Texto – Redacción. Fotografías – GH Press.
Pomaterra ha abierto al público en el corazón de Gràcia. El proyecto gastronómico de Ana Díaz de León y Eduardo Durand nace como una reivindicación de los orígenes: el producto bien tratado, una cocina con identidad y una manera diferente de entender el fast casual. Su especialidad son las patatas rellenas, elaboradas artesanalmente y convertidas en protagonistas de una propuesta culinaria que viaja por diferentes culturas sin salir de Barcelona.

Tras una primera etapa vinculada al take away y al delivery, Pomaterra consolida ahora su propuesta con la apertura de su restaurante homónimo en la calle Torrent d’En Vidalet, en la esquina con Ramón y Ramón y Cajal. Un espacio pensado para disfrutar con calma de una cocina ágil y accesible, pero también para reivindicar el placer de comer bien, con productos reconocibles y recetas elaboradas desde cero.
El proyecto se completará este otoño con la recuperación del servicio de delivery, ampliando así las posibilidades de disfrutar de Pomaterra también en casa.

La patata como lenguaje universal
En Pomaterra, la patata deja de ser un acompañamiento para convertirse en plato principal y vehículo de culturas. Patatas al horno con mantequilla se rellenan con guisos y elaboraciones inspiradas en cocinas de todo el mundo. Esta recuperación de la patata rellena conecta con una tendencia gastronómica internacional, desde las jacket potatoes británicas hasta las loaded baked potatoes estadounidenses. Pomaterra la lleva a Gràcia desde una mirada artesanal y viajera.

La carta recorre sabores como Causa Limeña, Caprese, Butifarra esparracada, Chili Beans, Ratatouille, Pollo Thai, o Cochinita Pibil, además de entrantes como el Ceviche mediterráneo, o la ensalada de melón y queso Halloumi, sopas , como el Caldo Thai o sus sabrosas cremas de temporada y postres caseros como el Boniato como crema catalana, el Pumpkin Pie o el Pay de manzana .
También cuentan con una cuidada carta de vinos para maridar con sus platillos. Para ello cuentan con la asesoría personalizada de un enólogo que hace que la experiencia gastronóica sea mas completa.
La filosofía es sencilla: tradición y creatividad, con cada preparación cocinada desde cero, respetando los tiempos y el sabor auténtico de la cocina de siempre.
Una cocina que vuelve a las raíces

Detrás de Pomaterra están Ana Díaz de León y Eduardo Durand, pareja con más de dos décadas de trayectoria en Barcelona. Ana, formada en Arte Dramático y Dirección Escénica y posteriormente en cocina en Hofmann, llegó a la gastronomía desde la memoria de los sabores de su México natal. Su anterior proyecto, Dip Dumpling, fue durante ocho años un referente por su carácter artesanal y su exploración de sabores.

Eduardo, procedente del mundo audiovisual y con amplia experiencia en hostelería, aporta la gestión y la creación de experiencias. Ambos están también al frente de Canana, bar de coctelería y tapas del barrio. Producto, cocina casera y precios accesibles
Pomaterra apuesta por ingredientes de calidad, elaboraciones propias y una cocina sin atajos, basada en estofados, currys, guisos y cremas que recuperan el placer de la cocina casera con raíces. Con un ticket medio de unos 20 euros, ofrece una experiencia gastronómica completa y accesible, pensada tanto para descubrir el proyecto como para convertirlo en uno de los lugares habituales de Gràcia.

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