Texto – Luisa Scarlata. Fotografías – Luisa Scarlata
El campeón mundial de kickboxing lidera una velada solidaria en Mataró para dar un golpe al cáncer infantil y dar a conocer el deporte que lo ha llevado a lo más alto de la competición internacional.

El anuncio de la previa de la iniciativa benefica de Antonio Campoy en la tienda Leone de Barcelona
No todos los combates necesitan un cuadrilátero. Ni todas las victorias se celebran levantando un cinturón. Hay batallas en las que el verdadero triunfo consiste en unir fuerzas, despertar conciencias y ofrecer esperanza a quienes más la necesitan.
Con esta filosofía, el campeón mundial de kickboxing Antonio Campoy presentó este domingo en el Teatre Monumental de Mataró su proyecto más personal: «Mi lucha más importante», una gala solidaria que dejó a un lado la competición deportiva para poner el foco en una causa que merece todos los esfuerzos: la lucha contra el cáncer infantil.

La entrada del Teatre Monumental de Mataró
El deportista mataroní cambió los guantes de combate por la guitarra flamenca y convirtió el escenario en un punto de encuentro entre deporte, música y solidaridad. Una iniciativa destinada a recaudar fondos para la investigación del cáncer infantil en el Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona, demostrando que la fuerza de un campeón no se mide únicamente por sus victorias dentro del ring, sino también por su capacidad de ayudar fuera de él.
DEL CUADRILÁTERO AL ESCENARIO: UN CAMPEÓN CON UNA MISIÓN DIFERENTE
La gala, presentada por el humorista Wiz Problema, incluyó la proyección del documental «Antonio Campoy, Campeón del Mundo de Kickboxing profesional», una pieza audiovisual que recorre su trayectoria, los sacrificios y la constancia que han marcado su carrera deportiva, acercando al público la historia del deportista que hay detrás del campeón.
La cita reunió también a destacadas figuras de los deportes de combate, como Javier Castillejo, excampeón mundial de boxeo. Su presencia aportó un atractivo deportivo añadido a una velada en la que diferentes referentes del mundo del combate se unieron para respaldar una causa solidaria.
Pero el objetivo iba mucho más allá de mostrar los éxitos de un luchador. Campoy quiso aprovechar esta cita para reivindicar el kickboxing, dar a conocer esta disciplina deportiva y transmitir sus valores de respeto, humildad, esfuerzo y superación.

Antonio Campoy y Wiz Problema con uno de los niños que han asistido al evento solidario
EL FLAMENCO TAMBIÉN SE SUMÓ AL COMBATE
La música tuvo un papel destacado en esta cita solidaria. El cartel artístico reunió al maestro de la guitarra flamenca Tomatito, al bailaor El Yiyo y a los artistas Javi Cantero, Rosario Heredia, Manuel de la Curra, Canito, Delia Membrive, Juan Manuel Lucas y Nane Lucas.
Una combinación de flamenco, espectáculo y solidaridad que reflejó la personalidad de Campoy y su deseo de demostrar que el mundo del deporte también tiene mucho que aportar fuera de la competición.
La iniciativa contó asimismo con la participación de la asociación Escuts pels Valents, que acercó al público la realidad de los niños que se enfrentan al cáncer y de sus familias, poniendo de manifiesto la importancia de la investigación y del apoyo social.

Antonio Campoy con el grupo de flamenco
EL DEPORTE Y LAS MARCAS TAMBIÉN SE UNEN A LA CAUSA
Una iniciativa de estas características necesita también el respaldo de entidades y empresas que compartan su compromiso social. En este sentido, la velada contó con el apoyo de marcas vinculadas al mundo del deporte y la cultura, entre ellas Leone, firma de referencia en el ámbito de los deportes de combate.
Su presencia resulta especialmente significativa en una gala protagonizada por el kickboxing y el boxeo, disciplinas en las que el esfuerzo, la constancia y la superación forman parte del camino hacia el éxito.
También se sumaron al proyecto Solera Flamenca y PRK Music como empresas patrocinadoras, contribuyendo a impulsar una propuesta que unió deporte, música y solidaridad bajo un mismo objetivo.

Antonio Campoy y Wiz Problema en el Photocall
LA VICTORIA MÁS IMPORTANTE NO SE MIDE EN TÍTULOS
Antonio Campoy ha conseguido llegar a lo más alto del kickboxing profesional, pero con «Mi lucha más importante» quiso transmitir un mensaje que va mucho más allá de los resultados deportivos: un campeón también puede serlo por aquello que hace por los demás.
Porque mientras en el ring el objetivo es superar al adversario, en esta ocasión el rival es una enfermedad que afecta a los más pequeños y que necesita investigación, recursos y compromiso colectivo. Mataró fue el escenario de este encuentro en el que el deporte dejó de lado la rivalidad para convertirse en una herramienta de solidaridad. Y es que hay cinturones que se consiguen entrenando, títulos que se conquistan compitiendo y victorias que se construyen entre todos.
Esta vez, el combate más importante de Antonio Campoy no tenía adversario sobre el ring. Tenía miles de razones para luchar. Y, sobre todo, tenía un nombre: la infancia.

Wiz Problema y Antonio Campoy en el escenario
Trayectoria deportiva de Antonio Campoy «El Flamenco»
- Comenzó a practicar taekwondo a los 4 años.
- Se inició en el kickboxing durante la adolescencia.
- Debutó como profesional a los 20 años.
- En 2014 y 2015 consiguió el Campeonato de España WKN.
- En 2019 conquistó el Campeonato de Europa WKN en Badalona.
- Participó en dos combates de la liga internacional GLORY.
- El 26 de julio de 2025 se proclamó campeón mundial de Kickboxing K-1 en la categoría de 64,5 kg, bajo la federación WAKO.

Antonio Campoy en Mataró

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