Texto y Fotografías – Albert Roca.
El 12 de marzo la Joven Compañía Nacional de Teatro Clásico estrenó en el Teatro de la Comedia “El escondido y la tapada”, de Calderón de la Barca. Una divertida pero poco representada comedia de Calderón, dirigida por Beatriz Argüello y con versión de Carolina África. Formando parte de su elenco podemos ver a uno de los actores de moda en el audiovisual, el actor Diego Garisa.

¿Cuándo se trabaja con versos clásicos, además de la preparación del personaje tienes que preparar específicamente la forma de hablar verdad?
En la escuela ya había estudiado verso clásico, y cuando me gradué también, pero lo tenía un poco olvidado. Para hacer las pruebas de acceso para hacer la obra, me preparé con Pablo Béjar, me he asesorado con Ernesto Arias y me ha dado un gran soporte una actriz tan maravillosa como Eva Rufo. Y no me quiero olvidar de Vicente Fuentes, el gran maestro de la palabra y del verso aquí en España.
Hablar en verso parece como un corsé que te limita, pero en realidad lo que ofrece son pistas. El lenguaje no es naturalista: es antiguo.
¿Y ha supuesto un reto para ti enfrentarte a ello?
El reto es intentar encontrar tu verdad, dentro de las pautas técnicas y ser consciente de lo que no te puedes saltar. El principal problema es ¿cómo vas a improvisar en verso, en octosílabo? Es imposible. Tengo que ser muy riguroso con todas las normas y las sinalefas. Todo parece muy complicado, pero cuando lo has ensayado y aprendido te da un armazón con el que vas muy seguro al escenario.
Al principio lo ves muy difícil pero cuando lo consigues el resultado es fantástico, es liberador. Lo has conseguido. Yo lo compararía como cuando un músico lee una partitura y a partir de ella le pone su alma. Aquí sucede algo parecido.

¿De lo que se trata es de encajar los códigos del verso con la interpretación de tu personaje?
Cuando sabes leer la partitura, que en este caso son los versos, vas encontrando la forma de darle la verdad al personaje. Y si vas más allá. lo conviertes en más tímido o más histriónico, en función de lo que pasa en la obra.
Después de hacer mucho audiovisual, que te he ha dado popularidad. ¿Tenías ganas de teatro?
Empecé haciendo teatro en Zaragoza, cuando me gradué en una compañía muy pequeñita de allí. Y cuando empecé a hacer audiovisual y me vine a vivir a Madrid lo dejé un poco de lado. Pero siempre tenía en la cabeza la posibilidad de hacer teatro, Además en Madrid hay una gran oferta y de gran calidad. Y finalmente he llegado aquí y estoy encantado.
¿Hay una atmósfera pictórica en la obra?
Hemos ido al Museo del Prado un par de veces porque Beatriz Argüello quería hacer un trabajo muy pegado a lo pictórico. De hecho, en la obra las escenas parecen como cuadros, los personajes hablan en primer plano y luego detrás hay un universo muy particular, con un halo de misterio.
¿Calderón a través del teatro tenían una mirada social? ¿Hay aspectos vigentes?
Tanto Calderón como Lope de Vega tienen una visión muy moderna y contemporánea de lo que pasaba en esos momentos. Hacían una crítica social tanto de la nobleza como del clero y de los grandes poderes. En el machismo que todavía tenemos presente, imagínate allí. En lo que diferimos mucho de entonces es el cortejo del galán, que tiene que ser muy valiente y que las damas tienen que guardar su honor llegando vírgenes al matrimonio.
Todas estas cosas están en los textos clásicos y creo que lo interesante es como revisitarlos y ver cómo eso lo podemos como transformar o llevar o acercar a los conflictos que tenemos ahora nosotros.

En esta obra las mujeres tienen mucha fuerza
Carolina, Beatriz y Marisol han sido muy inteligentes ya que han puesto las mujeres en primer plano, y que hacen y deshacen. No son mujeres florero, sino que están muy en la acción «si ahora este me deja, de alguna manera me vengo y armo el enredo para que salga él perjudicado». Cogen la acción por delante. Entonces creo que la revisión está muy bien hecha, la verdad.
¿Esta obra ayuda a acercar al público joven al teatro clásico?
Claro que sí, para seguir acercando el repertorio barroco que es riquísimo, ya que es nuestro gran legado de nuestros grandes autores. La Joven Compañía Nacional de Teatro Clásico está creada para que los adolescentes, que vienen de muchos institutos, nos vean y se interesen también por el material que se muestra. Esta obra puede ayudar a que haya una especie de entendimiento más profundo del lenguaje. Ojalá consigamos que viendo la obra se puedan interesar y que si hay al menos dos alumnos o tres les guste, repitan y se pongan a leer La vida es sueño en su casa.
La obra tiene un ritmo de comedia vertiginoso, muy contemporáneo
Las comedias de ahora nacen de la comedia del arte y después bebieron de ello otros autores más contemporáneos. Nos provoca la misma risa que a ellos. Hay cinco emociones básicas que a todos nos afectan. Por empatía podemos sensibilizarnos con lo que le pasa al vecino, a tu prima o a tu hermana. Con la risa y con la comedia sucede lo mismo. Nos reímos también de los fracasos de nosotros mismos y nosotros nos vemos reflejados.

¿Te has integrado bien en la compañía?
Al principio. me costó porque mis compañeros ya tenían un gran bagaje teatral y yo era un poco como el intruso. Además yo venía del audiovisual y había trabajado con herramientas distintas, trabajadas durante cuatro años. Pero de repente, estar aquí ha sido todo un reto. Al principio me exigí mucho y vi que iba a ser un trabajo de artesanía, de ir poco a poco. De que me cayeran las fichas, no el primer día, sino igual al cuarto, al quinto o a las tres semanas y me frustré un poco, pero lo he conseguido y me siento muy feliz de estar en esta obra.
Para el público. ¿Qué se van a encontrar si ven esta obra?
Es una obra que se van a reír y se les va a pasar el tiempo volando. Se van a entretener y lo más importante: hay que dar una oportunidad al repertorio clásico. Y también queremos que apoyen esta iniciativa de la Compañía Nacional de Teatro Clásico. Me parece precioso dar un espacio a los actores jóvenes para encontrar un lugar donde formarnos y estar en activo. A veces parece que el teatro sea una puerta imposible de entrar y en la que trabaja la misma gente. Que haya un escaparate muy bueno para nosotros es realmente extraordinario.

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