Mario Zorrilla: “El teatro ha sido siempre un camino de libertad”

Texto – Albert Roca. Fotografías – Daniel Velasco C-Archivo Mario Zorrilla. Entrevista realizada en Singular. Calle Carretas 14.

Después de muchos años como actor de raza en el teatro, Mario Zorrilla se convirtió en un actor muy popular por su personaje de Mauricio Godoy en El Secreto de Puente Viejo, que interpretó durante 2.000 capítulos. Agradecido por esta oportunidad ha continuado trabajando en numerosos proyectos. Su gran categoría interpretativa es una garantía para hacer “grande” cualquier proyecto donde esté.

© Archivo Mario Zorrilla

¿En el campo profesional, El Secreto de Puente Viejo supuso un antes y un después?

En cuanto a popularidad y estabilidad económica sí. Con respecto a lo primero todavía me invitan a café, no solo por Puente Viejo sino también por la Promesa. Es muy de agradecer el cariño de la gente y a los seguidores de tus andanzas en redes sociales. Fueron años de aprendizaje en todos los órdenes y de generar unas vivencias extraordinarias. Así que agradecido a todos los que confiaron en mí.

¿Era complicado rodar tantos capítulos?

Puente Viejo para mí, imagino qué para todos mis compañeros, ha sido una escuela, un aprendizaje de técnica actoral y una gimnasia actoral impresionante. Fueron muchísimas horas de estar delante de una cámara, y eso te da una facilidad, que sería muy difícil tenerla si no fuera por esa posibilidad. Y eso sucedió durante 10 años, con la sensación de que vivía siempre con la cámara pegada. Me iba al baño y venía a verme: era Mauricio mingitando, con perdón de la expresión.

Hice más de más de dos mil capítulos y me queda la memoria emocional de lo compartido con mis compañeros.

© Archivo Mario Zorrilla

Tu personaje era malvado… que tenía un punto débil, cuando se enamoró

Las telenovelas funcionan, porque hay personajes que hacen la maldad, por cierto, igual que en la vida real. Sin malos, no existe el héroe. Y sin la maldad no existe la redención. El casi de Mauricio fue a través del amor. Fue algo precioso. Incluso llegó a ser alcalde y mirar por todo el pueblo. Desde luego fue una evolución espectacular, llena de matices y emociones.

En cualquier caso, el amor le hacía vibrar. Las historias de amor, con final en redención son maravillosas, porque considero además que todo el mundo tiene derecho a una segunda parte y si es a través del amor, mucho mejor.

¿Qué sentiste en el momento final de la serie?

Tuve sensaciones encontradas porque los años de Puente Viejo pasaron volando. Con la perspectiva que da el tiempo, he sido capaz de valorar de una forma honesta lo que ha significado para mí el entrenamiento y la entrega al personaje de Mauricio. Siempre estaré muy agradecido a las personas que confiaron en mi para desarrollar este personaje.

Mario Zorrilla en la película La tierra de Amira © Archivo Mario Zorrilla

¿Es importante para ti trabajar desde la humildad?

Para mí sí. El ego no sirve para la creatividad ni para el encuentro con el personaje. Siempre hay que estar abierto a la nueva experiencia y al aprendizaje, ser permeable. Que el personaje te pueda enseñar.

Mario Zorrilla en el thriller de acción Mikaela © Archivo Mario Zorrilla

¿Cómo dijo Sócrates “Sólo sé que no sé nada”?

No nos engañemos, no se parte de cero cuando se encara un personaje. Hay un bagaje de vida que está ahí y es imposible ocultarlo. Uno entra a un plató con sed de rodaje: sabe dónde ponerse, dónde sentarse, con quién hablar, dónde tienes la cámara….. Ya no parto de cero.

Mario Zorrilla en el thriller de acción Mikaela © Archivo Mario Zorrilla

¿Cómo actor tu gran escenario es el teatro?

En primer término, el teatro ha sido vocacional y es “el lugar”. Desde que di mis primeros pasos en teatro, de jovencito, en Bilbao he hecho un recorrido vital.  Y es muy distinto al del audiovisual, donde te encuentras a maquilladores, iluminadores, operadores de cámara y un sinfín de departamentos.  Aunque tengas un papel protagonista no dejas de ser una pieza dentro de un gran engranaje.

En cambio, en el teatro te sientes un creador poderoso, y ya sea con otros actores o incluso solo tienes que defender tu personaje delante del público. Entonces, el teatro ha sido siempre un camino de libertad.

© Daniel Velasco C. @danimedinafotografia

¿Todas las personas actúan de algún modo sin ser actores?

En el teatro, cuando actúas estás en un escenario delante del público. Y hay otras maneras de actuar, como por ejemplo los trabajadores que utilizan su martillo eléctrico delante de las aceras, o recogen escombros. Están haciendo un trabajo y delante de un público que los puede observar o no.  Ellos son ellos mismos con sus oficios, y el actor a través de la investigación puede interpretar diferentes personajes y de diferentes épocas.

En el teatro has interpretado diferentes personajes. ¿Te llevas algo de cada uno de ellos?

El teatro me ha enseñado la vida, el amor y la libertad. Siempre me ha ayudado a salir adelante, a confiar en mí. Todos los personajes me han hecho crecer.

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