Llega, al Teatre Romea, El hijo de la cómica, un homenaje íntimo y emotivo a Fernando Fernán Gómez protagonizado por José Sacristán

Texto – Redacción. Fotografías – Javier Naval.

Hoy, miércoles 2 de septiembre, se ha presentado, al Teatre Romea, el espectáculo Lo hijo de la cómica a partir del tiempo amarillo 1921-1943 con adaptación y dirección de José Sacristán. Una producción de Pentación Espectaculos protagonizada por José Sacristán. A la presentación han asistido Josep Maria Pou, director Artístico del Teatro Romea y José Sacristán.

Josep Maria Pou ha comenzado el acto agradeciendo la presencia de los medios y su tarea como difusores del teatro y la cultura. Del mismo modo, ha celebrado la presencia de José Sacristán, al que se ha referido como Don José Sacristán y afectuosamente como «el amigo Pepe».

El director artístico del Teatre Romea ha remarcado la confianza y la lealtad de Sacristán al Teatro Romea. De hecho, durante los últimos seis años, Sacristán ha actuado al Teatro Romea en cinco temporadas. Una fidelidad que Pozo ha querido agradecer especialmente: “Gracias por la fidelidad y la confianza”.

José Sacristán ha empezado reivindicando el vínculo especial que tiene con el Teatre Romea: “Esta es casa mía”. En el Romea celebrará sus 89 años, hecho que ha descrito con emoción. Para Josep Maria Pou, el proyecto supone a un encuentro de dos maestros: “Un maestro que rinde homenaje a otro maestro”.

Después de 70 años dedicados a este oficio, Sacristán reconoce que nunca había hecho un trabajo tan íntimo: “Nunca he hecho nada tan personal y, en consecuencia, nunca he sentido una satisfacción tan especial”.

© Javier Naval

El actor ha explicado que la primera parte del espectáculo conecta aquellas memorias personales de Fernando Fernán Gómez con las crónicas de la España de aquella época. También ha encontrado numerosos paralelismos entre sus historias familiares, especialmente entre las respectivas abuelas: “Hay muchas coincidencias puntuales y otras de carácter general”.

Por Sacristán, esta memoria emotiva es especialmente importante en el trabajo de un actor. El texto, además, cuenta con una gran riqueza documental e histórica y permite recuperar el retrato de una época en la cual “la vida no era nada fácil”.

© Javier Naval

La respuesta del público, asegura, es muy buena. Para Sacristán, el espectáculo tiene además un valor añadido: el homenaje a Fernando Fernán Gómez acaba convirtiéndose en un homenaje colectivo “a una gente, a un tiempo, al sacrificio y a no perder la dignidad por una vida mejor”.

Sacristán ha insistido que su intención nunca ha estado hacer una imitación de Fernando Fernán Gómez: “Una imitación de Fernando Fernán Gómez habría sido temeraria”. Su apuesta ha sido precisamente la contraría: “Cuanto menos, más”. Buscar una actuación que salga de dentro y trabajar desde las diferencias de tonalidad vocal, las intenciones y los matices.

En lo referente a la adaptación del texto, Sacristán ha explicado que “existen percepciones y matices diferentes, así como pequeños guiños en la cotidianidad que permiten construir una atmósfera propia”.

© Javier Naval

José Sacristán ha reflexionado también sobre la evolución del teatro y sobre la relación con el público. «El teatro se ha democratizado», afirma. Y añade que hoy comprueba que hay un grupo de personas que lo siguen con fidelidad y que hacen posible que se pueda continuar dedicando a este oficio.

El hijo de la cómica se representará a partir de hoy mismo miércoles 2 de septiembre y solo 5 semanas, hasta el 4 de octubre, en el Teatre Romea.


Sinopsis
José Sacristán protagoniza un homenaje íntimo y emotivo al actor, director y escritor Fernando Fernán-Gómez
Si el escritor Delibes me enseñó a mirar, el cómico Fernán-Gómez, a escuchar.
Durante unos cuántos años tuve el privilegio de estar cerca suyo y escucharlo.

Escucharlo, entre otras cosas, la historia de Fernanda López, «la rubia», su bisabuela, de quien heredó el color de cabello y que era de Valdelaguna, un pueblo junto a Chinchón, el mío. Y de Carolina Gómez, modista, la abuela que cuidó su niñez como Natividad López, con sus trabajos, cuidó la mía.

Intercambiamos y compartir coincidencias en tantas otras historias.

Historias de supervivencia, de ausencias, miedos, esperanzas, sueños: de libertad, de «llegar a ser alguien», de ser – por qué no?- Jackie Cooper, «el de La isla del tesoro», y también «escritor de novelas de Salgari».

Firme, orgullosamente resuelta en su melangia, sonaba la voz de Fernando al recordar aquellos tiempos, al recordarse.

Ecos de Baroja, Galdós, Barea… rondaban por aquella memoria.

También, a través de la de Fernando, se me aparecían las voces de su abuela y de la mía, la lejana de Carola, su madre, la de María, la criada analfabeta aficionada a la poesía, la de Florentina y lo «joder que piernas» de su nòvio.

La voz del niño soñador, la del meritorio con su puñado de castañas pilongues al bolsillo, la del joven enamorado y con prisa, con mucha prisa…

Voces en una sola voz.

Confío que me escucháis con la misma o pareciendo emoción con que yo lo escuchaba a él,
el nieto de la modista,
el hijo de la cómica.

José Sacristán

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