Texto – Redacción. Fotografías – Rafa Gallar-Juankr.
Hay deportistas que hacen historia y otras que cambian para siempre la manera de entenderla. Nadia Comăneci y Simone Biles pertenecen a ambas categorías. Separadas por casi medio siglo, pero unidas por una disciplina extrema, una mentalidad inquebrantable y una capacidad única para trascender el deporte, las dos gimnastas protagonizan el número de junio de ELLE España en dos conversaciones íntimas, humanas e inspiradoras sobre el precio de la excelencia, la importancia de escucharse a una misma y el legado que quieren dejar a las generaciones futuras.
Nadia Comăneci (Onești, Rumanía, 1961), la atleta que revolucionó los Juegos Olímpicos de Montreal 76 con el primer 10 perfecto de la historia, mira hoy aquel instante con perspectiva y emoción. Medio siglo después, sigue siendo un símbolo universal de disciplina, superación y esperanza, y reflexiona sobre cómo ha evolucionado el deporte femenino, la presión silenciosa con la que convivieron generaciones anteriores y la necesidad de aprender a gestionar el fracaso: «No siempre fui un 10. Me he caído muchas veces. Pero fallar es parte esencial del proceso», asegura.

Por su parte, Simone Biles (Columbus, Ohio, 1997), considerada la mejor gimnasta de todos los tiempos, nos cuenta el punto de inflexión que supuso Tokio 2020, cuando decidió retirarse de varias finales olímpicas para priorizar su salud mental. Aquella decisión, que abrió un debate global sobre los límites de la exigencia y el bienestar emocional en el deporte de élite, transformó también su propia vida: «Pronto entendí que la cabeza es tan importante como el entrenamiento», rememora.

Aunque pertenecen a contextos y generaciones distintas, ambas entrevistas dialogan entre sí de forma natural. Comăneci recuerda una época en la que la salud mental «no tenía nombre ni espacio», mientras Biles reivindica la importancia de hablar abiertamente de ello para proteger a las nuevas generaciones. Una abrió camino demostrando que las mujeres podían desafiar cualquier límite físico; la otra ha ampliado ese legado poniendo también el foco en el cuidado emocional y en la necesidad de redefinir el éxito.
Las dos coinciden además en entender el deporte como una herramienta de transformación social. Nadia, desde su trabajo con la Academia Laureus, insiste en que «el deporte no solo forma atletas, forma personas»; Simone, recién nombrada embajadora de la organización, recuerda las palabras de Nelson Mandela y reivindica su capacidad para unir al mundo incluso en tiempos difíciles.
Más allá de las medallas y los récords, ELLE descubre también a dos mujeres humanas. Nadia habla de la serenidad que le han dado los años y de la importancia de aceptar quién eres. Simone comparte cómo la terapia, su entorno cercano y la búsqueda de equilibrio fuera de la gimnasia le han permitido reconstruirse desde otro lugar. Ambas reivindican la paciencia, la constancia y la valentía como verdaderas claves del éxito.
Dos generaciones distintas. Dos formas de revolucionar el deporte. Un mismo mensaje: escucharse, resistir y seguir adelante.
EXTRACTOS DE LA ENTREVISTA
NADIA COMANECI
- «La salud mental no formaba parte de la conversación. No es que no existiera, es que no tenía nombre ni espacio. Cada una tenía que aprender a gestionarlo por su cuenta».
- «Incluso hoy, con agendas exigentes, intento cuidarlo: entrenar, descansar bien mis ocho horas, reservar momentos de pausa. Es una lección que me dio el deporte: escucharte y entender tu cuerpo. Porque si te exiges sin atender a lo que necesitas, tarde o temprano pasa factura. Vivimos muy deprisa, y cuando caes de verdad, levantarse resulta mucho más complejo».
- «Yo vengo de un tiempo en la que a las mujeres no se las consideraba fuertes o valientes. Lo éramos, pero no se hablaba de igualdad. Hoy vemos a muchas liderando, dirigiendo, ocupando espacios que antes parecían inaccesibles. Y no es casualidad, hace poco leí que alrededor del 75% de estas mujeres han practicado algún tipo de deporte competitivo y han aprendido ahí disciplina, resiliencia y confianza. Aun así, queda mucho por hacer. Sobre todo en cómo acompañamos a las deportistas cuando terminan sus carreras».
- «Con los años aprendes a aceptar y valorar lo que tienes, a sacar lo mejor de ti misma desde otro lugar. Me siento en paz con quien soy y con cómo soy».
- «Vivimos rodeados de estímulos inmediatos, de pantallas y de gratificación instantánea, y el deporte ofrece algo diferente: enseña a fallar, a gestionar la frustración y a persistir».
- «Al final, un campeón en la vida es quien sabe atravesar lo que le toca sin hundirse. Por eso creo que mi historia puede servir a los demás».
- «El éxito nunca es inmediato ni sucede de un día para otro. Requiere confianza en uno mismo, compromiso, constancia y también valentía».
- «Si pudiera hablar con aquella niña que fui, no le diría mucho más que esto: confía en ti. Porque lo hiciste bien. Y porque lo harás bien».
SIMONE BILES
- «Después de Tokio me sentí muy fuerte y con mucho coraje. Fue un punto de inflexión por dos motivos: para buscar la ayuda psicológica que me merecía y para hacer un regreso aún mejor».
- «A medida que te haces mayor, entiendes que lo mental es casi más importante que lo físico. Puedes entrenar muchísimo, pero, si te falla la cabeza, no vas a conseguir resultados».
- «Son tiempos difíciles para mucha gente. Por eso espero que el deporte, una vez más, vuelva a unirnos y a demostrar a los jóvenes que sus sueños también pueden hacerse realidad».
- «Ha habido presión a lo largo del camino, pero he aprendido a manejarla y he buscado ayuda externa para lidiar con ella. Ahora tengo las herramientas necesarias».
- «Siempre estaré unida a la gimnasia. Forma parte de quién soy y de todo lo que he conseguido en mi vida».
- «Si paso por algo difícil, intento sacarlo a la luz y contarlo por si puede ayudar a otros a superarlo. No quiero que otras personas tengan que vivir lo mismo».
- «Las redes sociales pueden ser un lugar aterrador. Durante los Juegos necesitaba mantener la cabeza fría y centrarme en mí misma, lejos de todos los comentarios».

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