Texto – Crítica de cine de Luisa Scarlata. . Fotografías – Andrea Martínez – Ulises Proust – Manu Trillo.
Los Cines Bosque fueron testigos de la vista previa de prensa de ‘La luz’, la nueva película de Fernando Franco, que se estrena el pasado viernes 5 de junio. Tras sus aclamados trabajos ‘La herida’ y ‘Morir’, el director sevillano entrega su filme más maduro, incómodo y radicalmente honesto hasta la fecha.

La luz no es un drama convencional sobre la Iglesia. Es un estudio implacable sobre la culpa, el silencio cómplice y el momento en que la verdad irrumpe sin piedad. Franco rueda con una austeridad casi brutal, alejada de cualquier sensacionalismo, confiando plenamente en la potencia de las interpretaciones y en la fuerza de lo no dicho.

Alberto San Juan ofrece una interpretación monumental como Manuel, un párroco carismático y respetado cuya existencia perfectamente construida comienza a desmoronarse cuando un oscuro episodio del pasado amenaza con salir a la luz. San Juan transmite con enorme precisión el conflicto interno, la fragilidad y la contradicción de su personaje, entregando una de las mejores actuaciones del año.

La puesta en escena es sobria y precisa. Los interiores de iglesias y casas parroquiales se convierten en espacios opresivos donde la luz, paradójicamente, resulta amenazante. Franco no señala con el dedo, solo observa con distancia clínica, y esa contención hace que la película resulte aún más perturbadora.

La luz es cine serio, adulto y valiente. De esos que no dejan indiferente y que generan conversación mucho después de los créditos. Un filme que cuestiona sin gritar, que duele sin efectismos y que demuestra, una vez más, que Fernando Franco es uno de los nombres más sólidos del cine español actual.

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