Texto – Redacción. Fotografías – Producciones En Crudo.
El sábado 6 de junio en Centro Niemeyer (Avilés) y del 20 al 28 de junio en los Teatros del Canal se podrá ver la obra «Cucaracha», de Producciones En Crudo y dirigida por Julián Fuentes Reta. La obra cuenta con un elenco excepcional con los actores Esther Acebo, Julio Peña, Lucía Díez, Miriam Queba, Nakarey y Javier Amann.

Nota de dirección
Cucaracha de Sam Holcroft tiene la extraña capacidad de ofrecer un montón de certezas, y a través de ellas abrir un montón de incógnitas. Es un texto visceral, contundente, claro, que retrata tan limpia y concretamente una realidad material y emocional, que a su vez logra auparse a profundo rasgo de universalidad. Cucaracha puede suceder en el presente, en el pasado, en el futuro, aquí o allí; es una obra abierta, algo delicadamente único en el panorama teatral contemporáneo. Y a su vez, Cucaracha es prístinamente clara.
En cualquier circunstancia en la que se elija jugarlo, sin embargo, habla de una nueva generación que viene, que está formándose, que está aprendiendo a vivir. Debido a esa claridad, necesito particularmente montar esta obra con este elenco de jóvenes artistas. Por nuestro diálogo generacional, pero también por la importante urgencia y fuerza que esta obra posee en sí misma. Podría seguir escribiendo un largo párrafo sobre la pieza, y daría para mucho, como espero que de su visionado. Pero en última instancia, hoy, Cucaracha debe hacerse porque habla de las entrañas de lo que fuimos, somos y seremos. Niñas, niños, jóvenes, adultos. Y de cómo, desde ese punto en el tiempo, cada una en el suyo, impactamos en los demás, y en el mundo. Necesito montar Cucaracha porque, en forma y fondo, habla de la muerte, del amor y del odio, del presente, del futuro y del pasado. Este texto es una luminaria, y nos introduce al trabajo de una dramaturga que estamos convencidos es, y será fundamental, tanto por su figura como por su relato.

Sinopsis
Un instituto. Un aula. Un tema de biología en la pizarra: supervivencia, adaptación, selección. La profesora se aferra a una idea casi ingenua y a la vez heroica: si aprenden a pensar, serán libres. Fuera, el país lleva años atrapado en una guerra interminable, vendida como “la Guerra Justa”. Al principio es un rumor, un zumbido de fondo pero pronto empiezan a llegar las notificaciones oficiales. Uno a uno, los alumnos varones son llamados a filas. La profesora insiste en seguir con el temario, en preparar las pruebas finales como si aún existiera un futuro al que llegar. Pero la violencia se cuela por las rendijas: en el lenguaje, en los cuerpos, en la manera en que los chicos se miran. La clase se convierte en un campo de entrenamiento emocional, y el aula en un lugar donde la normalidad ya no protege a nadie. Cucaracha retrata cómo una comunidad educativa intenta no desmoronarse mientras el Estado convierte a sus adolescentes en material de guerra. Y lanza una pregunta incómoda: ¿la educación puede salvarnos pase lo que pase?

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