Texto: Santi Martinez – Fotos: Santi Martínez-Sergio Parra.
Mario Gas y la Compañía Pilar de Yzaguirre, presenta una producción de Ysarca Art Promotions, “Todos Pájaros” basada en la obra de Wajdi Mouawad.
“Todos pájaros” es un texto teatral de importantísima relevancia en la actualidad que aborda la terrible situación que estamos viviendo con la guerra de Israel y Gaza, a través de una historia de amor con tintes de tragedia clásica.
Se representa en el Teatro Apolo en Barcelona hasta el 18 de Mayo y reemprenderá la gira en Otoño en Madrid y otras ciudades españolas.

Estáis presentando “Todos Pájaros” por toda España. Mario, tú naciste en Montevideo, con una gira que estaban realizando tus padres, que eran artistas, y ahora, bastantes años más tarde, continúas de gira.
Sí, yo siempre continúo de gira. Siempre giramos, y el mundo del teatro está vinculado muy fuertemente, no solamente a hacer teatro en un lugar, sino a visitar muchos lugares.
Es verdad que en la época en que yo nací, las compañías españolas, tanto de teatro como de zarzuela, en este caso mis padres estaban en una compañía de zarzuela del Maestro Sorozabal, hacían las Américas y se iban por allá, y estuvieron dos años entre Buenos Aires y Montevideo, entonces yo nací ahí. Ahora se hacen menos giras de ultramar, pero todavía la gira por España, o la tournée, lo que se llama la tournée, aunque ha variado bastante, pues las seguimos haciendo. Yo creo que los que nos dedicamos al teatro estamos permanentemente de gira.
Explícame la génesis de “Todos Pájaros”.
“Todos Pájaros” es una obra de Wajdi Mouawad, del cual ya había montado ya otra obra, “Incendios”.
Es un autor libanés, que de niño, huyendo de los conflictos que había en la guerra civil del Líbano y todos los conflictos con los israelís, marchó con su familia a Francia, de ahí a Canadá y ahí se formó como actor, como director y como autor. Después de muchísimo tiempo montó una compañía, volvió a Europa, a Francia, ahora dirige el Teatro Nacional de La Colline. Es un dramaturgo muy preocupado por todo lo que ocurre en su lugar de nacimiento, pero al mismo tiempo es un dramaturgo de primera línea también muy preocupado por la génesis de las cosas y entronca muy directamente con las grandes tragedias civiles.
Entonces, en esta función, claramente, sin que sea ningún libelo en absoluto, porque es un dramaturgo de verdad, profundiza a partir de una familia en el conflicto palestino-israelí, en la identidad, en la masacre del otro, en la paradoja, en cómo la educación nos puede convertir en seres que no comprendemos a los demás, que masacramos a los demás, fundamentalistas. Entonces, él con esto teje unas tragedias humanas muy conmovedoras. En cuanto al proyecto en sí, esta es una oferta de la empresa Ysarca, para la cual ya había montado yo incendios y tenía los derechos para la lengua castellana, porque los derechos para la lengua catalana los tenía Oriol Broggi, y me ofrecieron dirigirla, entonces monté una compañía espléndida y ahí estamos.

¿Inicialmente el plan era que Núria Esper estuviera?
Núria Esper tenía que hacer un personaje, y Vicky Peña, que también está en el montaje, tenía que hacer otro personaje. Núria Esper tuvo problemas coyunturales de salud, que se han solucionado, pero que en ese momento le impidieron hacer la función. Entonces, Vicky Peña pasó a hacer el personaje que tenía Núria, que curiosamente ya se lo habían ofrecido en otra producción, hace un tiempo, que no llegó a hacerse, y bueno, entró otra actriz a hacer el papel que tenía dispuesto para Vicky Peña, entonces completamos ahí el reparto y seguimos cuando esa coyuntura nos impidió contar con Núria.
¿Y cómo un mito como tú dirige a un mito como Núria?
Bueno, los mitos a veces se hacen desde fuera. Núria es una actriz fantástica, no porque lo diga yo, sino porque lo ha demostrado durante tantos y tantos años. Es una actriz inteligente, sensible, disciplinada, con la que es un placer trabajar.
Trabajar con gente así siempre para un director es que le favorcen las cosas, y allanan el camino. Muchas veces con personas que no tienen la categoría de estas actrices o de estos actores es más difícil dirigirles, son más reacios. En cambio, la grandeza de toda esta gente es su permeabilidad y su talento que le ponen al servicio del trabajo que están haciendo. En ese aspecto es no solamente fantástico, sino conmovedor y es un aprendizaje trabajar con ellos y ellas.
¿Y con Vicky, que es tu pareja, tenéis algún código preestablecido?
Es que Vicky pertenece a esa raza. El código es que nos conocemos mucho, pero realmente somos muy independientes a la hora de trabajar.
Yo la admiro y la respeto mucho, creo que es una de las grandes actrices también de este país. Cuando estamos ahí no somos alguien que nos hacemos concesiones mutuas, sino que los dos vamos a desentrañar al máximo los personajes que ella interpreta y que yo dirijo. Entonces, por ahí es una actriz también con unos resortes impresionantes, una actriz también muy disciplinada que busca siempre lo más en los personajes y por lo tanto uno tiene que armarse también para dirigir a este tipo de gente, porque te pueden coger en falta en cualquier momento y no se trata de eso.
Mario, ¿tú eres un actor que dirige o un director que actúa?
No, yo soy un actor que actúa cuando actúo, que me gusta muchísimo. Yo empecé como actor y he hecho mucho actor, lo que pasa es que luego la vida me ha llevado a dirigir mucho más que actuar, pero me sigue gustando muchísimo actuar. Cuando actúo soy un actor que actúa y cuando dirijo soy un director que dirige.

Y el director viene favorecido por ser actor y conocer muy bien el mundo interior de los actores. Entonces, yo soy un director que creo que entiende a los actores y a las actrices y que para dirigirles busco la manera de hacerme entender y llegar a ellos. Y como actor me pongo en manos siempre del director.
Claro que tengo mis opiniones propias también, pero siempre al servicio del espectáculo y al camino por el que nos gira hacer transitar el director. Y como director haces el estreno, observas, escuchas…
¿Eres muy intervencionista tras el estreno?
.A ver, soy intervencionista al cabo de un tiempo. Yo creo que una obra se ensaya, llega a un punto en el que estrenas, te enfrentas al público, el público modifica lo que has hecho, la obra va creciendo, va creciendo… Yo creo que hay que dejar un tiempo y un margen para no tocar demasiadas cosas.
Si tú has creado una buena estructura, un buen carril, ese carril no es estricto, puede tener variaciones. La función es cada día igual, pero cada día distinta. Entonces, mientras las modificaciones transiten dentro de ese carril, no hay que tocar nada porque todo cambia y es bueno porque se enriquece.
Al cabo de un tiempo, a lo mejor hay que mirar porque a lo mejor nos hemos salido del carril o alguna cosa se ha convertido en una desviación de lo que teníamos, desde ahí sí se recompone, se reajusta y tal. Por eso a mí me gusta seguir las funciones, me gusta viajar con las compañías, me gusta estar con las compañías. No soy un director que desaparezca del montaje al día siguiente.
Y cuando estrenas, ¿estás más pendiente de lo que está pasando en el escenario o en el patio de butacas? ¿Cómo evalúas…?
Durante el espectáculo hay que auscultar al público, y yo estoy pendiente. Es curioso, los días de estreno oigo la función, no la veo, pero oyéndola estoy entre cajas con los actores, oyéndola me doy cuenta de cómo va. No, me preocupo porque hagamos todos lo que hemos preparado durante un tiempo y que eso viaje de la mejor manera posible y ausculto a ver cómo recibe eso el público.
Oyendo, yo sé perfectamente cómo va la obra, el ritmo que tiene, el tempo, si está saliendo como tiene que salir, perfectamente.
Dirigiendo ópera, zarzuela, doblando, ¿el sonido es algo importante para ti?
Yo diría que el sonido… ¿O la música que da el sonido? A ver, la música, hablemos de la música, es un sonido articulado, pautado con alturas, tempos… Yo creo que la música es muy importante. Y los silencios son muy importantes también. Pero para mí la música es algo muy fundamental en mi vida. Creo que es música, los textos teatrales también son una partitura, tienen su tempo, su manera de estirarse, de acortarse, de pausarse, de quebrarse, los silencios, todo es música, todo es una partitura que se organiza alrededor de una estructura musical.
El silencio es música, el silencio es importante. A veces las palabras son dos pausas entre un silencio, es decir, el silencio es música también. Pero para mí la música es muy importante, sí.
¿El dedicarte a la zarzuela y a la ópera es una clara influencia de tu padre? ¿O crees que independientemente de esto hubieras llegado al mismo camino?
Por un lado sería un tonto, sería negar la evidencia, y por otro sería una falta de respeto hacia todo lo que he aprendido de mi familia y de mi padre en concreto si lo negara. Yo creo que sí que me interesa la zarzuela porque la he mamado desde pequeño. Me interesa la ópera.Me he acercado con mucho amor a la ópera y a la zarzuela intentando ver la zarzuela y la ópera que he montado desde una perspectiva del momento que me ha tocado vivir, con lo cual he cambiado las cosas innecesarias que yo creía que había que cambiar para aproximar ese lenguaje al público. Pero no cabe la menor duda que a lo mejor, no sé, igual hubiera desembocado también dirigiendo teatro y tal, pero desde luego el pertenecer a una familia que además de ser gente estupenda y muy buenos en su profesión, amaban muchísimo su metier, su oficio, cuando me di cuenta que me iba a dedicar al teatro, eso me ha influenciado mucho y lo llevo con mucho orgullo.

¿Dedicarte al teatro pero no al derecho? (Mario estudió la carrera de Derecho)
El derecho no era para mí, me gusta mucho el derecho. El derecho mientras hubo asignaturas conceptuales como derecho romano, historia del derecho, derecho natural, derecho político, la primera parte del derecho civil que está muy basado en el derecho romano, todo eso me gustó mucho. Cuando ya se empezó a meter en cosas, en arrendamientos urbanos, derecho procesal, derecho administrativo, ya me di cuenta que eso no era lo mío, pero eso me sirvió mucho para abrir muchos horizontes.
Yo en la universidad aprendí mucho, conocí a gente, se me abrió las estructuras mentales, me pasé cinco años ensayando teatro con el Teatro Universitario de la Facultad de Derecho y yo creo que mi paso por la universidad fue fundamental para formar a la persona que a partir de ahí salió. Entonces yo estoy muy contento, aunque no me haya licenciado en derecho, aparte que mis compañeros de promoción me siguen considerando uno del curso, pero lo que sí fue que me abrió absolutamente las perspectivas personales, humanas y artísticas. Y haciendo ya un giro en esos puntos cardinales, artísticos, la literatura, tú has llevado la literatura al teatro, al público.
Montaste el Amici Mie, que era básicamente una resurrección de tus ídolos literarios a través de citas, de músicas, de poesías, de fragmentos de obras de teatro.
Claro, uno va aprendiendo. A mí la poesía siempre me ha gustado, por ejemplo, a mi la generación del 27, desde muy adolescente, me marcó absolutamente. Entonces, bueno, a lo largo de la vida vas adquiriendo gustos y presencias tanto en la literatura escrita como en la música, como en el teatro, como en la poesía.
Y todo eso lo intenté reflejar en esa especie de one-man show que hice, que se llamaba Amici Mie, donde pasaba revista un poco a todos mis gustos, tanto en castellano como en catalán, como en algunos idiomas como el francés y cosas en inglés que traducía. Bueno, sí, yo creo que la literatura es también otro de los soportes importantes de cualquier persona que quiera estar atento a lo que ocurre en el mundo. Y es un gusto, y hay autores fantásticos que te marcan, no tan solo por su estilo, sino por lo que explican, por cómo lo explican, y por lo que, sobre todo, en edades tempranas, te marcan indeleblemente.
Produces teatro ¿Consumes teatro?
Sí, sí, yo soy bastante espectador de teatro, me gusta ver teatro, y me gusta ver teatro también fuera de España, es decir, en Londres, en París, en Roma, alguna vez en Nueva York, cuando viajo por Europa, pero sí, sí, yo creo que soy un buen espectador de teatro porque siempre me ha gustado ser espectador de teatro, y por ejemplo, un poco en virtud por pertenecer a una familia a la que pertenezco y tal, pero empecé ahí con mis padres, muy jovencito, a ver funciones, y ya a partir de los 13-14 años me iba solo, porque me conocían en los teatros, tanto aquí como en Madrid, e iba a los teatros, iba a ver funciones, desde los 14 años mucho, y yo creo que soy un personaje al cual le gusta sentarse en una butaca y ver un espectáculo de teatro.
¿Y recibes alguna influencia de gente joven? ¿Has encontrado referentes recientemente que digas, hombre…
Uno siempre tiene que estar abierto a recibir influencias, y muchas veces, aunque no se dé cuenta, subconscientemente, subliminalmente, las recibe. Bueno, yo he recibido, creo, muchísimas influencias de gente que he visto de teatro desde que era muy jovencito, de gente que he visto en el extranjero, de cosas que he leído, de vídeos que he visto, de muchos directores cinematográficos, y por supuesto, cuando algo me gusta, ya sea de un director de cierta edad, o joven, o de quien sea, yo creo que sí que siempre queda algo que te influye, y sería muy absurdo negarse a ello, uno no es omnisciente, omnipotente, uno tiene que dejarse penetrar por las cosas que le gustan, y probarlas luego también, porque todo es una cadena. Nadie nunca parte de cero, aunque rompa las cosas, siempre hay un punto de referencia que continúas, o contra lo que vas, o contra el que te revelas, entonces es muy importante estar siempre abierto, nunca se para de aprender. Si algún día uno cree que ya lo ha aprendido todo, es el momento de retirarse. Porque entonces no tienes nada que ofrecer.

Volviendo al tema de la obra, ¿estamos en una era trágica?
Sí, totalmente, pensábamos que el siglo XX iba a ser el siglo donde se superaría toda la barbaridad y la barbarie de los siglos anteriores, porque era un siglo absolutamente nuevo, con tecnologías, posiblemente el siglo XX fue uno de los siglos más brutales desde que tenemos conocimiento de historia, y el XXI no va por mejor camino. Tenemos muchas guerras, tenemos el resurgimiento de la extrema derecha, tenemos el pasado reciente que no se aprende nada, poco de él, tenemos masacres a la vuelta de la esquina, como lo de Gaza, estamos en un siglo trágico.
Lo que pasa es que el ser humano tiene que vivir, y vive, y está hecho para la supervivencia y para tener siempre una esperanza de mejorar las cosas, y así vamos respirando, pero estamos en un momento difícil.
¿Qué le dirías al público para que viniera a ver la obra?
Que va a conmoverse, que como mucha gente me ha dicho es una obra de tres horas, pero que cuando acaba podría seguir viendo la función, que es una obra muy humana, que habla de seres humanos en contradicción, en conflicto, que habla de masacres, que nos habla de cosas particulares y cosas generales, y que es una experiencia dramatúrgica a quien le gusta el teatro es fantástica, porque no es un libelo, no es un Telediario, es una historia humana que cuenta, una historia de un grupo humano con todas las resonancias históricas, ideológicas, que pueda extraerse de un teatro que habla realmente de política sin ser de partidismo político,
Es una gran obra de teatro, y creo que tengo una compañía maravillosa, una compañía de actrices y actores espléndidos, empezando por Vicky Peña y Manuel de Blas, siguiendo por Pere Ponce, Candela Serrat, Aleix Peña, Juan Calot, Anabel Moreno, Nuria García, Pietro Olivera, Lucia Barrado. Son diez actores. Es una compañía fantástica, en la que yo me he sentido muy bien dirigiéndoles, porque son muy receptivos, muy sensibles, y defienden lo que es la composición de los personajes, la relación entre ellos y lo que significa cada uno de ellos dentro de la obra, y que transmiten la obra muy directamente al público, y creo que la reacción del público es muy fuerte, cada día se ponen de pie, bravos, escuchan la obra con mucha atención, yo creo que conmueve mucho,

¿Proyectos futuros?
Sí, tengo muchos proyectos, pero esto es como aquello cuando decimos los catalanes, “No diguis blat fins que estigui al sac i ben lligat”, hay proyectos, pero prefiero que cuando se vayan concretando. De momento continuar con esta función, ahora en Madrid voy a reponer “La Tabernera del Puerto” en el Teatro de la Zarzuela, y hay proyectos para la temporada que viene, ya los iremos anunciando.
¿La gira continúa?
La gira continúa en otoño, volvemos a Madrid, y hacemos varias ciudades de España también. Mario, ha sido un placer. Igualmente, muchas gracias.
Hasta el 18 de Mayo en el Teatro Apolo de Barcelona
Venta de Entradas: https://teatreapolo.com/cartelera/todos-pajaros/

Deja un comentario