inquietudes, emociones, pasiones y una vida propia.

Janice Velasco posando con nosotros, Jordi Pallares y Silvia Guillen, durante la velada inaugural en Casa Bloom

Ser médico no debería significar renunciar a todo lo demás. Tampoco tener que justificar el tiempo dedicado a otras actividades como si eso implicara una menor responsabilidad o compromiso con los pacientes.

Y lo expresa con una convicción que no deja lugar a dudas: «Soy doctora, soy cirujana, pero también soy artista. Mi dedicación y mi compromiso con mi trabajo son intocables. Igual que mi libertad fuera del hospital».

Es una declaración que va mucho más allá de su caso particular. Habla del derecho a no quedar reducido a una sola identidad, a poder desarrollar distintas facetas sin tener que pedir disculpas por ello. Porque la vocación profesional y la libertad personal no deberían ser conceptos incompatibles.

Quizá, después de todo, haya una conexión todavía más profunda entre sus dos mundos. En el quirófano, Janice trabaja para reparar aquello que se ha dañado. En su estudio, recoge fragmentos, los transforma y les concede una nueva historia.

Pero sus collages nos recuerdan algo que va mucho más allá de la técnica: que no siempre es necesario recuperar la forma original para volver a encontrar la belleza.

A veces, de las piezas rotas nace algo que antes no existía. Y eso, en la vida y en el arte, también es una forma extraordinaria de sanar.

El manifesto de Casa Bloom

INFORMACIÓN DE LA EXPOSICIÓN

CASA BLOOM COLLECTIVE – Barcelona

Una exposición colectiva que reúne las propuestas artísticas de Enric Servera, Nacho Tusquets y Janice Velasco (Negatocollage), en un espacio que combina arte contemporáneo y moda premium pre-loved.

  • Artista: Janice Velasco – NEGATOCOLLAGE
  • Lugar: CASA BLOOM BARCELONA
  • Dirección: Carrer de Còrsega, 316, 08037 Barcelona.
  • Fechas: Del 4 de noviembre de 2026 al 3 de enero de 2027.
  • Horario: Lunes, de 16:00 a 20:00 h; de martes a sábado, de 12:00 a 20:00 h.

Contacto: info@casabloombarcelona.com
Web: https://casabloombarcelona.com
Instagram: @casabloombarcelona

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