Diane Kruger, sólo para ELLE: «Envejecer es parte de la vida»

Texto – Hearst. Fotografías – Desiree Mattsson.

En su número de marzo, ELLE lleva en portada a la siempre espectacular Diane Kruger (Algermissen, 1976), que nos recibió en París para hablar de moda, de cine y de maternidad. Mientras los proyectos se suceden, la actriz alemana ha tenido que aprender a conciliar sus compromisos laborales con su papel de madre, sin renuncias. «Mi hija, Nova, ya tiene siete años, así que puede acompañarme cuando ruedo. Esto hace que viajemos mucho juntas y estemos creando recuerdos maravillosos», explica.

Casada con el padre de su hija, el también actor y modelo Norman Reedus, protagonista de The Walking Dead, para ella su familia es, sin duda, el eje desde el que todo se ordena. «Ellos son mi base. Me han enseñado a apreciar más la vida y a centrarme en lo que me aporta felicidad», afirma. Y recalca: «El hogar puede ser cualquier sitio mientras estemos juntos». Ahora ese sitio es París, una ciudad que le despierta muchos recuerdos. Diane aterrizó por primera vez en la capital gala con sólo 15 años para trabajar como modelo y vivió una época de gloria junto a grandes diseñadores. «El señor Armani impulsó mi carrera con 16 años al hacerme imagen de Acqua di Gio, y es gracioso, porque me conoció tan joven que siempre que me veía me trataba como a una niña. Era una persona muy leal. A Karl (Lagerfeld) le sigo echando mucho de menos, sobre todo cuando paso cerca de la puerta del edificio en el que éramos vecinos. Casi se me saltan las lágrimas al encontrar en una de las cajas piezas de Chanel, que él me regaló personalmente, y venirme a la memoria el momento en el que me las dio. Con la marcha de ellos dos y de Valentino, siento que ha llegado el final de una era. Los tres han sido grandes maestros de la moda».

Hoy, más guapa y serena que nunca, la actriz, que en julio cumplirá los 50, reivindica una mirada más amable hacia el paso del tiempo: «Me gustaría que se dejara ya de hablar de la edad de las mujeres… Envejecer es parte de la vida, ¡no hay que poner tanta atención en ello!», exclama. «Es cierto que es una locura, porque todo pasa a una velocidad increíble, pero, quizá porque he tenido una hija tarde, no puedo permitirme ir despacio, necesito estar joven para tirarme al suelo a jugar (risas). No siento que la vida vaya a desacelerarse».

La entrevista completa, en el número de marzo de ELLE, ya en quioscos.

© Desiree Mattsson

EXTRACTOS DE LA ENTREVISTA.

•               «Las mujeres siempre tenemos miedo o vergüenza a la hora de admitir que no somos madres perfectas».

•               «No soy estadounidense, y por ello me cuesta evaluar lo que es real y lo que no. No me resulta fácil imaginar el futuro allí con nuestra hija, porque como madre pienso: «¿De verdad quiero exponerla a todo eso?». Es una conversación constante que Norman y yo tenemos, porque también amo ese país. En mi experiencia, siempre ha sido muy acogedor, pero ahora está pasando por un momento extraño, que me es difícil juzgar».

•               «Valoro mucho poder trabajar en lo que amo y se lo intento transmitir a Nova. Ella tiene que encontrar algo que le apasione y dar el 100%. No me importa a lo que se dedique de mayor, pero tiene que ambicionar la felicidad».

•               «Me encanta París, desde el principio me han acogido muy bien. Hay algo que hace que me sienta como en casa, pero a la vez sigo notando que mi origen es otro, aunque, sí, estoy viviendo en la capital de mis sueños, su belleza me sigue impresionando. Sigo disfrutando de mis paseos por sus calles, y, de hecho, ahora la recorro subida a una pequeña motocicleta con Nova en la parte de atrás. Juntas vamos descubriendo todos sus rincones».

•               «Es crucial implantar regularizaciones con la IA, no sólo en su uso en mi industria, sino en cualquier ámbito. Genera noticias falsas y confusión entre lo que es real y lo que es ficticio, y eso es lo que me produce más miedo, que a veces no sabes en qué confiar. La forma en la que se está utilizando es lo que me preocupa».

•               «Nos encanta España, incluso hemos estado mirando casas en Mallorca. Queremos encontrar un lugar allí para pasar temporadas largas»

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