Texto – Redacción. Fotografías de Javier Naval.
Estreno absoluto de Farsa y licencia de la reina castiza, el nuevo espectáculo de Nao d’amores, con versión y dirección de Ana Zamora, que podrá verse en la Sala Margarita Xirgu del Teatro Español, del 30 de junio al 26 de julio. El elenco está formado por Miguel Ángel Amor, Paula Iwasaki, Alejandro Pau , Aisa Pérez , Rafael Ortiz y Isabel Zamora.

Sobre el espectáculo
Farsa y licencia de la reina castiza, de Ramón del Valle-Inclán, es una sátira despiadada de la España isabelina, donde la política, la monarquía y el pueblo se funden en un carnaval grotesco. En un Madrid de sainete y miseria, Isabel II y su corte desfilan como figuras ridículas, atrapadas en un mundo de corrupción, farsa y doble moral. Valle-Inclán utiliza el esperpento y un lenguaje popular cargado de ironía para desnudar la decadencia de una época, retratando a una sociedad donde lo trágico y lo cómico se confunden. Con ritmo ágil y escenas cargadas de teatralidad, la obra es un retrato feroz de un país cíclico, marcado por el abuso de poder, la hipocresía y el absurdo.

Nota de la directora
La metáfora del Theatrum mundi remite, para aquellos que nos dedicamos habitualmente al teatro clásico, a un sentido calderoniano, reverencial, teológico. Por eso, no deja de ser gozoso enfrentarse a la obra de Valle- Inclán, quien, a través del tópico literario, entiende nuestra realidad más trascendente como ridículo teatrillo de guiñol, tablado de bulevar, chirigota caricaturesca reflejo de un mundo caduco, absurdo y corrupto. ¡Qué capacidad de cachondeo, de señalar la miseria nacional, de atacar los pilares de un gobierno y una sociedad que se ha convertido en retablo de fantoches! ¡Qué elocuencia a la hora de muñequizar y ridiculizar la sórdida España de la pornografía orgiástica atribuida a los Borbones, para convertirla en tablado de marionetas de afán regeneracionista!
Quizá Valle-Inclán podría ser considerado el padre del teatro documento en España, o más bien del teatro documento a la española. Aquí la denuncia política y social, no se genera en la línea canónica del género teatral que está naciendo en la Alemania de aquellos felices años 20. Farsa y licencia de la reina castiza, nos presenta una serie de hechos, más o menos documentados históricamente, desde una convención escénica absolutamente guasona, constituyendo una crítica feroz del reinado de Isabel II, que se refleja en el de Alfonso XIII (coetáneo del autor), y se proyecta vivamente en nuestro presente.
Valle-Inclán es un visionario, y su teatro un juego maravilloso que, sin perder un ápice de su propia entidad artística, no deja de ser advertencia hacia un país que se desmorona.
Ana Zamora

Deja un comentario