Texto – Redacción. Fotografía – Archivo.
El próximo 3 de diciembre se conmemora el Día Internacional de las Personas con Discapacidad , una fecha que busca promover los derechos, el bienestar y la inclusión de las personas con discapacidad, además de sensibilizar sobre los desafíos a los que se enfrentan. En este contexto, David Rodríguez, exdeportista de natación adaptada, publica Lo mío no es normal, pero lo tuyo tampoco, un libro que busca romper los prejuicios y abordar con mucho humor el concepto de discapacidad.

En este testimonio gamberro y luminoso, el autor comparte su historia personal, marcada por el miedo, el rechazo y la soledad . Durante años, vivió preocupado pensando que la sociedad no lo aceptaba, pero descubrió que era él mismo quien no lo hacía. Sus miedos, más que su discapacidad, eran las verdaderas barreras que debía superar. A través de su relato, el autor nos invita a replantearnos qué significa realmente ser diferente y nos recuerda que, aunque por fuera todos somos distintos, por dentro somos iguales.
Lo mío no es normal, pero lo tuyo tampoco : un libro inspirador para el Día Internacional de las Personas con Discapacidad
#LoMíoNoEsNormalPeroLoTuyoTampoco
El autor

David Rodríguez Vázquez lleva años esforzándose por demostrar que la verdadera discapacidad del ser humano es el miedo, algo que tenemos todos. Con más de ocho años de experiencia como conferenciante, su enfoque va más allá de las típicas charlas motivacionales. Ha colaborado con grandes empresas como Banco Santander, Leroy Merlin, Pepsi-Co, Cepsa, Sprinter, Decathlon, Iberdrola y Endesa. Sus conferencias no solo inspiran, sino que establecen las bases emocionales y sociales para conformar equipos de alto rendimiento emocional, promoviendo la igualdad y la inclusión real en las organizaciones.
Además, David es el CEO de la Fundación Pegasus, cuyo objetivo es cambiar la visión negativa sobre la discapacidad y la diferencia. Bajo su liderazgo, la fundación está construyendo un futuro donde la diversidad no sea causa de separación, sino una fuerza que nos una a todos más allá de los colectivos y las etiquetas; porque, al final, todos somos diferentes, y como bien dice David: ser anormal es la hostia.

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