Texto – Redacción. Fotografías – Mireia Vall.
Joan Dausà conquistó Sitges en el Festival Terramar CaixaBank, en el concierto celebrado el pasado domingo, donde presentó su nuevo trabajo, Immortals. El cantante y compositor catalán ha desplegado a los Jardines de Terramar un espectáculo de gran formato que ha combinado la fuerza de su nueva etapa artística con aquella proximidad que ha convertido cada concierto suyo en una experiencia compartida.

Dausà ha vuelto a Sitges con una producción escénica ambiciosa, concebida para amplificar las emociones de las canciones y convertirlas en una celebración colectiva. Después de casi dos años sin ofrecer conciertos de gran formato, el artista ha planteado la gira Inmortales como un salto adelante técnico y visual y como una serie limitada de grandes citas en todo el territorio.
Desde el inicio con Welcome tono My Party, Joan Dausà ha dejado clara la vocación expansiva del nuevo espectáculo. El tema, que sirvió como primer adelanto del disco, parte del pop característico del artista e incorpora ritmos inspirados en la haka maorí para transmitir una idea de fuerza, unión y celebración.

A partir de este primer impulso, el concierto ha ido construyendo un recorrido emocional entre las nuevas composiciones de Inmortales y algunas de las canciones más estimadas de su trayectoria. Joan Dausà ha sido acompañado por una formación compacta con Fluren Ferrer, a la guitarra y los teclados, Dídac Fernándeza la batería, Anaïs Vila a la guitarra y las voces, y Miquel Sospedra al bajo.
Las nuevas historias de Inmortales
De cor i de genolls, Els temps tornen a canviar y No val la pena cridar han introducido el público en el nuevo universo creativo de Joan Dausà, marcado por una sonoridad más contundente, pero fiel a su capacidad por habla de las relaciones, las dudas, los recuerdos y los momentos decisivos de la vida.
Immortals es el quinto disco de la carrera del artista y da nombre a una gira concebida para crear instantes que perduren en la memoria del público. El concierto ha avanzado con Omple de vida els pulmons, Caure no feia mal y Una altra manera de viure, tres composiciones que han recuperado la esencia narrativa de Joan Dausà y han provocado las primeras grandes respuestas corales de la noche.

Con Tot anirà bé, una de las canciones más reconocidas de su repertorio, los Jardines de Terramar se han convertido en una sola voz. Dausà ha alternado estos grandes himnos con temas del nuevo disco comoOctubre del 24 y Per una cançó, reforzando el diálogo entre las diferentes etapas de su trayectoria.
La noche ha mostrado, una vez más, la capacidad del artista para pasar de la confidencia a la celebración y de la fragilidad a la épica sin perder la naturalidad. Las historias personales se han convertido en emociones compartidas por un público que ha reconocido en las canciones fragmentos de su propia vida.

Del escenario principal en el corazón del auditorio
Uno de los momentos más próximos del espectáculo ha llegado con el traslado de Joan Dausà a un segundo escenario situado entre los espectadores. Desde este espacio, el artista ha reducido la distancia con el público y ha recuperado la dimensión más íntima de su directo.
Este tramo ha incluido un medley y las interpretaciones de Truca’m, Diria que eres tu i Ho podríem intentar. La sencillez del formato y la proximidad física han convertido este pasaje en uno de los episodios más especiales de una noche pensada porque cada espectador se sintiera parte del espectáculo.
De nuevo al escenario principal, Cançó feliç i Ho tenim tot han conducido el concierto hacia una recta final en que la emoción ha ido dejando progresivamente a la euforia.

Una recta final en ascenso
La canción Immortals ha abierto el último gran bloque de la actuación, seguida de Judit i Papi posa-la al disc, la nueva composición grabada por Joan Dausà y Mama Dousha. El tema ha aportado uno de los momentos más frescos, espontáneos y festivos del concierto.
Con La gran eufòria,, el título de la canción se ha convertido en la mejor descripción del que estaba pasando a los Jardines de Terramar. El público se ha levantado, ha cantado y se ha dejado llevar por una puesta en escena que ha ido creciendo hasta llegar a Yo nunca nunca, convertida una vez más en uno de los grandes himnos generacionales de la música catalana contemporánea.
Después de esta explosión colectiva, Joan Dausà ha reservado Seria bonic per al comiat. Una última canción con que ha recuperado la delicadeza y la mirada esperanzada que atraviesan todo su universo creativo, poniendo punto final a una noche construida entre la intimidad, la emoción y la euforia.

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