In Vitro: el milagro de la vida no viene con manual de instrucciones

Texto – Luisa Scarlata. Fotografías – Luisa Scarlata

Humor, emoción y un debate que podría durar mucho más: la presentación de In Vitro, organizada por Serielizados en Casa Seat, reivindica la necesidad de hablar de reproducción asistida sin tabúes.

El poster de la serie de 6 episodios: In Vitro

¿Qué sucede cuando el deseo de tener un hijo se encuentra con un camino lleno de incertidumbres, decisiones difíciles y expectativas que no siempre se cumplen? In Vitro se adentra en ese territorio íntimo y complejo con una propuesta valiente: convertir la reproducción asistida en el centro de una comedia dramática capaz de hacernos reír, reflexionar y, sobre todo, hablar de aquello que todavía conocemos demasiado poco. Este martes, a las 12:00 horas, el Festival Serielizados ha llevado la serie hasta Casa Seat, en Barcelona, en un encuentro que ha demostrado que detrás de esta historia hay muchas más preguntas de las que cabrían en una sola temporada.

La presentación ha contado con la participación de las actrices Bruna Cusí y María Pujalte, la cocreadora Alejandra Guimerà y la coguionista Carmen Marfà, en una conversación conducida por Ana Polo. Un encuentro de una hora y media que, por la riqueza de los temas abordados, podría haberse prolongado mucho más.

Casa Seat, Barcelona.

La propuesta parte de una idea tan original como necesaria. Aunque los tratamientos de reproducción asistida forman parte de la realidad de un número creciente de personas, sorprende que todavía sean un territorio poco explorado por la ficción televisiva. Y hacerlo en Barcelona, una de las ciudades de referencia para quienes buscan este tipo de tratamientos, aporta un contexto especialmente significativo.

Sonreír para hablar de lo que importa

Una de las decisiones más interesantes de In Vitro es su tono. Tal como explicaron sus protagonistas durante la presentación, la serie podría haberse construido desde otros registros, pero eligió conscientemente la comedia dramática. El objetivo es acercar estas cuestiones al público, abrir conversaciones y conseguir que temas a menudo tratados desde la intimidad o la preocupación médica puedan formar parte de una discusión colectiva.

El humor no resta importancia al drama; al contrario, puede convertirse en una herramienta para comprenderlo mejor. Reírse de determinadas situaciones, reconocer sus contradicciones y observarlas desde una perspectiva cotidiana permite abordar una experiencia delicada sin banalizarla.

Ana Polo y Alejandra Guimerà

La conversación celebrada en Casa Seat fue mucho más allá de la trama de la serie —sin revelar, por supuesto, sus secretos— y puso de manifiesto la cantidad de cuestiones que rodean a la fecundación in vitro. Un universo de interrogantes médicos, emocionales, económicos y éticos que demuestra hasta qué punto esta historia conecta con debates fundamentales de nuestra sociedad.

Alejandra Guimerà y Bruna Cusí

El cuerpo femenino: ese gran desconocido

Uno de los aspectos más reveladores fue la paradoja de cuánto desconocemos todavía sobre el cuerpo femenino y la extraordinaria complejidad de su aparato reproductor. En una sociedad que presume de avances científicos y tecnológicos, el conocimiento sobre estos procesos sigue siendo insuficiente para muchas personas.

A ese desconocimiento se suma la dimensión emocional y práctica de los tratamientos: la paciencia que exigen, la espera constante, la incertidumbre y la posibilidad de enfrentarse a uno o varios intentos fallidos. Un recorrido que requiere fortaleza, acompañamiento y una capacidad de adaptación que no siempre resulta fácil de explicar desde fuera.

La reproducción asistida tampoco puede entenderse al margen de sus implicaciones económicas. La monetización de la capacidad reproductiva abre preguntas incómodas sobre los límites del mercado, el acceso a los tratamientos y la manera en que una experiencia profundamente humana puede llegar a percibirse como un servicio que se contrata.

Y ahí aparece una de las grandes contradicciones de nuestro tiempo: la tecnología amplía las posibilidades, pero no elimina las desigualdades ni resuelve automáticamente los dilemas éticos.

María Pujalte y Carmen Marfà

Dos cuerpos, dos experiencias muy diferentes

La fecundación in vitro tampoco se vive de la misma manera en todos los casos. La diferencia entre hombres y mujeres es especialmente evidente: aunque el proyecto de tener un hijo pueda ser compartido, las consecuencias físicas del tratamiento recaen de forma mucho más directa sobre las mujeres.

A ello se añaden las distintas realidades de las parejas heterosexuales y homosexuales, cuyos itinerarios reproductivos, necesidades y obstáculos pueden ser muy diferentes. Hablar de reproducción asistida implica, por tanto, reconocer esa diversidad y evitar que una única experiencia se presente como universal.

Durante la conversación también hubo espacio para cuestiones relacionadas con la salud, los derechos de los futuros padres y, especialmente, los de los hijos que puedan nacer de estos procedimientos. Porque el debate no termina con la consecución del embarazo: también incluye las responsabilidades, las garantías y las preguntas que acompañan a la llegada de una nueva vida.

Otro elemento fundamental es el acceso a los tratamientos. No es lo mismo afrontar el proceso en una clínica privada que hacerlo a través de la sanidad pública. Las diferencias en recursos, condiciones y posibilidades de acceso convierten la reproducción asistida en una cuestión que también afecta a la equidad y a las oportunidades de cada persona.

El cartel de la serie en Casa Seat

Cuando tenerlo todo no significa poder con todo

Entre las reflexiones más sugerentes que dejó la presentación destacó la crítica a una sociedad que, en ocasiones, parece ofrecer respuestas para casi cualquier deseo, pero no siempre nos prepara para afrontar sus consecuencias. «Cuando podemos hacer todo, nos volvemos caprichosos», fue una de las ideas que sintetizaron esta mirada crítica sobre la relación entre tecnología, deseo y expectativas.

La reflexión adquiere especial fuerza cuando se aplica a la reproducción asistida. El avance científico permite ampliar las posibilidades de formar una familia, pero también puede alimentar la percepción de que todo está al alcance de la mano, como si el resultado dependiera únicamente de elegir la opción adecuada.

De ahí surge una de las imágenes más potentes del debate: el riesgo de convertir un proceso extraordinario, que puede culminar con el nacimiento de una vida, en algo parecido a «comprar de un catálogo». Una comparación que invita a pensar en los límites entre el deseo y el derecho, entre las posibilidades que ofrece la ciencia y las expectativas que depositamos en ella.

En este contexto, la empatía se revela como una necesidad imprescindible. Acompañar a alguien durante un tratamiento de fertilidad exige comprender sus tiempos, respetar sus emociones y aceptar que no todas las personas afrontan el recorrido de la misma manera. También significa reconocer que cambiar de rumbo es una posibilidad legítima: la adopción, por ejemplo, puede abrir otra vía para construir una familia, sin que ello deba interpretarse como un fracaso.

Las actrices Bruna Cusí y María Pujalte, la cocreadora Alejandra Guimerà y la coguionista Carmen Marfà, y la presentadora Ana Polo.

Una primera temporada con ganas de más

Por ahora, In Vitro cuenta con una única temporada. Sin embargo, Bruna Cusí, María Pujalte, Alejandra Guimerà y Carmen Marfà comparten el deseo de que la serie pueda tener una segunda entrega.

Y motivos no faltan. La conversación moderada por Ana Polo puso sobre la mesa tantas cuestiones médicas, sociales, económicas, éticas y emocionales que resulta evidente que el tema tiene recorrido para seguir creciendo en la ficción. Una nueva temporada permitiría profundizar en las preguntas que quedaron abiertas, explorar otras experiencias y ampliar la mirada sobre una realidad que no se puede reducir a un diagnóstico, un tratamiento o un resultado positivo.

La presentación organizada por Serielizados en Casa Seat fue mucho más que una puesta de largo. Fue una invitación a hablar, escuchar y cuestionar ideas preconcebidas sobre un asunto que afecta a muchas personas, aunque no siempre encuentre el espacio público que merece.

Con su apuesta por la comedia dramática, In Vitro demuestra que es posible abordar una realidad compleja desde la cercanía, sin perder de vista sus contradicciones ni su dimensión humana. Y recuerda que, detrás de cada tratamiento, hay personas que esperan, que dudan, que sufren, que toman decisiones y que necesitan ser escuchadas.

Porque la vida puede comenzar con un milagro, pero el camino hasta llegar a él está lleno de preguntas. Y algunas merecen, por fin, dejar de ser un secreto.

La presentación de In Vitro, organizada por Serielizados en Casa Seat

IN VITRO – FICHA TÉCNICA

  • Título: In Vitro
  • Género: Comedia dramática
  • Formato: 1.ª temporada, 6 episodios de aproximadamente 45 minutos
  • Creación: Marc Crehuet y Alejandra Guimerà
  • Dirección: Marc Crehuet
  • Guion: Marc Crehuet, Carmen Marfà, Natàlia Boadas y Víctor Sala
  • Reparto principal: Bruna Cusí, David Verdaguer, María Pujalte, Diana Gómez, Alain Hernández, Francesc Ferrer, Peter Vives y Anna Bertran
  • Producción: Moiré Films, Rodar y Rodar, 3Cat y Bullfrog Pictures
  • Dónde verla: 3Cat y HBO Max
  • Fecha de estreno: 19 de octubre de 2026
  • Idioma original: Catalán

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