Texto – Redacción. Fotografías – Hearst.
Elsa Pataky (Madrid, 1976) ha vuelto al asfalto del barrio en el que creció para su primera portada de Harper’s Bazaar España, la de un número dedicado al poder del agua en su versión más artística, en el que Elsa se deja llevar como cuando se sumerge en su playa. Y es que, desde hace ya una década, Elsa vive en Byron Bay, en una casa frente al mar al sureste de Australia.

La frustración de los comienzos no es fácil de gestionar, pero ella es el claro ejemplo de que todo llega. «Lidiar con las desilusiones nunca es fácil. Vives muchos altibajos y cuadrarlos emocionalmente siempre es difícil. Pero te enseñan mucho. Recuerdo una anécdota de esos años en concreto, cuando me presenté dos veces al mismo casting. Una como Elsa, siendo yo, y otra al día siguiente con una peluca y otro nombre. Concha Velasco enseguida se dio cuenta… Ahora me río, pero en ese momento lo hice por pura desesperación», comparte en Harper’s Bazaar. Entonces llegó la llamada de Al salir de clase y le cambió la vida, su carrera despegó como jamás hubiese imaginado y, en su mejor momento, decidió probar suerte en Los Ángeles, cargada sólo con una maleta y con su perro: «Nunca me he planteado qué podría haber sido si no me hubiese ido… Todo me ha llevado a cosas buenas. En general, no me gusta arrepentirme de nada de lo que hago. Es un sentimiento que no sirve de nada».

Elsa conquistó Hollywood, siendo una de las pocas actrices españolas en conseguirlo. Pero Los Ángeles también le presentó al amor de su vida, el que lo cambió todo. Su profesora de acento le dijo que tenía que conocer a otro de sus alumnos, un australiano, Chris Hemsworth. Hizo de celestina, hablaron una vez por teléfono, y decidieron quedar: «Lo primero que me gustó de él fue su voz, esa voz profunda que tiene. Pero tenía un acento tan marcado que no conseguíamos entendernos, así que decidimos quedar directamente«. Hoy, más de 15 años después, es su marido y padre de sus tres hijos. También el culpable de que lleve una década asentada en Australia: «Le hice prometer que ninguno forzaría al otro a vivir en su país, porque estaban muy lejos entre sí. Pero terminó surgiendo porque me llevó a Australia, me enseñó Byron Bay y me enamoré. Era un paraíso. Siempre había querido vivir cerca del mar y con animales. Así que le dije: ‘Vale, vamos, pero me prometes que tendré caballos’ [ríe]. También, con nuestros hijos, nos dimos cuenta de que vivir en Los Ángeles no era una opción. Queríamos darles la oportunidad de vivir en la naturaleza, alejados de los focos, y este era el lugar perfecto».

Este mes de junio, Elsa Pataky vuelve a la ficción española 20 años después de su última serie aquí, cuando hizo de profesora en Los Serrano. En Matices, una de las primeras producciones de SkyShowtime España, interpreta a Eviana, y comparte elenco con Eusebio Poncela, Maxi Iglesias, Luisa Mayol, Juana Acosta o Miriam Giovanelli. «Estoy muy ilusionada por volver a trabajar aquí, lo echaba de menos. Cuando sales fuera, a veces te olvidas de cosas importantes, y las aprecias mucho más cuando vuelves», apunta. Durante su entrevista con Harper’s Bazaar, confiesa otra de las cosas que más echa de menos de España, la comida: «No hay nada como la comida de aquí, y te das cuenta cuando te vas fuera tanto tiempo. La tortilla puedo hacerla yo allí, sí, pero no es lo mismo. En cuanto pongo un pie aquí, mi madre sabe que tiene que tener un plato de jamón preparado…».
La entrevista completa, en el número de junio de Harper’s Bazaar.
EXTRACTOS DE LAS ENTREVISTAS.
- «Mi abuelo era actor de teatro y siempre nos hacía diferentes personajes para hacernos reír. Cuando descubrí que esa, además de su pasión, era su profesión, dije: quiero hacer lo mismo. Mi padre me dijo que eso no era un trabajo de verdad, eran otros tiempos, y que tendría que estudiar algo de base. Así que estudié Periodismo y, aunque en ese momento no lo vi, hoy lo agradezco: me vino muy bien para un cierto momento de mi carrera en el que creía que nunca tendría opciones. Tener un plan B si mi sueño no arrancaba me permitió relajarme, y fue ahí cuando todo empezó a fluir».
- “Yo nunca he tenido miedo a caerme, o a hacerme daño, y ahora siento que con la edad eso cambia. Pienso antes de hacer ciertas cosas. Pero físicamente, en el aspecto, no me preocupa demasiado, no quiero centrarme en eso. ¡Yo sigo sintiendo que tengo 20 años! [ríe]. Hay que abrazarlo, porque ponerte en contra del tiempo no lleva a nada. Hay que remar a favor».
- «Con el tiempo he aprendido a no dejarme llevar por modas de bienestar. Para mí, es fundamental conocerme y saber lo que a mi cuerpo le viene bien, y eso es muy personal. Hacer deporte es una filosofía de vida, y a mí me ha hecho ser quien soy».

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