Harper´s Bazaar Icon Issue, Herederas del Mito

el

Texto – Redacción-Hearst.

Harper´s Bazaar especial Icon Issue del mes de septiembre, viene cargado de memoria y de la historia de los que se atrevieron a ir más allá y consiguieron llegar donde nadie antes había llegado.

Harper´s Bazaar rinde un histórico homenaje a aquellos iconos de este país que nunca se borrarán de nuestros recuerdos.

Personas que vinieron al mundo para quedarse eternamente. Sus vidas estuvieron rodeadas casi de divinidad y heroicismo. Son iconos y leyendas de nuestro país que marcaron una época: Lola Flores, Duquesa de Alba, Lucía Bosé, Enrique Morente.

Hoy, son sus hijas quienes posan (y se estremecen) ante ellos y nos descubren en unas entrevistas cargadas de emotividad a las increíbles personas que hay detrás de sus historias, cada leyenda intacta de nuestra memoria. De esos grandes nombres con los que crecimos y que sobreviven intactos a la fugacidad del tiempo.

EXTRACTOS DE LAS ENTREVISTAS

ROSARIO FLORES sobre LOLA FLORES

“Mi madre era el temperamento, el duende hecho carne, la fuerza, la libertad, la alegría de vivir, el cante, el baile y la creatividad. Y encima era mi mamá, mi madre. La que me besaba por las noches y se preocupaba por mí. Así que diferencio muy bien a mi madre mamá y a mi madre artista. Y las dos eran impresionantes, las dos tenían todos los atributos y todos los dones que se pueden dar en el cielo”

“Tuve una madre superespecial, que sigue viviendo, que es icono universal y que me da la fuerza día a día y la energía para cantar y bailar a toda la gente a quien admiro y a quien me siente”.

EUGENIA MARTÍNEZ DE IRUJO sobre CAYETANA ALBA

“De mi madre me acuerdo todos los días. La recuerdo mientras pinto, pues de ella he heredado el amor al Arte. Pintaba muy bien, y siempre me la encontraba entre pinceles, pinceles que aún guardo, al igual que obras suyas… Cosas insignificantes que para mí son tesoros. Las dos crecimos rodeadas de arte”.

“Mi madre tenía una personalidad arrolladora. Era muy divertida, siempre contaba anécdotas de cuando pasó su infancia en la embajada de Londres con mi abuelo Jacobo, quien organizaba

cenas con gente tan relevante como Winston Churchill”.

“Cayetana, de joven, tenía un fachón y, como a mí, no le gustaba lo sofisticado.

Por casa siempre iba muy hippie, casi siempre descalza, tenía unos pies y unas manos preciosas

que me dejaban hipnotizada”.

“No todo era bueno, naturalmente. Nadie es perfecto y mi madre tampoco lo era. Tenía mucho

carácter. Cuando estaba de malas había que esconderse. ¡Tenía unos prontos!

Lo bueno es que los enfados se le pasaban enseguida. Era muy transparente. Yo también, no sé

disimular, aunque con los años he ido aprendiendo un poquito”.

“Como yo, odiaba que la tratasen de usted. Si no te conocía le daba más igual, pero como la

conocieses y no la tuteases se llevaba un disgusto. Porque ella era así de sencilla… Era mi madre”.

SOLEÁ MORENTE sobre ENRIQUE MORENTE

“Enrique Morente es humanidad, genialidad, libertad, locura, amor, cordura, talento, perseverancia, improvisación, preparación y metamorfosis continua”.

“Es hijo y hermano, es padre y marido, es abuelo, roquero, cantaor, traductor de la tradición,

defensor de lo natural, sensible, valiente y guapo”.

“Mi padre se tomaba en serio la vida con un sentido del humor único, capaz de relativizar y hacer de lo aparentemente imposible lo más fácil de conseguir, teniendo fe en la intuición propia.

Enrique Morente era y seguirá siendo absolutamente GENIAL”.

PAOLA DOMINGUÍN sobre LUCÍA BOSÉ

“Si tuviera que resumir en una sola palabra a mi madre lo haría con una que ella siempre

repetía, Divina, pero de esa divinidad que está cerca de los dioses”.

“Nos dio muchísima libertad, nos empujó a vivir, a abrir la mente al arte y a la cultura, a ser independientes… Gran parte de cómo soy se lo debo a ella”.

“Mi madre desde siempre fue distinta, una mujer curiosa, fuerte, rebelde y adelantada a su tiempo. Iba de dura y era una persona con una gran sensibilidad, esa armadura con el tiempo se le fue cayendo y siendo más accesible y cercana”.

“Parte de mi madre está conmigo, pero no me atrevería a compararme con ella.

Sencilla, guapa, cercana… y feliz”.

“Se la recordará, como a mi padre, eternamente. Uno cuando es grande tiene mucho que dar”.

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