Mónica Vedia: “Me mueve mucho la pasión por las cosas”

Texto – Albert Roca. Fotografías – Albert Roca-RTVE-Archivo Mónica Vedia.

Uno de los personajes más recordados y  más queridos de la serie “La señora” y la continuación “14 de abril. La Republica” fue el personaje de Ludi, interpretado por Mónica Vedia, en su primer papel en el audivisual. Aquella criada tímida que acababa como una convencida revolucionaria dejó huella. Pero su vida luego dio un giro con el taiko, que descubrió en Japón y del que tiene la escuela TaikoMon.

©Albert Roca

De pequeña querías ser….

Peluquera. Me gustaba ser creativa con las manos y las cabezas de las muñecas. Pero fui a un campamento de verano y había un taller de teatro. Uno de los monitores me dijo que era muy teatrera y que se me iba a dar muy bien el teatro. Fui haciendo cursos con Cristina Rota, y estudié la carrera de arte dramático en el Tai, con 18 años.

¿Te gustaba ser actriz?

Estaba en mi “salsa” y en mi zona de confort cuando estaba en el escenario, estudiando, interpretando, creando, jugando con el cuerpo, y con la voz. El hecho de crear personajes, con el tiempo me he dado cuenta que era muy terapéutico, para liberar la creatividad que tengo en mi cabeza. Y que también ayuda para alejarse de uno mismo, no porque no me encuentre a gusto, si no para salir un poco de la realidad que me envuelve. Salirte de ahí, de esa realidad, le daba un poco de chispa a todo. Nunca hay que salirse de la realidad, pero la fantasía es algo que alimenta el alma.

¿Cómo fue esa época inicial tuya como actriz?

En la escuela montamos una compañía de teatro con los compañeros. Fui a parques temáticos, y eso me llevó a viajar a Japón, y empecé a tocar el tambor japonés. De repente salió el proyecto de la serie “La señora”.

©RTVE

¿Fue un gran momento?

 Yo fui buscando caminos que se iban abriendo, puertas que se me iban abriendo, fui entrando y la serie fue el colofón. Fue el momento que dices «estoy haciendo una serie de televisión»

Y el tambor japonés quedó guardado para más adelante ¿Te has sabido adaptar a las cosas que han pasado?

Me han ido saliendo trabajos, los he cogido y los he disfrutado. Se me abrió la puerta con el taiko, y me está dando muchísimas cosas. Cuando ha llegado esta etapa he ido hasta el final.

Hablemos de La señora y La República. ¿Cómo llegaste a las series?

Hice el casting para una criada y como característica era muda. Ser muda me maravilló desde el principio, por aquello de que me gusta más el teatro gestual que el textual. Y luego un día en un guion, de repente vi que decía una frase. “¿esto qué pasa aquí? ¿Que ya no soy muda?».  Me dijeron  «No, es que hablas poco» «Vale, vale.» Entonces empecé a hablar tanto,  que en el último episodio de 14 de Abril. La República ya era toda una miliciana republicana convencida.

©RTVE

Tu personaje de Ludi era un poco enlace entre La señora y 14 de abril. La República.

Ludi va creciendo, paralelamente a lo que va pasando, y se transforma. Ser criada es su primer trabajo y no sabe muy bien que hacer.  Viene de una familia pobre. Empieza robando garbanzos, comiendo chocolate a escondidas. Se va de fiesta con la otra criada, que interpretaba Inma Cuevas, tiene su primera borrachera, sufre sus primeros engaaños cuando conoce a Guillermo, que es su primer amor.  Cuando se viene a Madrid a trabajar desde Asturias, pasa de una casa a otra.

¿Y tú misma notaste esa evolución?

Fue mi primer y único papel televisivo. No sabía cómo funcionaba la televisión. Estaba un poco perdida, pero me fui adaptando.

©Albert Roca

¿Viviste intensamente el rodaje?

Cuando estoy en un proyecto me implico con todo mi ser. Me mueve mucho la pasión por las cosas. Cuando entraba en el vestuario hablaba con el equipo, aunque estuviera trabajando, porque habían sido compañeras mías en el curso de técnico de vestuario teatral que hice en el Inem, estando en paro. Y también entraba en peluquería –mi peluquera actual la conocí allí-  Era muy inquieta, quería cuidar cada detalle.

©RTVE

¿Para tu personaje te inspiraste en alguna criada que conocieras?

No lo supe hasta después: mi abuela había sido criada también en la casa de Camilo José Cela. No me inspiré en nadie en concreto para la creación de los personajes. Yo me llevo siempre el personaje al cuerpo, y por eso vuelvo a recordar que me gusta más lo gestual que lo textual. Ludi era muy gestual, con algún punto de picardía.  

Con sus compañeras criadas, tenía mucha empatía. ¿También eres así?

Suelo ser cuidadosa con la gente,  y me gusta estar pendiente de ella. 

¿Lo peor de aquel rodaje fue que la emisión de la segunda temporada tardara tantos años?

Me hizo mucho daño, la verdad. Mi personaje tenía mucho protagonismo.  Fue el cambio de gobierno lo que fastidió la serie-. Ya cuando se emitió lo hicieron por la madrugada y en la 2.

Fue una paradoja, que me escogieran para interpretar un personaje de tanto peso, siendo poco conocida, pero que luego cuando se emitiera la serie tuviera muy poca visibilidad, después de estar guardada en un cajón durante varios años.

©Archivo Mónica Vedia

Y llegas al taiko. ¿Qué te atraía de él?

Lo visual, la fuerza, lo escénico y la potencia que tiene el tambor japonés. El taiko fue un amor a primera vista. Me dije “Necesito tocar esto.”

Todo arrancó cuando fui a Japón en el 2003 a trabajar en un parque temático, el Parque España. Y una noche, paseando, al mes de llegar allí, empecé a escuchar unos tambores y no sabía qué era. Me fui acercando a un polideportivo muy grande, abrí la puerta y me encontré un montón de abuelos y abuelas, tocando el tambor, con una energía increíble, pegando gritos como el kiai. Me quedé impactada, me senté y me quedé a ver un ensayo que estaban haciendo. Cuando terminaron el maestro se acercó y me preguntó si quería que podía ir todas las semanas a practicar con ellos. Dije que sí.

©Archivo Mónica Vedia

Y allí arranca todo…

Era un grupo amateur del pueblo y tocábamos una misma canción. Estuve tocándola durante dos años. Yo iba, no por la música, sino para quitarme el estrés, hacer comunidad, y conocer un poco más la cultura japonesa.

Al cabo de dos años de trabajar en Japón volví a España. Allí había empezado a hacer caligrafía japonesa, tai chi. Son artes que me sacan un poco de la realidad y que tienen que ver un poco con el cuerpo, con la respiración, con el tema artístico, con la creatividad. Cuando llegué a Madrid estuve buscando cosas de taiko, cosas de caligrafía japonesa y cosas de tai chi y solo encontré caligrafía japonesa, que sigo haciéndola con mis amigas de Sodo Creativo. Luego sucedió el proyecto de la serie durante unos años, hasta que retomé aquel taiko que resonaba tanto en mi cabeza. Conocí a Ikenoya san, con la casualidad de que, con un grupo de japoneses y una chica española, querían organizar el primer grupo de taiko en España. De ahí empezamos a hacer actuaciones por la embajada japonesa. Había gente que nos veía actuar y que quería también tocar el tambor.

Al cabo de 10 años o así, el grupo se fue separando y disolviendo. Cda uno ya quería otras cosas. Y en 2017 monté por mi cuenta TaikoMon, mi escuela actual.

¿Qué le puede aportar el taiko a alguien que lo quiera practicar?

Para mí, el taiko es un arte que te transforma. Hay gente que se pone a tocarlo y no le gusta. Pero si realmente te pones y empiezas a tocar el tambor, solo lo vas a saber tú mismo. No te voy a decir los beneficios que te va a dar el tambor, porque los vas a ir descubriendo como los fui descubriendo yo. A cada persona le vale para una cosa diferente. En mi caso, como he dicho antes, me ayudo a quitarme el estrés. Luego empecé a tocarlo porque me daba alegría y placer, y al final ha sido mi forma de vida.

©Archivo Mónica Vedia

¿quién me iba a decir a mí qué en el 2003, cuando vi ese espectáculo de taiko por primera vez en Japón, que luego los iba a organizar yo en España? El taiko te transforma y te puede sorprender, si tú quieres. El taiko hace que tú seas, que te descubras.

¿El taiko es un exponente más de lo que aporta la cultura japonesa?

El taiko es la fusión de tres artes, que son la música, la danza y las artes marciales o el deporte. Por eso me enganchó la primera vez que lo vi, porque para mí es música visual. Es decir, el taiko no lo puedes escuchar, y lo más bonito de ver es un espectáculo en directo.

Por cierto, el 6 de junio organizamos un espectáculo de taiko en Arganda del Rey.

¿Impacta tanto verlo en directo?

Dicen maestros japoneses que el sonido del taiko es como el de tu corazón, que es lo primero que escucha un niño en el vientre de su madre. Por eso, el taiko conecta tanto con la gente, porque ese impacto, ese sonido, te hace retornar cuando estabas en el vientre de tu madre.

Estás plenamente implicada en el taiko, pero si ahora alguien te llamara para un proyecto como actriz. ¿Qué harías?

Me encantaría. Pero mira, retornando al personaje de Ludi en la Guerra Civil Española, con Méteo que estaban juntos. Méteo – Biel Durán y Ludi – Mónica Vedia, daríamos mucho juego. Me encantaría que hubiera un proyecto de spin off de lo que les pasa a los dos.

©RTVE

¿Cómo fue trabajar con Biel Durán?

Fue un gran compañero, me cuidaba muchísimo y fue divertido rodar con él.

¿Y cómo te imaginas a Ludi en la Guerra civil?

Muy revolucionaria. Después de ser la imagen del cartel revolucionario con la teta fuera y el martillo en mano, podía dar mucho más juego. Y te voy a decir una cosa. Si me preguntas si me preocuparía encasillarme como Ludi, te contestaría que en absoluto. Me gustaría verla en la postguerra, quizás como anarquista, y como viejecita celebrando volver a votar en la democracia. Es un personaje con el que me identifico totalmente y forma parte de mi vida.

Deja un comentario

Blog de WordPress.com.

Subir ↑