Pablo Moro y Los Chicos Listos ya tienen a la venta ‘La vida solucionada’

Texto Noelia Baldrich. Fotos Mireia B.

Después de cuatro años de saborear Los pequeños placeres domésticos, el cantautor asturiano Pablo Moro, ha aprendido que la vida siempre está pendiente de un hilo, que no se puede vivir cada día como si fuera el fin del mundo. Ahora, con la certeza de que el futuro no es un lugar seguro, Pablo y su banda, Los Chicos Listos, inician su nuevo periplo musical para construir algo objetivamente hermoso: un orden equilibrado entre lo que habría pasado y lo que tiene que pasar. Un viaje iniciático por los paisajes rurales norteños y que pone en solfa la globalización, esos Mundos Perfectos de Karma descolocado que producen un Efecto placebo. Como un cuadro simbólico de Klimt, sus paisajes estilísticos de fondo sureño, de millones de trazos funky, de contradicciones pop rock y baladas acústicas trazan lugares como El puerto de Lastres, El camino de San Vicente, el Puente hasta Láneo. Cortes que evocan aromas, sensaciones, sentimientos  que se han ido tejiendo bajo una Pequeña luna de Julio o en una Canción de Octubre.  Extraños puntos de vista, que recoge en simbólicas imágenes y atípicas armonías sonoras que soplan como La Galerna o El viento de las Castañas. Después de 20 años tirando de experiencia, este “songwriter” asturiano y Los Chicos Listos son demasiado astutos para Empezar de cero; nada de perder el tiempo, eso les obsesiona. Todo lo vivido sirve, el truco consiste en reciclar viejas ideas para alcanzar algo Más profundo: el Big Bang o el enigma de la existencia aunque para ello tengan que tirar de oráculos. Su nuevo álbum reivindica un mundo mejor  construido con la luz vigorosa de los hombres buenos: “Como La gente de mi tierra -dice Pablo- aquellos que han aprendido el mundo con sus propias manos y que aunque estén tristes no saben llorar”. Un cuarto disco con el que esta “big band”, sale a pescar de nuevo para que el público muerda el anzuelo. Van viajando y Girando de concierto en concierto lo que les da la garantía de tener La Vida Solucionada, aunque alguien le dijo una vez: “Nunca es tarde para hacer algo importante piensa que Cuando bajes del avión podría ser El último día”.  50 días bastaron para grabar en su corazón algo más que importante y que ha querido traducir en la belleza de este disco. “Pablo, has repetido siempre que el azar te llevó a la música pero fíjate que como “Los Reyes del río”  enganchados a su destino por un trozo de nailon tú estás enganchado a la música por las cuerdas de nailon de tu guitarra. ¿No te parece sutil estrategia que marca el destino?”

"La vida solucionada" es el nuevo disco de Pablo Moro & Los Chicos Listos, el trabajo más personal del cantautor asturiano en el que recoge vivencias que le han marcado profundamente y en el que hace un guiño a su tierra.
«La vida solucionada» es el nuevo disco de Pablo Moro & Los Chicos Listos, el trabajo más personal del cantautor asturiano en el que recoge vivencias que le han marcado profundamente y en el que hace un guiño a su tierra.

Has construido algo objetivamente hermoso ¿un orden más equilibrado con la madurez?

Sí, de eso se trata. Los sucesos que me ocurrieron durante la preparación del disco en el que aún faltaban canciones por escribir,  me hicieron pensar mucho. En un mes y medio, en 50 días, pasé de la alegría más absoluta a la tristeza más profunda y eso me hizo pensar mucho y me sirvió para encontrar el hilo conductor del álbum, algo que sobrevuele por cada una las canciones. Fue pensar: “Fíjate tu, en esa cuerda floja estamos, a veces caemos para un lado y a veces para otro”.

¿Haciendo equilibrios para conseguir tener La vida solucionada (Boomerang Discos)?

Sí, ayuda también el contexto social. Me gusta mucho coger realidades externas a mi existencia y enfrentarlas a mi vida,  a las cosas que me pasan. Mostrar cómo la gente se plantea tener la vida solucionada a través del dinero y cómo realmente la vida nos la soluciona otras cosas –es cierto que la económica es muy importante- pero si hiciéramos una lista de las cosas que más nos importan en la vida, seguro que las tres primeras no tendrían que ver con el dinero si habláramos con el corazón.

De la globalización viajas a la localización de tus paisajes norteños ¿es porque hablas desde el corazón?

Claro, me pasan cosas muy significativas. Desde la ventana de mi casa hay unos árboles que de repente florecían en noviembre ¡cuatro veces al año! Lo pregunté a un amigo y me dijo que se trataban de unos castaños chinos. Y me hizo mucha gracia: “¿Pero cómo hemos llegado a este punto? En Asturias, paraíso natural, cuna de la vegetación y de repente tenemos árboles chinos”. Es la globalización, este mundo moderno en el que estamos.

Una globalización sin raíces.

Sí. Toda la vida viví encima de la estación de autobuses de Oviedo, son los Alsa, esos autobuses que nos llevaban al mundo entero a los asturianos y siempre he dicho que eso me marcó mucho el carácter porque en el portal de mi casa, por el que se accedía a la estación siempre estaba repleto de gente. La imaginación volaba pensando donde irían. Y ahora hay un Mercadona, y eso me parece también un símbolo. La estación era una imagen del mundo posible y ahora hay un supermercado que refleja el concepto del nuevo mundo. Y el huerto de mi abuelo que menciono -realmente es el del abuelo de un amigo- que se los acabaron comprando y construyeron un centro comercial.

Pablo Moro en Barcelona promocionando el que es su cuarto trabajo discográfico  en el que incorpora nuevos paisajes estilísticos con aromas de funky, country o tonalidades sureñas.
Pablo Moro en Barcelona promocionando el que es su cuarto trabajo discográfico en el que incorpora nuevos paisajes estilísticos con aromas de funky, country o tonalidades sureñas.

¿Qué sentimientos impregnan el disco?

Sobrevuela la incertidumbre: cómo puede cambiarnos la vida en segundos; y de ahí sacar alguna conclusión. Si en un momento puede cambiarnos todo para bien o para mal, pues habrá que tomarse todo con más calma, no darle tanta importancia a ciertas cosas, por ejemplo cuándo tenemos mucho éxito en algo, saber que ¡cuidado! tenemos que ir con pies de plomo, seguir trabajando y ver las cosas con perspectiva. Cuando tenemos un revés o un fracaso saber también que a la vuelta de la esquina puede haber una puerta que se abre. Hay un motón de temas y sobre todo uno que me obsesiona y que después de cuatro discos sigue ahí: es el paso del tiempo. Es mi mayor obsesión. Como se nos pasa la vida por delante sin darnos cuenta y a veces nos trae cosas buenas y otras malas. A mi el paso del tiempo y que me haga mayor me trajo la muerte de mi padre. Y luego, también, que voy a tener la capacidad para poder tener una hija y cuidarla. Y alternando eso, como vamos jugando y qué difícil es manejar esa balanza.

El arte de vivir consiste en detenerse a aprehender los instantes.

Sí, pero a la vez es un río que nunca es el mismo como decía Heráclito.

Citas los autores del caudal poético del que has bebido como José Luis Piquero, Xuan Bello o Pablo Texón. 

Algunos por lo menos, de los que me acordé cuando escribí el libreto. Robo versos descaradamente, no tengo ningún reparo en eso. Si alguien dijo lo que yo quiero decir mucho mejor yo lo cojo y digo que es suyo. De Juan Ramón Jiménez hay uno de los versos que dice: “la luna es un anuncio de la luna”. Me parece precioso es una imagen que es exactamente lo que quiero decir.

¿A quién pertenece “fumando nueces”?

Eso es mío, es una clave personal de mi padre. Siempre me contó muchas historias de la  aldea donde vivía al lado del rio Narcea, donde vamos a pescar. El corte empieza diciendo “esconder las truchas en las botas por si vienen los guardas” una acción que mi padre y sus colegas hacían cuando eran chicos y pescaban a escondidas. Siempre me gustó mucho las historias de los niños que aprendían el mundo con sus manos, no cómo ahora que nos olvidamos que hay que mojarse y “coger la tierra”. Lo de fumando nueces me lo contó mi padre. El nació en 1941 y cuando era un jovencito, con 10 años y querían fumar -en aquel tiempo había muy pocas cosas  y no tenían dinero para comprar tabaco- extraían los hilitos  marrones de las nueces los ponían en un papel y se los fumaban. Son detalles de aquellos chicos de antes siempre buscándose la vida.

Esperaba encontrar sol pero llovía en Barcelona. El asturiano muy acostumbrado al temporal del Cantábrico, le dedica la canción ‘La Galerna’.
Esperaba encontrar sol pero llovía en Barcelona. El asturiano muy acostumbrado al temporal del Cantábrico, le dedica la canción ‘La Galerna’.

Muchas referencias a tu tierra.

En este disco sí, porque hay mucho de mí. Hay muchas claves. A mi hermano Javi, le encanta porque lo entiende todo, incluso relato un episodio que le ocurrió a él digo: “mi hermano está borracho en el asiento de atrás”.   Ocurrió cuando se divorció y para animarlo hicimos un viaje a Cantabria, porque hacen surf salimos a un concierto y acabó así.

Ahora entiendo porque patrocinas el Surf Solidario.

Fui surfista hace muchos años, ahora me ahogaría, ja, ja.

¿Ahora que utilizas como Efecto Placebo para desconectar?

He vuelto a jugar a fútbol con los amigos. Es mi terapia, o pescar que me relaja muchísimo.

¿Qué has descubierto de Pablo con la paternidad, te has hecho más fuerte o más frágil?

Me siento más débil y más frágil, la verdad. Más temeroso y con más vértigo. Cualquier cosa que haces no es la consecuencia que tiene en tu vida –antes si te pasaba a ti daba igual- ahora cualquier cosa tiene consecuencia en SU vida, hasta el más mínimo detalle.

¿Háblame de la gente de Asturias a la que le dedicas un tema?

Los asturianos tenemos un poco de pesimismo, ese sentido trágico de la vida que todo va a ir para peor. Tenemos esa cosa de “nunca hizo sol que no lloviera”. Pero de alguna manera nos da esa fuerza y orgullo como empuje para salir adelante. Creo que es bueno  ese sentimiento de que todo nos va a ir mal pues nos hace luchar contra ello, ser luchadores y tirar adelante. De todas maneras el verso más importante es: “Nunca vio a nadie nacer sin que al final muriera”, la idea la cogí de un texto de Pérez Reverte donde explicaba que la gente de antes se enfrentaba a la muerte de frente, no como ahora que la tratamos de evitar. Ese conocimiento de saber que todos somos iguales les hacia ser mejores personas. Hacia ser a la gente más solidaria. Me gustó mucho la evidencia de que la vida es finita, te hace ser de otra manera.

El videoclip del tema lo rodasteis en La Isla bajo la dirección de Mario Viñuela y al inicio hay poema de Felipe Benítez que reza: “La herida es poca cosa pero/ luego siempre llega el dolor/su abstracta maquinaria,/para marcar a fuego nuestra vida/y el humo de ese fuego es lo que somos”.

Me encanta Felipe Benítez es uno de mis poetas favoritos. EL vídeo cuenta un poco el mismo argumento que la película Amour de Michael Haneke, que ha recibido el Príncipe de Asturias. Es la historia de un matrimonio anciano y la mujer está enferma, en la recta final de su vida y el pueblo entero se despide de ella con una fiesta.

“Y todo lo demás se va quedando en minucias/ como el olor de la tierra/ después de la lluvia”. ¿Hay oído hablar del beneficio de la ionización negativa que se produce después de la lluvia, que facilita el relajamiento físico y mental, mejora la memoria y la concentración?

No tenía ni idea, pero es verdad que la sensación del olor de la tierra mojada es muy agradable como que algo se limpia. Siempre que acabo indagando en temas científicos me pregunto por qué no me hice científico, si todo tiene una explicación. Investigaré sobre ello.

¿Has investigado en este trabajo con una nueva instrumentalización?

Es la primera vez que metemos sección de metales, hay un violín. Musicalmente sigue un mismo recorrido que los anteriores pero nos gusta ir un poco más allá, aunque sean pequeñas pinceladas o detalles. Hay un tema más funky, otro de aire folk irlandés como La gente de mi tierra, hemos metido por primera unas congas en Efecto Placebo que le da un efecto pantanoso, sonido negro de Alabama, sureño…

Imagen promocional de Pablo Moro. ‘La vida solucionada’ salió a la venta el 19 de marzo en formato físico. También en Itunes y Spotify
Imagen promocional de Pablo Moro. ‘La vida solucionada’ salió a la venta el 19 de marzo en formato físico. También en Itunes y Spotify

Incorporas coros.

Sí, esta vez hay coros por todas partes.

Has metido de todo, pero el amor de pareja escasea.

Hay una canción.

¿No será Luna pequeña de julio?  Parece un tema dedicado a tu hija.

No. Efectivamente esta canción es una nana dedicada a mi hija, un poco sui generis porque habla del vértigo, del miedo de plantearte si lo estás haciendo bien. Pero amor hay, hay. Precisamente hay un corte exclusivamente que habla de amor Mundos Perfectos.

¿?

Fíjate en el estribillo final dice: “Construiremos JUNTOS un mundo perfecto”. Creo que es la canción más de amor que escrito nunca. Te lo juro.

Un poco reprimido en vocablo amoroso, ja, ja.

(Ríe) No me gusta rozar la cursilería, es tan fácil. Llevo con mi chica 17 años juntos aunque los dos tengamos 34. Después de tanto tiempo ¡que te voy a decir! Pues que con errores, contradicciones, enfados, defectos, con todo lo que ya sabemos que tenemos el uno y el otro vamos a construir Juntos un mundo perfecto para los dos. Creo que es lo más bonito que te pueden decir.

¿Cuántos años llevas con Los Chicos Listos?

Con tres de ellos ocho años y con Richard, seis. Ya tocaba que fueran protagonistas en la portada, era de ley.

Por primera vez Los Chicos Listos, la banda que acompaña a Pablo Moro desde hace 8 años, aparecen en la portada, por su gran implicación en el disco. “Era de ley”, asegura el cantante.
Por primera vez Los Chicos Listos, la banda que acompaña a Pablo Moro desde hace 8 años, aparecen en la portada, por su gran implicación en el disco. “Era de ley”, asegura el cantante.

Diseño curioso el de Víctor M. Agüera.

Me gustó mucho. La idea del funambulista fue mía, pero la idea de las tijeras que dibujó me encantó. Es como la inauguración del cielo, de un nuevo mundo.

¿Has prometido algo imposible alguna vez?

Es lo que dice la canción. Sí, sí pues cuando dices “voy a estar contigo para siempre” y al final no estás, y, a veces no es por tu culpa.

¿Hay sueños que se han cumplido sin querer?

Sí, este de estar aquí con disco, es casi sin querer.

¿Y si este fuera El último día que canción tocarías?

No lo sé, hay muchas. Nunca me lo he parado a pensar. Al final todo se reduce a eso: qué diferentes seriamos si supiéramos que este es nuestro último día. ¡Cuántas cosas diríamos que no decimos!

¿Has sabido construir un Dios fuerte donde sujetar los enigmas de la existencia?

Soy de tradición católica pero ahora puedo decir que soy agnóstico. Si que es verdad que después de una etapa donde lo espiritual no me interesaba he vuelto a encontrar algo. Un sentido espiritual de la vida. Estoy intentando descubrirlo.

La gente de tu tierra siempre esta triste aunque no sabe llorar ¿Cuándo es la última vez que lo hiciste?

He estado a punto de llorar ahora, ja, ja. Llorar de desconsuelo fue hace un par de años cuando murió mi padre, además no recordaba haberlo hecho en otra ocasión con tanto sentimiento. Iba en el coche con mi chica y me rompí.

 “Lo único que importa, en este asqueroso mundo, es la belleza”. Acabamos la entrevista con un disco muy hermoso.

Sí. ¿Sabes a quién le robé eso? Soy un ladrón, al final. Al periodista Ramón Trecet, que hacia un programa de música, en Radio3 y lo terminaba siempre diciendo: “Buscad la belleza es lo único que importa en este asqueroso mundo”. Para mí era un Dios por acabar así y me dije: “eso tengo que meterlo yo en alguna canción” y aquí está.

www.pablomoro.com

Facebook: pablomorooficial

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