Texto – Albert Roca. Fotografias-Albert Roca-PhotoJV-Archivo Christian Caner. Entrevista realizada en el Hotel Me Barcelona.
Christian Caner es uno de los actores españoles con proyección internacional, con proyectos realizados en Estados Unidos y Alemania. No era su destino, ya que inicialmente era informático, hasta que el azar y la perseverancia le llevaron a la interpretación.

¿Tus primeros pasos en la interpretación fueron en la escuela?
De pequeño, en mi escuela organizaban un festival, y se representaba una función delante de los padres. Y “Mamá Inés”, que la montamos bailando con ritmos cubanos, fue una de ellas, y a día de hoy, en mi casa con mis padres todavía lo recuerdan porque lo pasé fatal. Cuando terminó la función me fui corriendo, y mis padres me buscaban, hasta que mi hermana me encontró en el portal de casa acurrucado, llorando.
¿Y en esos momentos te alejaste de la interpretación?
Completamente. Yo estudié informática en la universidad, hasta que un cúmulo de coincidencias me llevaron a ser actor.
¿Cómo actor te gusta crear sobre los personajes que te ofrecen?
Hice la serie Memento Mori, de Amazon Prime, y mi personaje tenía que salir en el primer episodio de la primera temporada. Eran dos escenas. Curiosamente, mi personaje era un informático, encerrado en la habitación y ayudando al malo de la serie, Yon González. El director me dice, “es un informático, alemán y muy cuadriculado”. Le dije “Pues no lo veo así, no encaja por su forma de hablar. ¿Me dejas que pruebe algo”. Y lo que hice fue interpretar un personaje super loco, y la verdad que se me fue completamente la olla. Y fíjate que al director y a los productores les encantó y terminé estando las tres temporadas. Esto es un ejemplo de que no hay papeles pequeños, y hay que aprovecharlo todo, como me ha sucedido en muchos momentos de mi vida.

¿Por ejemplo?
En la campaña de Nike: esta campaña masiva que están emitiendo ahora mismo. Yo interpreto a un entrenador/director de cine, y ahí también pedí permiso al director real del anuncio para probar algo: cogí la libreta, la tiré al suelo, y empiezo gritar y a patear cosas. El director del anuncio me seguía con la cámara, y me decía, “continúa, continúa” y al final eso se convirtió en parte esencial del anuncio.
¿Cómo era ese director que interpretaste?
Una mezcla entre Pep Guardiola y Simeone con muy mala leche, que intenta limitar la creatividad de los futbolistas, que se me acaban escapando.
Has hecho personajes muy diversos como el de una mujer trans en “Vida y reflejo”
Fue en mis inicios en la interpretación y me llamó la atención un anuncio donde publicaban castings para actores que empezábamos. Les gusté mucho y fue el primer papel con proyección. Además se tocaba un tema que entonces era como muy tabú y tuvo mucha repercusión. Hoy en día, obviamente, no lo podría hacer ya que escogerían directamente a una mujer trans.

Has interpretado a muchos malvados….
Son los personajes más divertidos de construir con diferencia.
¿Un momento importante en tu trayectoria fue formar parte de NCIS, para la CBS?
Seguro. Era el spin-off con dos de los personajes principales de las primeras temporadas de la serie americana, que lleva ya 18 temporadas. Me llegó el casting a través de mi representante americana, con Sophie Holland, una de las mejores directoras de casting del mundo, que ha he estado en producciones mundiales.No me lo podía creer. Y me sentía incluso con el efecto impostor: rodar en Budapest con todos estos actores, a los que yo seguía de muchas otras series de televisión. Estuve en los dos últimos episodios de la temporada, pero con un papel muy potente. Supuso un cambio de paradigma en mi carrera.
¿Te consideras afortunado en este sentido?
Claro que sí. Nada ha sido sencillo. Empecé en la interpretación un poco tarde. Cuesta empezar a según que edades porque a los 33 que yo terminé el Institut del Teatre la gente lleva tiempo trabajando, y cuesta mucho que te abran puertas porque compites con gente que empezaron mucho más jóvenes, tiene más experiencia, y ya tienen una trayectoria. Por eso valoro mucho todo lo que he conseguido y que me mantiene en los pies sobre el suelo. Y como este es un mundo muy frágil y soy consciente de ello, si todo se gira y empieza a ir mal habrá que vivir de otra cosa pero seguiré actuando de una forma u otra.

¿Te gusta llegar a los rodajes con el trabajo hecho?
Sí, soy obsesivo con eso. De hecho, para mí la parte más divertida de un trabajo no es actuar, es preparármelo en casa. Se podrá decir que soy muy loco y obsesivo, ya que a los personajes les doy diez mil vueltas, abriendo todas las posibilidades. Las pruebo absolutamente todas y las disfruto.
Estuviste en la serie alemana Der König von Palma. ¿Cómo fue todo?
Sucedió lo mismo que te cuento que me ha pasado otras veces. Inicialmente llego con un papel pequeño en la primera temporada con solamente cinco escenas, únicamente dos de ellas con texto: yo era el sobrino de uno de los secundarios principales de la serie. Ya está. Para mi sorpresa en la segunda temporada habían decidido matar a mi tío, una especie de mafioso de Mallorca y yo asumía su lugar. Fue como un cuento de hadas.
¿Hay algún director determinante en tu carrera?
Lo he dicho 50.000 veces y lo volveré a decir: Esteve Rovira. Lo conocí en un curso y le gusté hasta el punto que un día me llamaron para proponerme un papel en la serie La riera, de TV3. Pasé de ser un chico que empezaba demasiado mayor a tener un papel recurrente en una serie diaria.

Y has vuelto a TV3 con la serie La riera. ¿Qué ha cambiado?
TV3 es mi casa, es el primer lugar donde me dieron una oportunidad. Es entrar en ese estudio, en esas paredes, ver a esa gente de vestuario, maquillaje, a los cámaras que ya estaban en La Riera y darnos un abrazo. Amo ese lugar.
Das clases de interpretación. ¿Qué consejo les das a los alumnos?
No creerte que el trabajo te va a caer del cielo. Hay que luchar mucho. Yo creo que hay mucha gente con un talento excepcional en este país. Pero considero que hay que currárselo: hay que luchar, enviar emails, ir a Festivales a establecer contactos. Es que somos muchos en España y por ello o haces algo para abrir una ventanita o no te van a llamar a casa. Si tengo que dar un consejo a los actores, es que el talento seguramente ya lo tienes. No dejes de trabajarlo, pero trabaja también la otra parte. Ser actor es ser un empresario y una empresa al mismo tiempo. Como empresario tienes que luchar para que tu empresa, que eres tú, prospere. Igual que el propietario del bar, que hará un marketing, que invertirá en inventario y material… ¡Hay que buscar cómo, aunque no te lo puedas permitir! Había momentos en mi vida que no tenía dinero y hacía las triquiñuelas imposibles con mi amigo Cristian Márquez, que también es actor: alquilarnos un coche y ofrecer plazas en plataformas y hacer viajes compartidos para recoger gente y costearnos el viaje para poder ir a Madrid para tener contacto con la profesión.
¿Qué personaje todavía no has hecho?
Hay millones de personajes. No sabría qué decirte porque yo considero que cada personaje es un reto de una manera o de otra. Reconozco que disfruto muchísimo haciendo los personajes malvados porque son muy alejados de mí. Y tienes que hacer mucho trabajo de ese trabajo y análisis previo para justificar unas acciones que tú nunca harías. Todos sabemos ser buena persona. Eso es fácil de justificar, pero cuando tienes que hacer según qué salvajadas y el malo, que nunca se piensa que es malvado, siempre tiene una excusa para hacerlo. Son los que disfruto.

¿Cuál es lo más raro que has hecho?
Muchas cosas. Pero como anécdota te puedo decir que sin saberlo entonces, rodé como figurante un videoclip de Ella baila sola con J. A. Bayona en sus inicios. Lo descubrí hace poco en una entrevista que le hicieron y él comentó su etapa de videoclips. En su momento hice de figurante con mucha gente increíble, incluso una figuración especial con Woody Allen en Vicky Cristina Barcelona. Era el principio de todo de mi incursión en este mundillo, y sin venir a cuento me rodeó con el brazo para darme mis indicaciones él personalmente mientras yo temblaba de nervios. Pero lo de Bayona fue una sorpresa descubrirlo.
Y coincidí con Carla Simón en su proyecto final de carrera en la Blanquerna cuando yo tambié era aún estudiante del Institut del Teatre. Hice un papel con ella, que entonces estudiaba con Mireia, una amiga de mi hermana pequeña, quien me metió en el proyecto. Los dos estudiantes en ese momento, qué loco. Imagina qué maravilla ver lo bien que le está yendo la carrera y cómo está visibilizando el talento de las mujeres directoras en el cine. Recientemente vi a Carla en los pasillos de los Premios Gaudí y pude darle un beso y un abrazo. La considero una persona maravillosa.

Y para finalizar. ¿Con qué director trabajarías con los cerrados?
Con dos directores con los que ya he trabajado: Marco Castillo, que me dio mucha libertad y confianza para trabajar y que me parece un fuera de serie; y con Daniel Caneiro, otro fuera de serie con el que hice mi primera película y a quién le tengo mucho cariño.

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