La historiadora Mª José Rubio recrea en «La marquesa y Bonaparte» un episodio poco conocido de la España napoleónica: intrigas políticas, una mujer adelantada a su tiempo y un amor prohibido que hizo tambalear la Corte

Texto – Redacción.

Con La marquesa y Bonaparte, María José Rubio firma una ambiciosa novela histórica basada en hechos y personajes reales, que reconstruye uno de los momentos más decisivos de la Europa de comienzos del siglo XIX a través de una intensa historia de amor y poder.

Diciembre de 1800. Luciano Bonaparte, hermano de Napoleón, llega a Madrid como embajador de Francia con una misión clave: forzar a España a colaborar en los planes del futuro emperador contra Portugal e Inglaterra. La capital española se convierte entonces en un centro neurálgico de la diplomacia europea, escenario de intrigas políticas, tensiones internacionales y maniobras en la sombra.

En ese contexto irrumpe Mariana de Waldstein y Liechtenstein, marquesa de Santa Cruz: una mujer culta, libre y adelantada a su tiempo, atrapada entre el deber familiar y un profundo anhelo de independencia. Su relación con Luciano Bonaparte dará lugar a una historia de amor tan apasionada como peligrosa, vivida contra las normas sociales y políticas de la época.

Junto a ellos desfilan figuras clave del momento como Manuel Godoy, Carlos IV, María Luisa de Parma, Francisco de Goya o la condesa-duquesa de Benavente, en un relato que combina amor, política, arte y geoestrategia. La novela destaca además por su poderosa recreación del Madrid de 1800, una ciudad bulliciosa y contradictoria que adquiere rango de protagonista.

Rigurosamente documentada y con gran pulso narrativo, La marquesa y Bonaparte logra uno de los grandes retos del género: hacer cercanos y verosímiles a personajes históricos y convertir un episodio clave del pasado europeo en una lectura vibrante y muy actual.

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