Texto y Fotos – Cori Maritan.
«Dios local», la segunda película de Gustavo Hernández, ha tenido su premiere mundial en el Festival de Cine de Sitges, este pasado viernes.
Después del gran éxito de su ópera prima La casa muda, el director uruguayo se vuelve a atrever con el cine de terror. Una película que según Hernández tiene muchos momentos impredecibles, fantásticos, amargos y con claros vértices fantásticos.

Un grupo de rock de veinteañeros hace un disco de sólo tres canciones basado en sus experiencias más traumáticas. La banda elije como escenario de sus videoclips una cueva abandonada en medio del bosque. No tardaran en aparecer una serie de representaciones diabólicas que los colonos españoles crearon para ahuyentar a los locales.
El terror puro sigue siendo la materia prima de esta película tensa y asfixiante, donde todo ocurre de noche.
Igancio Garcia Cucucovich y Annick Mahnert, los dos productores, afirman que es un film con una estructura muy particular, donde se aprecia la experiencia que tiene el director con trabajar la tensión.
“Hay una poesía en la película, un terror muy profundo de lo que tenemos más cerca”, afirma Mahnert.
Un film que según los productores no pierde en ningún momento el toque latino, pero que va dirigida a un público internacional.



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