Texto – Redacción. Fotografías cedidas por Ana Ros Cine.
Jacqueline. La liberté, primer largometraje documental en la dirección de la actriz Rosalía Omil, se estrena en cines el 23 de enero. La película acompaña durante seis meses a Jacqueline, una mujer de 85 años que decide solicitar la eutanasia desde la lucidez y la convicción, como una elección coherente con la manera en que ha vivido.

Producido por Lisa Zi Xiang y José Val Bal, cineastas reconocidos internacionalmente por A Dog Barking at the Moon, ganadora del Teddy Bear en la Berlinale 2019, el documental se construye desde la cercanía, la confianza y la complicidad entre Jacqueline y Rosalía, actriz que trabaja como su cuidadora y que propone filmar el proceso como una forma de comprender y acompañar esa decisión. Rodada con un dispositivo mínimo —dos cámaras GoPro, sin luces ni equipo técnico—, Jacqueline. La liberté ofrece un acceso inusual a conversaciones, silencios y gestos cotidianos, y sitúa el final de la vida en el terreno de lo hablado, lo compartido y lo humano.

“La película no nace del deseo de explicar la eutanasia, sino de la necesidad de acompañar una experiencia concreta”, explica su directora. “Jacqueline hablaba de la muerte con serenidad, como una elección, y era fundamental encontrar una forma de filmar que respetara esa calma y no invadiera su intimidad”.
En cartel del viernes 23 al jueves 29 de enero en Pequeño Cine Estudio.
Horarios:
V23/01-19.30h
S24/01-17.30h
D25/01-20.15h
L26/01-17.30h
M27/01-19.30h
X28/01-17.30h
J29/01-17.30h
SINOPSIS
Jacqueline, de 85 años, fue piloto acrobática, guionista publicitaria, pintora aficionada y una mujer que viajó sola cuando hacerlo era excepcional. Cuando decide solicitar la muerte asistida, lo hace desde la lucidez y la convicción, entendiendo la muerte como una elección coherente con su forma de vivir.
Rosalía, su cuidadora y actriz, la acompaña en ese proceso y le propone filmarlo para comprender y dar sentido a la experiencia. Juntas construyen un documental que acompaña la decisión hasta su desenlace, con la voluntad de servir a otras personas que deseen morir con dignidad.
UN DISPOSITIVO ÍNTIMO Y ÉTICO
La película adopta un enfoque minimalista y no intrusivo: “Las cámaras GoPro no fueron solo una solución técnica, sino una decisión ética: una cámara pequeña, no invasiva, capaz de integrarse en la intimidad sin imponer una puesta en escena”, señala Rosalía Omil. “Filmar a Jacqueline no era registrar un final, sino compartir un tiempo y un proceso”, concluye la directora.
Desde ese planteamiento, Jacqueline. La liberté no busca explicar ni justificar la eutanasia, sino acompañar una decisión personal hasta su desenlace, respetando los silencios, el tiempo y la dignidad de quien la toma.

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