shego lanza miau, su nuevo EP

Texto – Redacción. Fotografías – Adrián Cuerdo.

shego estrena miau, un EP de tres zarpazos en el que dolor, rencor y dulzura conviven sin resolver. Lejos de mirar en blanco y negro las rupturas de amistad, aquí hay acidez, ironía y vulnerabilidad, pero también impacto y mala leche. shego afina su discurso y lo lleva a un terreno más afilado, directo y emocionalmente incómodo. miau da inicio a una nueva etapa para la banda, más ambiciosa y experimental que ya suena a escala internacional gracias a influencias como Wet Leg o NewDad, pero sin perder la chispa cruda de siempre.

La banda –formada por Irenegarry, Raquel Cerro, Charlotte Augusteijn y Elena Sabio– continúa consolidando su sonido con este nuevo EP. Con miau, shego no solo sube el nivel: amplía su rango, que ahora es más sofisticado, más crudo. Una declaración de intenciones donde el riesgo, la experimentación y la emoción van hasta el final. Porque sí: son unas fieras. Y esto acaba de empezar.

‘amiamiga’ fue el primer single con que shego abrió esta herida y dejó claras sus intenciones: una canción que no se limita a señalar el corte si no que lo convierte en materia viva. En algo que duele, sí, pero también vibra, pica y se queda dando muchas vueltas después de sonar. Ahí estaba ya la versión de shego que termina de desplegarse en miau: más cómodas en la incomodidad, más cerca del impacto que del consuelo y, sobre todo, más cerca de la verdad que de cualquier relato amable.

© Adrián Cuerdo

El segundo corte, ‘Mala suerte’, es el núcleo oscuro del proyecto: tensión y una sensualidad sibilina se mueven entre la provocación y la amenaza. shego define la canción como “la más malrollera del EP”, con un punteo al principio que resulta amenazante y deja paso a versos de melodía más dulce que hablan directamente a quien escucha. Sexy y peligrosa, la armonía del tema oscila entre el tono mayor y menor con ambigüedad. Las guitarras apoyan la melodía del estribillo al unísono, casi como una explosión que da paso al mantra final.

El estribillo es rabioso y sencillo, con un gancho melódico insinuante a medio camino entre la amenaza y la provocación: en él shego repite ‘Mala suerte’, frase con la que, irónicamente y con humor negro, nos resignamos al dolor de una relación terminada. La banda se pregunta retóricamente: “¿Mala suerte? ¿es lo que nos decimos a nosotras mismas después de una ruptura de corazón?” Mientras tanto, las voces muestran un nuevo pulido: tan rabiosas y claras como siempre, pero más sofisticadas, más afiladas. La producción, en colaboración con Diego García (The Parrots), aporta “la dosis justa de dureza” necesaria para redondear el tema sin sacrificar la claridad vocal.

© Adrián Cuerdo

El broche de oro, ‘(casi no vivo para contarlo)’, es la apuesta más arriesgada del EP. Se aborda con un tono íntimo y cercano, casi hablado, el arrepentimiento de dedicar tanto tiempo y energía a una relación. Con un hook de guitarra que se repite a lo largo de la canción, el tema evoluciona en un spoken word directo e insinuante. shego utiliza frases directas y cotidianas, recriminando con ironía: “Como dios me aprietas, venga, jódeme más. Cualquiera diría que me quieres ahogar”. Imágenes tan mordaces como “prohibido por ley tu nombre” subrayan lo difícil que resulta borrar a esa persona del pensamiento.

Aquí la banda se pone sofisticada y elegante: los versos son sobrios y claros, mientras el estribillo estalla en un pasaje rabioso y brillante. El contraste es deliberado: tras cada verso contenido y punzante, el coro suelta toda la rabia y la energía acumulada. Es la otra cara de la misma herida: contenida o explosiva.

shego nos demuestran en sus 3 nuevos cortes que no tienen miedo a probar, equivocarse, reinventarse y por el camino dominar la industria. Al igual que sus referencias, ellas mismas no dejan de desarrollarse y así se plasmará en su próximo disco que ya están preparando, donde están dispuestas a llegar aún más allá con todo. Si algo aquí se mantiene intacto es la necesidad de conectar con las emociones, y hacer de ellas algo bello y relevante que hable no solo de la juventud, sino también de todo lo que viene después.

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