Texto – Redacción. Fotografías de Álvaro Gracia.
Nunca antes cada movimiento de Ester Expósito (Madrid, 2000) había sido analizado con tanto detalle. Su historia de amor con el futbolista Kylian Mbappé ha disparado el interés de la prensa en torno a la pareja, pero la intérprete ha decidido tomárselo con filosofía: «Si quería una vida tranquila, alejada de los focos y de que se hable de mí, entonces tendría que haber elegido otro camino». Pero Ester, protagonista de la portada de septiembre de Harper’s Bazaar, se ha propuesto que nada empañe el buen momento que atraviesa, tanto en el plano personal como en su carrera. Y así lo demuestra durante una entrevista exclusiva en las páginas de la revista.

Todo en ella transmite armonía, aunque asegura que todavía está en el camino de encontrar la paz consigo misma. A los cinco años, confiesa que sintió una «especie de revelación» viendo a Johnny Depp en ‘Piratas del Caribe: «Entendí que no era real: era una composición que había hecho un actor para contar un relato. En ese instante me di cuenta de que yo había venido aquí para hacer eso, contar historias y vivir diferentes vidas». Sus padres, ajenos a la industria del cine, la apuntaron a las clases de teatro del colegio, y se propusieron, a pesar de todo, que tuviera un infancia normal: «He nacido vieja. Siempre me he sentido más mayor, así que de pequeña sólo quería actuar y trabajar. Tenía muchas ansias por vivirlo todo y muy rápido, pero ellos creían que el lugar de una niña no era ese», admite.
Creció admirando a Carmen Maura –con quien más tarde trabajaría en ‘Alguien tiene que morir’–, Penélope Cruz o Meryl Streep. «Mujeres con un par de ovarios y que delante de la cámara eran mágicas», manifiesta. Inconformista por naturaleza, la actriz se ha consolidado como una de las intérpretes más comprometidas de su generación, sin importar el coste de decir lo que piensa: «El precio es que todos los que no opinan lo mismo que tú se van a poner en tu contra, sobre todo los intolerantes o aquellos que tienen ganas de enfocar su odio y sus frustraciones es un blanco. Si te posicionas y dices lo que piensas, se lo pones muy fácil a los ‘haters’, pero es lo que hay. De lo que me importa voy a hablar siempre».

Además de su profesión, Ester Expósito revela en Harper’s Bazaar que el amor es otro de los motores que dan sentido a su vida: «Me guste o no, mi pasión lo ocupa casi todo. Me cuesta mucho separar a la intérprete de la persona, para mí es lo mismo. La actriz está todo el rato nutriéndose y peleando por lo suyo 24 horas los siete días de la semana. Ojalá no fuera así, viviría mucho más tranquila, pero mi oficio le da sentido a mi vida. Es mi propósito y para lo que he venido a este mundo. Y, luego, el amor también es un motor precioso: a mis padres, a mis amigos y a una pareja. El amor romántico también es algo que vivo de una manera muy intensa y que significa mucho para mí». En cuanto a la cualidad que más valora en un hombre, lo tiene claro: «La inteligencia emocional, la sensibilidad y el sentido del humor son cosas que enganchan. Pero lo que más valoro es que tenga conciencia de cómo está el mundo, que no sea inmune al caos y a las injusticias que nos rodean. Eso me encanta porque un hombre tiene todo para no ser así. Están en una posición bastante cómoda que los favorece en muchos aspectos y me gusta cuando no se quedan en ese privilegio, sino que se hacen responsables de las cosas que hacemos mal como sociedad y hay que cambiar».
La entrevista completa en el número de septiembre de Harper’s BAZAAR, a partir de hoy en quioscos, y aquí.

EXTRACTOS DE LA ENTREVISTA
- «Me considero una persona complicada porque soy muy sensible, pero a la vez no paro de analizarlo todo. Me cuesta mucho estar presente, siempre estoy en el mañana y eso genera mucha ansiedad, complica disfrutar de lo que está pasando aquí y ahora, y me pierdo cosas. Pero también creo que soy fuerte, dura de roer, con mucha determinación, muy leal y me entrego por completo a todo lo que hago, ya sea en el trabajo o en mis relaciones».
- «No me gustaba estudiar, la rutina ni la disciplina. Creo que también por eso amo esta profesión, porque nunca hay nada seguro […] Odiaba el instituto, el sistema educativo me parecía un desastre. Estaba muy poco enfocado al arte y en absoluto adaptado a cada uno, sólo había dos opciones e íbamos todos como borregos».
- «Pienso que el mayor éxito es sentirte pleno, no estar persiguiendo nada. Algo que todavía no he conseguido, porque no va conmigo, pero voy en esa dirección. En un sentido más material, también me parece un éxito poder vivir de tu pasión».
- Sobre las redes sociales: «Me crean un conflicto sobre todo cuando veo lo que le hacen a la gente joven. Me parece muy bien que algunos gobiernos hayan prohibido las redes sociales a menores de 16 años. Es fundamental porque son perjudiciales, pueden serlo a cualquier edad, pero más para un adolescente que se está formando y está descubriendo quién es. No le viene bien compararse todo el rato con otras vidas ni los posibles ataques o comentarios constantes que puede recibir de desconocidos que se esconden detrás de una pantalla, También ahora me parece una locura lo poco regulada que está la IA y lo desprotegidos que estamos».

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