Texto – Albert Roca. Fotografías – Daniel Velasco C. Entrevista realizada en Singular. Calle Carretas 14.
La serie “FoQ. La nueva generación” tuvo a diferentes personajes juveniles con cierto impacto, como los que interpretaron los actores Rocío Velayos y Kiko Bena. Coincidieron por primera vez en “Menudas piezas” y lo han vuelto a hacer en esta serie, mostrando una complicidad y conexión: se admiran y valoran mutuamente.

Cuando hicisteis Menudas Piezas, ¿os imaginabais que más adelante que volveríais a coincidir en otra serie, en FoQ?
Rocío. Si coincidir con alguien que sintonices bien es complicado imagínate lo que es hacerlo dos veces.
Kiko. No es ni habitual ni suele pasar, y a veces no es del todo bueno ya que si conoces a alguien puede generar ciertos conflictos. Pero no es el caso, ya que trabajamos muy bien juntos y eso ha ayudado a un mayor realismo en cuanto a ciertas escenas. Soy muy hermético, pero al estar Rocío me ha ayudado a abrirme más, y llorar en algunas escenas. Es un regalo trabajar con ella.

¿Desde pequeños queríais ser actores?
Rocío. De pequeña me daba cuenta que llenaba ninguna asignatura, Cuando entré en el bachillerato de artes era consciente de lo que realmente quería estudiar, y esa asignatura no existía como tal en el colegio.
Kiko. El mundo artístico siempre ha tenido cierta atracción para mí, pero lo ves como algo muy lejano e inasequible. Pero me gustaba mucho el trabajo de los actores por ejemplo en Gladiator y me pasaba la tarde jugando con las espadas. El momento clave fue en bachillerato con la asignatura de artes escénicas, cuando Rocío me llevó a a una clase de teatro y me dije “Esto es lo mío”. Y a partir de entonces fue creciendo el interés. Y sin acabar segundo de bachillerato entré en Menudas Piezas, y a partir de aquí se afianzó esa pasión por ser actor.

Kiko, también te gusta la música ¿Verdad?
Kiko. Sí, mucho. Estuve en el conservatorio y toco el piano y la guitarra. Lo que me atrae son las bandas sonoras de las películas y es un camino que en algún momento de mi vida quiero explorar a fondo.
¿Qué opinión tenéis el uno del otro?
Kiko. Rocío tiene ese don de ser espontanea, de no saber por dónde va a salir. Y es una cualidad buena como actriz ya que tiene una sinceridad innata. Tiene mucha chispa, frescura y te encuentras muy cómodo trabajando junto a ella. Al final tú actúas para tu compañero y él actúa para ti. Por eso, necesitas de un compañero que lo dé todo y Rocío lo hace. Conectas muy fácilmente.
Rocío. Siempre que alguien me pregunta sobre Kiko digo que el talento y el arte lo lleva encima. Se pone delante de la cámara y transmite. Sin haber hecho clases de interpretación, sabe en todo momento como mostrar su personaje en diferentes momentos.

El personaje de Koldo es un poco “malote”. ¿Qué tienen los “malotes” para gustar tanto?
Rocío. Los malos tóxicos son terribles. Los galanes tienen un punto de picardía, dan alegría y aliento
Kiko. Yo creo que el cine tiene mucho la culpa del concepto de los “malotes”. Y en general, el “malote” es una persona menos formal y más libre, por decirlo de alguna manera. Su manera poco formal de actuar hace que o bien lo ames o lo odies.

En la serie vuestros personajes viven un triángulo amoroso. ¿Es una realidad que se refleja bien?
Rocío. En el caso de mi personaje, tiene 16 años y vive el amor de una forma muy liberal sin temor a ser juzgada. Lo que pasa es que con esa edad no tiene bien claro lo que es el amor.
Kiko. Vivimos en un contexto en el que podemos ser más libres a la hora de tomar ciertas decisiones, sin ser juzgados. No hace mucho tiempo, solo hablar de un triángulo amoroso podía ser tachado de una vergüenza e inmoralidad. Pero como civilización hemos ido evolucionando y tolerando un amor libre, por decirlo de alguna manera. A nivel personal, quiero ser absolutamente sincero: si me parece suficientemente complicado tener una relación con una persona imagínate con dos. Pero nunca entraré a juzgar, ya que si tres personas se ponen de acuerdo no hay discusión posible.
¿En qué aspectos coincidís o no con vuestros personajes?
Kiko. Cuando rodé la serie había aspectos que coincidía más que ahora. Todo tiene que ver con la evolución que tenemos con nosotros mismos en la vida misma. Pero cuando vives tan intensamente un personaje es inevitable que se asuman ciertas actitudes. Yo llegué a tener reacciones que hasta entonces no hacía. Si me preguntas ahora mismo, que encuentro de mí en mi personaje, al final soy yo el que actúa e introduzco cosas de mi.
Rocío. Cuando empecé a rodar la serie vi que mi personaje era como un estereotipo y muy mal hablada. Leí el guion y vi que se le daban muy bien las matemáticas. Notaba una contraposición. Por ello hablé con Carlos Miranda y le dije “No me gustaría ser una chica que parezca tonta”. Y se pudo corregir. En cosas en las que coincido es que es muy directa como yo, no me gusta bailarle el agua a la gente. En cambio, cuando me siento diferente es que Asia se mete en todos los “fregados” y los “marrones”. Y fíjate que yo, de pequeña, siempre estaba pendiente de lo que le pasaba a todo el mundo y arreglarles la vida. Ahora mismo no me parezco en nada en ella en este aspecto.

La primera FoQ reflejó muchas cosas que en esos momentos eran un reflejo de la sociedad. ¿Vuestra generación FOQ qué aspectos actuales muestran?
Kiko. Hay cosas que suceden de la misma manera en todas las generaciones. Pero en nuestro caso con las redes sociales todo se visibiliza más y estamos más expuestos. Antes todo quedaba entre Pepito y Juanito y no pasaba nada. Si te descuidas un poco eso que nos ha sucedido lo pueden saber en Australia por ejemplo. Por eso, la gran diferencia respecto a la anterior generación son las redes sociales porque en cuanto al deseo de ser amado, y tener amigos siempre será el mismo. Todos tenemos los mismos problemas o parecidos.
Rocío. La primera generación de FoQ tuvo un gran impacto por que se tocaban temas que chocaban mucho con la moral de entonces. Lo que ha pasado es que hay otras series que han ido introduciendo diferentes temas. En esta serie se consigue los adultos y los más jóvenes, puedan sentirse reflejados a través de los personajes.

¿Cómo os imagináis vuestros personajes, por ejemplo, dentro de 10 años?
Kiko. Como mi personaje tiene ese punto imprevisible, me resultaría muy difícil imaginarlo dentro de 10 años.
Rocío. Me la imagino trabajando en ingeniería de 8 a 14h y que luego se va a tomar unas cervezas. La veo en una situación de estabilidad y feliz.

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