Texto – Albert Roca. Fotografías – Daniel Velasco C. Entrevista realizada en Singular. Calle Carretas 14.
Eva Almaya, directora de casting, productora y actriz. En todas sus facetas se muestra su sello, esa pasión por el audiovisual, del cual siempre salen nuevos proyectos. Valora siempre la sintonía con el equipo y naturalmente, con una buena historia. Y si a todo ello le sumamos una simpatía innata, todo lo bueno que pueda pasar, pasará…

Una faceta tuya es la de directora de casting. ¿Verdad?
Realmente no soy directora de casting, pero mi experiencia como actriz la puedo aportar para hacer propuestas de actores en mis propios proyectos. Me enorgullece mucho haber hecho el casting de Naranjas, un cortometraje que está siendo seleccionado en muchos festivales, incluido el Festival de Málaga. Seleccioné a dos grandes actores como son Consuelo Trujillo y Carlos Olalla, cuyas interpretaciones han sido muy bien valoradas. De hecho, es parte de mi trabajo como productora, poder detectar qué actores y actrices son los mejores para cada papel.
¿Qué es lo que detectas en los castings?
Valoro la calidad de los actores y sobre todo la implicación plena, que te aporten, que ayuden y si al final del día te dan un abrazo afectuoso mucho mejor. Todo ello es importante en el momento que escoges entre un actor u otro.
A la hora de formar equipo para un proyecto audiovisual, me gusta sobre todo elegir buenas personas además de buenos profesionales. Me gusta el ser humano que hay detrás del actor. Todo ello es porque un rodaje siempre es muy duro, y surgen muchas complicaciones y tensiones. Y que se genere buen ambiente es fundamental.

¿Y tienes nuevos proyectos en marcha?
Estoy empezando a buscar financiación para una película que rodaremos en Málaga con Salva Reina, Pepón Nieto y Pedro Casablanc. Y en esta producción también tengo un personaje.
¿Te gusta narrar una historia tuya?
Me gusta escribir y de hecho estoy escribiendo sobre la experiencia de mujeres de 50 años, y que incluso podría llegar a ser una serie.

Veramaya Producciones. ¿Cómo surge?
Es el nombre de mi hija, que se llama Vera Maya. Cuando surgió poner el nombre a la productora me recomendaron que fuera femenino. Y entonces dije ¿cuál es el nombre más bonito del mundo? El de mi hija Vera. Vera de primero y Maya de segundo.
La primera película producida por mi productora ha sido “Rabioso”, rodada en Almería en junio de 2024. Pero antes tuve otro proyecto que intenté mover y buscar financiación, pero aún era inexperta y no prosperó. No lo aparqué del todo ya que cuando estoy convencida de algo, no desisto. Y fíjate que esa película, 4 años después, parece que puede resurgir y quizás podamos llevarla adelante.
Respecto a Rabioso, se rodó en Almería, en el desierto de Tabernas. En esta ocasión tuve el apoyo de Canal Sur y de la Comunidad de Madrid, además de ganar un premio a proyecto en el Festival de Cine de Almería.

¿Tienes más proyectos en marcha?
Tengo dos proyectos míos personales en los que he puesto mi granito de arena, ya que he definido las tramas y los personajes.
Hay muchos actores que comentan el deseo de hacer un biopic sobre un personaje conocido. Tú ya lo hiciste con Rocío Jurado.
Considero que fue mi mejor experiencia como actriz. Hay otros personajes, como el de Seis Hermanas, que no te da tiempo a profundizar ya que te pueden cambiar de personalidad como cinco o seis veces.
Cuando interpreté a Rocío Jurado, me preparé a fondo. Me fui a Chipiona, hablé con muchísima gente de su entorno. Tengo la satisfacción de haber hecho un buen trabajo, hasta el punto que tanto Rocío Carrasco como Fidel me felicitaron. También tengo un mensaje muy cariñoso de Chayo Moyedano de cuando vio la serie.Y a nivel personal mi propia madre no me reconocía a mí, solo veía a Rocío Jurado, que ha sido el mayor elogio que he podido tener.
¿Fue todo un reto para ti?
Por supuesto que sí. Fue un trabajo primero físico, porque obviamente ha de haber una semejanza con la artista en los movimientos, en la forma de hablar, etc. Pero lo más importante fue el trabajo de composición actoral que lo trabajé muchísimo. La lástima es que no tuviera la visibilidad y la repercusión que se merecía la serie. Estaba pensado para emitirse en Antena 3, pero finalmente lo guardó en un cajón y luego 10 años después lo compró Flixolé, que es donde se puede ver actualmente.

¿Qué te ha aportado ser actriz?
Me aporta muchísimas cosas a nivel personal, como por ejemplo la empatía. Aunque ya lo soy por mi carácter. Me pongo muy a menudo en la piel de los demás. Sufro con los sufrimientos de la gente que quiero y me alegro muchísimo de sus alegrías. Y no desconecto del todo de los personajes. Habrá actores que te dirán que cuando acaban de rodar llegan a su casa y se olvidan de su personaje. Pero no es mi caso. Me implico absolutamente.
¿Y observas a la gente por deformación profesional?
Me gusta mucho observar a las personas discretamente en el metro, o en una cafetería, sin invadir su espacio. Me gusta observar porque, al final, los actores encarnamos personas de carne y hueso, con sus preocupaciones y sus problemas. Me gusta pensar qué hay detrás de esa persona. Cuando miro a la gente me hago preguntas: ¿Qué vida tendrá esta persona? ¿Será feliz? ¿Le pegará a su hijo? ¿Tendrá un perrito que le acaricie? Me gusta mucho imaginar y jugar con los personajes. Es un buen ejercicio mental imaginar ya que abre tu mente. Y pienso que soy una persona de mente abierta.

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