Texto – Redacción. Fotografías – All Sounds.
Que solo nos quede ganar es el primer álbum de Sweet Q y el resultado de varios años de trabajo, canciones y directos que han ido dando forma a la banda tal y como es hoy. Un disco que no busca disfrazarse ni seguir modas, sino mostrar con claridad su identidad y el momento vital y creativo en el que se encuentran.

A lo largo de diez canciones, Sweet Q se mueven dentro del nuevo indie nacional con un sonido directo y emocional, combinando la energía del pop-rock con letras cercanas y reconocibles. El álbum transita entre la euforia y la inseguridad, las noches largas y la resaca emocional, las ganas de lanzarse y el miedo a no encajar. Temas como “Sácame a bailar”, “Fiesta” o “No habría sido así” conviven con otros más introspectivos como “Golpe de suerte” o “Atrapado en el tiempo”, construyendo un retrato vital y generacional con el que resulta fácil identificarse.
El eje del disco es “Quiero más”, una canción intensa y contundente que funciona como declaración de intenciones. Un tema que habla de inconformismo, de la necesidad de ir un paso más allá y de no aceptar una realidad impuesta. Con un estribillo pensado para el directo, resume a la perfección el espíritu del álbum: avanzar, arriesgar y luchar por un futuro mejor.

El lanzamiento llega en un momento clave para la banda. Sweet Q superan las 350.000 escuchas en Spotify, con cerca de 19.000 oyentes mensuales y están a punto de alcanzar los 10.000 seguidores en Instagram, respaldados por una comunidad que no ha dejado de crecer en los últimos años. Además, han sido finalistas en dos ocasiones del FIB Heineken Silver Rising Stars, finalistas del Festival Actual y semifinalistas del Vivo Back to Bands de Universal Music, consolidándose como una de las propuestas emergentes más sólidas del panorama indie nacional.
Que solo nos quede ganar no es solo un debut discográfico, sino el punto de partida de una nueva etapa que se trasladará al directo con una gira nacional a partir de marzo. Un disco pensado para cantarse a gritos, para equivocarse y seguir adelante, y para recordar que, a veces, lo único que queda es seguir intentándolo.

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