Isabel Coixet, sólo en ELLE: una mirada familiar

Texto – Redacción. Fotografías – Zoe Sala Coixet.

Isabel Coixet (Barcelona, 1960) se sincera en el número de febrero de ELLE desde su estudio, un flujo constante de creatividad; y fotografiada por su hija, Zoe, con una naturalidad heredada. El próximo 6 de febrero estrena la película Tres adioses, una adaptación libre, poética y conmovedora de Tres cuencos: rituales para un año de crisis, la última obra de la italiana Michela Murgia, cuyo prólogo para la edición en español firma la propia Coixet. 

© Zoe Sala Coixet

La cineasta y escritora, fiel a una mirada que siempre ha sabido adentrarse en los pliegues de las relaciones humanas, en la fragilidad de los cuerpos y en la firmeza de las decisiones, habla de la pérdida, pero sobre todo de la dignidad del último gesto y de los vínculos que resisten cuando todo amenaza con quebrarse: «Trata del ser humano y de nuestra dificultad para ­comunicarnos, del amor y de la muerte, del dolor y de cómo vivimos obsesionados con borrarlo cuando, en realidad, no se puede eliminar, sólo aprender a gestionarlo. Necesitamos tiempo para adaptarnos al cambio, para pensar cómo despedirnos de quienes queremos y cómo nos gustaría que se despidieran de nosotros. Vivimos en una sociedad centrada en lo material, donde lo inmaterial parece no tener valor, hasta que el sufrimiento, la enfermedad o la separación rasgan el decorado. También incide en que la vida es corta y que no merece la pena perderla en angustias inútiles».

Tras la película, Isabel confiesa cómo es su relación con el adiós, «ya lo tenía muy presente», y el miedo a morir: «Yo lo tengo. Es el gran misterio dónde nos vamos, cómo nos vamos, qué dejamos, son esas cosas las fundamentales de la existencia. No soy ninguna iluminada. Lo que intento es no vivir instalada en ese miedo. No soy hipocondríaca y pienso poco en la enfermedad, en los diagnósticos o en lo que pueda venir. Prefiero creer que, cuando tengan que decirme algo, me lo dirán; mientras tanto, sigo viviendo. El miedo está ahí, por supuesto, sobre todo porque hoy enfermedades como el cáncer ya no son solo cosa de mayores: afectan también a gente joven«, admite.

La entrevista completa, donde Isabel Coixet también habla sobre el rodaje, sus últimos meses en Nueva York, la familia o cine y literatura, en el número de febrero de ELLE, ya en quioscos.

© Zoe Sala Coixet

EXTRACTOS DE LA ENTREVISTA.

  • «He vivido numerosas vidas distintas y pienso que si ahora desapareciera, alguien podría decir: «Bueno, ha vivido con intensidad». Sin embargo, la vida nunca parece suficiente: siempre quieres más».
  • «Sabemos que vivimos más expuestos que nunca —el medio ambiente, los microplásticos, el aire que respiramos—, enfermedades ligadas al propio progreso. Y llega un momento, a cierta edad, en que piensas que si ahora te tocara algo, casi entraría dentro de lo normal».
  • «[El cine y la literatura] Me han enseñado a perder y, sobre todo, a entender que no estoy sola, que lo que sentimos, fantaseamos o sufrimos, incluso por cosas pequeñas, es algo compartido. Me han ayudado a aceptar la diversidad de maneras de ser y de reaccionar».
  • «Anuncié hace poco que me tomaría un año sabático y ya me estoy angustiando. No sé estar quieta. Hay demasiadas historias por contar».
  • Sobre sus meses en Nueva York: «Había una tensión constante: visados en el aire, trámites congelados, presión política, miedo real. Personas con la green card concedida pero no entregada físicamente, estudiantes con sus visas pendientes de un hilo. Y escenas durísimas, como ver a ICE (la policía de inmigración) detener a trabajadores que vendían pizzas. Todo resultaba triste y desconcertante».

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