Texto – Albert Roca. Fotografías – Pablo Abad-Alejandra Lagolouro-Ruben Chavero- Entrevista realizada en Singular. Calle Carretas 14.
Desde que era un niño Daniel Arias ha vivido la interpretación a fondo. Después de participar en varios rodajes como actor recientemente ha dado el primer paso como director con el cortometraje “La Garita”. Con la mente llena de nuevas historias por contar tiene por estrenar diferentes proyectos y además continúa con diversos rodajes.

¿Después de años de varios rodajes y proyectos este 2026 puede ser tu gran año, verdad?
Este año está siendo un año maravilloso. Hay momentos, como es este que estoy viviendo ahora, en el que te das cuenta de lo caprichosa que es esta profesión. A veces no hay tantos proyectos, y en otros momentos la vida te pone en jaque y te da suerte de tener varios proyectos a la vez.
En octubre del año pasado estuve rodando ‘Los que vienen’, dirigida por Víctor Catalá, que se espera que tenga su estreno durante este 2026. Tuve el placer de coprotagonizarla con Miguel Lago Casal, Lucía Veiga y Paula Gallego. Seguidamente, en noviembre estuve rodando ‘Laguna’, que es la ópera prima de Norden Tachfint, un director joven que tiene un talento descomunal. En esta película comparto el protagonismo con Alex Puertolas, Polina Nikolaeva, Hamza Aslani, Irene Castellano, Jorge Rapela y mi hermano Jon Arias. También he estado estos últimos meses trabajando en una serie de Prime Video, en la que voy a participar con un pequeño personaje. Paralelamente, he estado grabando la tercera temporada de la audioserie ‘Malas decisiones’, producida por La Maldita.
En estos momentos estoy rodando la película ‘Golpes a mi puerta’, con Patricia Ortega como directora y con Mimi Lazo, Bárbara Cuesta y Ramiro Blas en el reparto.

Y este verano estaré por primera vez en el Festival de Teatro de Mérida con Fernando Tejero. Presentaremos un montaje de David Mamet. Y para terminar este año maravilloso, estrenaré también mi primer cortometraje como director, ‘La Garita’.

¿Cómo sientes este gran momento profesional?
Cada proyecto ha llegado a mí por un camino distinto, y es muy sorprendente. Entonces, cuando uno se encuentra en un momento así de dulce, lo que tiene que hacer es exprimirlo al máximo y disfrutar de cada uno de los proyectos que vengan. Y eso estoy haciendo.
¿Y es un aliciente que sean personajes e historias distintas?
Eso es lo que más me gusta, te permite explorar nuevas personalidades y aventurarte a jugar mucho con cada uno de mis personajes. No tiene nada que ver el personaje que interpreté en ‘Los que vienen’, al que interpreté en ‘Laguna’. O al ahora estoy interpretando ahora en ‘Golpes a mi puerta’ o al que me voy a tener que enfrentar este verano en el Festival de Teatro Clásico de Mérida.
¿A nivel teatral estar en el Festival de Teatro de Mérida es un sueño para ti?
Es la madre del cordero para cualquier actor, y encima de la mano de Fernando Tejero. Además de unos productores inigualables, Jesús Cimarro y José Pascual. No pienso demasiado en ello; es tan emocionante que los nervios ya vendrán cuando esté allí en el Festival.
Como director de un cortometraje, con todos estos rodajes que has hecho o estás haciendo. ¿Tomas nota?
Soy muy pesado porque yo soy un actor muy técnico y se nota mucho que también me gusta dirigir. Veo a muchos actores con los que he rodado estos últimos meses que prefieren no verse en el combo, o que no quieren saber en qué plano estamos; y yo soy todo lo contrario. Soy un actor que siempre está preguntando, ‘¿pero esto en qué plano está?’, ‘¿Pero esto cómo lo vas a rodar?’… La directora Patricia Ortega, con la que es un lujo trabajar, tiene mucha paciencia conmigo por tantas preguntas que le hago al día sobre el rodaje.
Pienso que la faceta de director me ayuda mucho como actor. Todo se alimenta mutuamente. Me gusta saber qué está pasando en el rodaje, qué estamos haciendo y qué se necesita de mí. Al final un rodaje puede ser muy emocional, una experiencia muy bonita a la hora de interpretar; pero a su vez también es algo muy técnico. En el que te vas a encontrar con parones, cortes (para un bocata, comer), con un plano difícil donde a lo mejor solo se necesita que se vea tu hombro. Todo es importante, y a mí me gusta empaparme de todo lo que sucede a mi alrededor.

¿Antes de plantearte ser director ya lo eras sin saberlo por tu manera de trabajar?
Considero que soy un actor con ambición de dirigir o con ambición de algo más. Pero no sólo me pasa a mí; conozco a compañeros que también dirigen, como es el ejemplo de Daniel Ibáñez que rodó también su primer corto, o Ricardo Gómez que va a rodar ahora su primera ópera prima.
¿Cuándo das ese paso de ponerte al otro lado es porque quieres explicar cosas que no te han ofrecido?
La profesión del actor y actriz, es maravillosa. Me dedico a la interpretación en cuerpo y alma, todos los días de mi vida y estoy súper feliz. Pero es cierto que existen ciertos hándicaps: cómo la dependencia y factores externos a tu persona para que te elijan para determinados proyectos. Entonces en esas situaciones, lo único que está en tu mano es quedarte tranquilo con la prueba que has hecho. Creo que son muy pocas personas las que pueden elegir qué hacer y no hacer en este país.
Y como no puedes trabajar por ti mismo, llega un momento que quieres dar otro paso, el de contar tus propias historias. Tengo la motivación de hablar con mi propia voz y estar en el otro lado con otra experiencia de un rodaje.
Soy un fanático del cine ya sea como actor y también como director.

¿Cómo fue el proceso del rodaje de tu primer cortometraje ‘La garita’?
Tanto la creación del guión con Víctor Castilla – que además es actor coprotagonista del corto- como tener el apoyo de la productora Jarana Films, y todo el rodaje, está siendo y ha sido un camino de rosas. Ahora estamos en proceso de estrenarlo y moverlo por los distintos festivales. Todo está sucediendo de manera satisfactoria.
¿Y tienes ganas de rodar más cortometrajes y en qué género?
Claro que sí, y me encantaría que fuese sea una comedia que ofrezca algo más-. Es decir, creo que la palabra comedia muchas veces en este país da miedo. Me gusta mucho la comedia inteligente, las historias que utilizan la comedia como vehículo para contar y criticar algo. De hecho, en mi primer cortometraje hablamos del precio del alquiler, de la lucha de clases, de la desigualdad, de esta generación de casi 40 años que no han sido capaces de superar a sus padres ni de conseguir sus metas. Todo esto a través de dos guardias de seguridad en una garita con los que te meas de risa, que son Jon Arias y Víctor Castilla. Es un modo un poco absurdo para hacer una crítica social de un tema que creo que nos toca a todos.

¿Cuándo eres director al ser también actor te hace ponerte mejor en la piel de los actores que diriges?
Cómo director te pones mucho en la posición de cómo me gustaría que me dirigieran a mí o cómo es el refuerzo positivo. Soy un actor muy sufridor, y perfeccionista y eso hace que lo pase un poco mal. En el rodaje de “La garita” un día que terminamos la jornada Víctor Castilla me viene y me dice “Me he trabado». «¿Cómo que te has trabado?» «Sí, me he trabado en esta frase de aquí..». Revisando la grabación comprobé que Víctor no se había trabado. Pero lo había sufrido pensando que se había dado una toma por buena pensando que no era así. Y te das cuenta de ello y lo solucionas. Pero cosas así hay mil más y desde mi condición de actor, cuando dirijo comprendo más a los actores.
¿Personajes pendientes?
Me gustaría hacer un biopic de un personaje histórico. De hecho, el otro día Carlos Alcaide, actor y compañero con el que hice ‘El Internado: Las Cumbres’, me decía que mi pico como actor llegará el día que me toque hacer un biopic de alguien, porque imito muy bien. Le expresé mis dudas, pero pienso que interpretar a alguien real sería algo muy placentero.
¿Por ejemplo?
Me gustaron mucho los biopics de Gila y Eugenio, que cuentan su experiencia vital tan compleja, más allá del éxito que tuvieron como actores.

Deja un comentario