Texto – Albert Roca. Fotografías – Albert Roca-. Entrevista realizada en Singular. Calle Carretas 14.
A los 4 años ya hacía anuncios de publicidad. Salió en el “Un dos tres” y en series como “Farmacia de guardia”. El público ha visto crecer a un actor de primera categoría como es Álvaro Monje, que, aunque ha interpretado muchos “malos”, la gente le ve con una gran bondad. Su motivación profesional le ha llevado a dar un nuevo paso, el de dirigir.

Empiezas como actor… a los cuatro años. ¿Cómo fue?
Mi madre quería ser actriz, pero al final no pudo. Tenía una amiga en Televisión que trabajaba en maquillaje o en producción y me llevó a un casting. Y me cogieron enseguida, para una publicidad de una marca importante.
¿Cuál fue tu primer papel?
En «Las ratas», la novela de Miguel Delibes, adaptada al cine, en el que yo interpretaba a un niño de 9 años.
En alguna ocasión has comentado sobre tu profesión que “actuar es lo más normal del mundo”
Lo sigo pensando. Cuando pasa el tiempo y en los cursos de interpretación me doy cuenta que tengo herramientas adquiridas. Al ser actor desde que tengo uso de razón no concibo otra cosa. Y en esa época inicial infantil, a diferencia de hoy que se establecen unas normas muy concretas de los horarios, me saltaba algunas clases para hacer publicidad u otras cosas. Ya forma parte de mí mismo.
Eres muy apreciado por los directores y actores noveles ya que te gusta participar en sus cortometrajes
El actor Pepe Viyuela, recuerdo que una vez dijo algo así como “Cuando la gente te llame para currar, rodéate de gente con la que hagas cosas de la nada”. En esta profesión es muy fácil irte a la ensoñación, a jugar. Si me llaman para ir a una sala de un ensayo con un texto, a darle mil vueltas, a cargar con la furgoneta. ¿Por qué me he de negar? Ir a la alfombra roja es muy bonito, pero no es el oficio. El oficio es estar en el papel con el texto, trabajando. Y cuando hay gente que está haciendo cortos y proyectos, me encanta participar. Y si me tengo que poner el chándal, pues me lo pongo. Siempre es mejor que no quedarse en casa.

Has hecho muchos malvados ¿Verdad?
Es curioso porque la gente que me conoce me dice que genero buena energía. He hecho varios malos, pero todos diferentes. Cuando era más joven me llamaban para el chaval de barrio con violencia contenida. Y luego ya de más adulto, malvados con diferentes perfiles.
¿Tenías alguna inspiración?
Cuando era un chico de mi barrio conocía a unos chicos que tuvieron una vida muy complicada. A veces conocer ciertas dinámicas que uno ha conocido te pueden ayudar a prepararte los personajes.
Imagínate que estas en casa haciendo zapping y de repente en algún canal rescatan una imagen tuya en Farmacia de Guardia. ¿Qué te viene a la cabeza?
Es una verdadera locura. Hace no mucho alguien me mandó un pantallazo de «Farmacia de guardia» y otro amigo del “Un, dos, tres”, en el que interpretaba a un niño que sacaba unas armas supuestamente de unos juguetes para unos anuncios. Lo veo todo muy lejano… pero aquello quedó y ahí está. Incluso me hace cierta ilusión.

¿Estás contento de lo que has hecho?
Alguna vez lo he dicho, que a mis hijos no les llevaría a trabajar de actores de muy niños. Yo creo que siete rodajes para un niño de seis o siete años no es lo más aconsejable. Y lo pienso honestamente, ya que no me ha ido mal del todo. Y he tenido un debate sobre eso con mi madre, que me ha entendido perfectamente. El principal problema es que cuando vas a rodar a esa edad no lo eliges tú, en segundo lugar. Ahora mismo no es posible hacer lo mismo que entonces porque el contexto ha cambiado.
¿Ser actor es una buena formación personal?
Gracias a ser actor sé hacer de todo: he montado caballos, he aprendido esgrima. Intento que todo esto no sea tan identitario, pero gracias a ser actor soy quien soy y lo que soy. Echando la vista atrás solo me vienen recuerdos maravillosos.
¿Disfrutas de la preparación?
Lo que más me divierte es la parte de la investigación, del estudio previo. Y siendo sincero a veces tiras más de la intuición que de la investigación. Te has de adaptar a los personajes que te llegan, teniendo en cuenta que en el mayor porcentaje no son los que uno espera. No es el personaje de mi vida, pero cuando lo interpreto voy al máximo.

Lo más importante para un actor. ¿Es tener una identidad propia y genuina?
Hay actores y actrices con trayectorias muy largas como Meryl Streep o Robert de Niro, y los conoces profundamente por sus gestos, por sus reacciones, hagan los papeles que hagan. Sabes cuándo se van a enfadar cuando les dicen tal cosa y como se van alegrar cuando les dicen otra. Y pensar todo esto de un actor es el mejor elogio que uno puede tener y que buscamos todos.
¿Tuviste que investigar la historia un poco en la serie Isabel con el personaje de Juan II?
Investigué mucho, pero me ayudó mucho Ismael, que me dio el máximo de información que podía tener. Y cuándo empezaba a rescatar información me daba cuenta de ciertas cosas ¿tú sabes que los portugueses fueron los primeros en usar tenedores? Había una historia a su alrededor muy oscura: se casó, pero de la esposa no se sabía nada, vivía con el hijo allí, el hijo no se sabe muy bien si lo mató Fernando. Todo ello lo convertía en un personaje con muchas aristas y mucho juego.
Cuando con un personaje tienes muchas cosas con las que poder agarrarte es fantástico, y si no las tienes te las inventas. Te haces preguntas sobre su vida, de que su mujer no ha estado en palacio y no vive con ella, el hijo no lo reconoce porque no tiene la certeza que sea de él. Tienes unas inmensas posibilidades con las que tratar.
¿Te sentías rey en el rodaje?
Me sentía muy a gusto siendo rey. Además, hay un antecedente familiar de que mi abuela por parte de madre era portuguesa. Por ello, me hacía ilusión.

¿Te impresionaba el despliegue de producción que había en la serie?
Si tener un presupuesto desorbitado se hizo un trabajo extraordinario, por parte del vestuario, iluminación, escenarios… Había mucha imaginación para suplir la falta de recursos. Y eso es admirable y tiene mucho mérito.
¿La trayectoria que has tenido y tienes como actor te ha ayudado para dirigir?
Aunque me he dado cuenta ahora, en el fondo siempre me gustaba dirigir. Y es algo que además te ayuda como actor, para saber situarte en las escenas, como seguir los consejos. Ponerte en el otro lado te facilita mucho las
cosas. Te ayuda también a focalizarte de una manera de técnicamente ser mucho más efectivo.
¿Cómo te sientes dirigiendo?
Me gusta asumir responsabilidades y asumir un control. Y me siento preparado para ello. Es el momento en el que no dependes de que alguien te diga lo que has de hacer. Me siento a gusto con todo lo que supone la dirección, desde que tienes la idea, vas viéndola crecer. Me encanta la gestión de equipo y llevar a cabo un proyecto. Y, además, es fantástico trabajar con actores.

¿Y cómo diriges?
Entiendo que dirigir es dejar que la gente haga su trabajo. En un set de rodaje tienes un montón de oficios, directores de fotografía, técnicos, actores, dirección de arte. Hay que dejarles hacer y tienes que intervenir cuando sea necesario para que todo salga bien.
¿Un buen director es como un buen entrenador de fútbol?
Mis socios y amigos Nico Romero y Pau Roca, somos muy futboleros. Estamos todo el día comparando a entrenadores con directores. De los entrenadores que hablamos citamos a Carlo Ancelotti, que dijo que sin balón había que defender mucho y estar comprometidos, y con balón, que surja la creatividad. Es una buena de explicar también como lo entendemos todo esto: dejar que cada uno saque lo mejor de sí mismo.
Acostumbrado a interpretar papeles con recorrido. ¿Cómo se trabaja en un personaje episódico?
No es fácil. Llegas a un rodaje en el que la gente lleva varios meses para hacer unas pocas secuencias. Ese rodaje lleva un ritmo concreto y te tienes que subir a un tren en marcha. El director apenas te da indicaciones y tienes que resolver por ti mismo. De lo que se trata es de adaptarte y sacar las mejores herramientas para salir airoso.
¿Eres exigente contigo mismo?
Cada día intento que menos, porque he tenido una exigencia insana que me ha hecho un poco boicotearme a veces. Intento tomarme menos en serio.

Cierra los ojos. Un productor te pone un cheque en blanco para hacer una película. ¿Qué harías?
No hace falta tener un cheque en blanco. De hecho, tengo dos proyectos tengo dos cosas. Con mi socio Nico Romero fuimos a Zimbaue, Namibia y Botswana a hacer un documental.
¿Alguna anécdota?
Rodando Isabel, imagínate lo que es estar todo el día peleando con espadas y subiendo a caballo. En una de las escenas, el caballo se tiró un soberano pedo. Fue así, o ir vestido con una túnica con un calzoncillo debajo, como los Monty Phyton.
¿Qué personaje te queda por interpretar?
Como siempre he interpretado personajes de chicos jóvenes me gustaría interpretar personajes más maduros o cercanos a la etapa de la vejez.
¿Dónde podremos ver próximamente?
Actualmente me podéis ver en la serie Rafaela y su loco mundo, en el que interpreto al novio del personaje de Joaquín Reyes, una especie de James Dean filósofo.

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