Raúl:  “Me he sentido siempre muy querido”

Texto – Albert Roca. Fotografías–Aristóteles Jerez. Entrevista realizada en Singular. Calle Carretas 14.

El 2025 ha sido un año muy significativo para el cantante Raúl, ya que ha celebrado las bodas de plata como artista y su 50 aniversario. Una trayectoria llena de éxitos que arrancó con fuerza con “Sueño su boca”, que cuando suena en un evento o un concierto todos arrancan a bailar.

© Aristóteles Jerez @aristotelesjerezoficial

¿Cómo planteaste los 25 años de carrera?

Quería que fuera todo muy natural, igual que el décimo aniversario, el 15 o el 20. Era la sensación de tener la suerte de poder dedicarte a lo que te gusta, pero sin ninguna intención de que fuese algo mucho más especial que los años anteriores o cada día anterior.

¿En tu música te gusta hacer feliz a la gente?

Que los singles más conocidos sean canciones más de baile no implica que simplemente lo busque. Al final lo que se busca es transmitir, intentar conectar a base de las experiencias que has vivido con tu música. Y a veces te apetece bailar, pero otras veces te apetece una balada para escuchar y para abrazarte a tu almohada en tu habitación, como sería más o menos en los momentos más adolescentes.

Baladas, baile… ¿Qué es lo que te gusta especialmente?

Un artista es como la vida misma. En tu día a día hay momentos en los que quieres bailar y otros en los que realmente prefieres estar sentado, escuchar o meditar. Y muchas de esas canciones se limitan a meditar sobre tu vida, sobre tu día a día, sobre tus experiencias, que son las que te marcan y las que te hacen dirigirte hacia tu camino, hacia el futuro que tú buscas.

¿Es fundamental el contacto con el público?

El contacto con el público es un subidón de adrenalina constante. Es una satisfacción no solo profesional, sino también personal. Es el hecho de poder sentir que todo tu proyecto, toda tu ilusión en el mundo de la música tiene un objetivo y tiene unas intenciones de conectar con el mundo, con la gente, con el público.

© Aristóteles Jerez @aristotelesjerezoficial

En Latinoamérica has sido siempre muy querido

La verdad es que en aquellos años hicimos un proyecto maravilloso en muchos países de Latinoamérica y que no tuvo continuidad. Hay canciones que sonaron mucho en prácticamente todos los países. A día de hoy a través de las redes sociales, que es una forma de comunicación muy directa, recibo contacto con ese público del otro lado del charco que me sigue extrañando y sigue diciendo a ver si algún día vuelvo.

¿A lo largo de los 25 años te has reinventado varias veces?

Por supuesto que evolucionas, que cambias, pero no creo que te reinventes, simplemente evolucionas. Evolucionas hacia alguien más maduro o al final pierdes la cabeza por el mundo de la fama y te vuelves mucho más excéntrico y mucho más loco, pero vas creciendo como ser humano. Puedes torcerte, pero al final, yo creo que si eres una persona sensata, vas mejorando tu concepto de la vida, del artisteo, de lo que es importante y lo que no. Y al final te das cuenta de lo que realmente te llena y lo que te hace ser mucho más feliz.

Desde que empezaste hasta ahora el mundo de la música ha tenido muchos cambios ¿Cómo has vivido ese proceso?

Esto es como la vida y las personas: todo evoluciona y cambia. Pero es verdad que sí tengo la sensación de que la admiración, el seguimiento de los artistas ha variado a una forma que para mí creo que ha perdido el encanto, ha perdido la magia. Aunque intentes ser más o menos accesible con tu público, sí que creo que a nivel musical las nuevas tendencias, los nuevos ritmos, las nuevas formas de tunearlo todo han hecho perder la autenticidad del artista. Del momento de verlo desnudo, cara a cara, cantando, por ejemplo, simplemente con un piano. Hay muchos artistas que hoy en día están triunfando y que creo que en las distancias cortas no podrían demostrar lo que es todo un show, ya no solo de música, sino también de luz y de espectáculo.

Si ahora un niño o de cualquier edad escucha por primera vez “Sueño su boca” seguramente se enganchará. ¿Cuál fue la clave?

Después de 25 años de «Sueño su boca», lo cierto es que las nuevas generaciones, aparte de escuchar los ritmos actuales, sí que se están apoyando en crear su cultura musical basándose en antiguos artistas, en canciones que fueron éxito en otras épocas. Lo que me ha pasado ha sido ir a una discoteca y de repente ver a gente que sí que te conoce, pero ver a gente mucho más joven que ponen tu canción y de repente la cantan. Físicamente no te conocen, pero los temas los han disfrutado y se lo saben. Eso es muy bonito.

En su momento viví lo de las diferentes generaciones, porque al final había mucho niño que se había enganchado a mi música en aquella época, porque no había música para niños en los años 2000,. Yo recuerdo en los 80, en los 70 estaba Parchís, Enrique y Ana, Regaliz, había muchos grupos, pero creo que finales de los 90 y los primeros de los 2000 no había grupos para ellos. Entonces se enganchaban a lo primero que pillaban y en ese caso recuerdo de ver en muchos de mis conciertos a niños muy pequeños que hoy en día te dicen: «Raúl, tú fuiste mi primer concierto». Y claro, esos niños iban acompañados de sus padres y muchas veces incluso de sus abuelos. Entonces ahí tenías tres generaciones que disfrutaban de tu música. Esa gente ha crecido ahora y muchos de esos ahora tienen hijos, resulta que están también escuchando mis canciones.

¿Cómo te sientes cuando te dicen que eres un artista clásico?

Al principio te suena un poco mal porque es como añejo, pero luego lo analizas fríamente y dices: «Soy afortunado de tener todas estas generaciones».

¿Hay algún secreto para el éxito de una canción?

El secreto del éxito no está escrito y depende de tantos factores que a veces una letra muy simple o incluso, unas letras ahora bastante más agresivas, triunfan dentro del público que más consumen.

Una canción tuya es Ya no es ayer….

El mañana no ha llegado. Entonces la cuestión es disfrutar del hoy y que te haga estar enriquecido contigo mismo por las experiencias del ayer. Todo lo que llevas a cuestas, lo que te ha creado a ti mismo como ser humano después de tantos años, al final es lo que te hace vislumbrar el futuro de otra manera. Así que para mí es muy importante el ayer, pero sobre todo es muy importante el hoy.

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Otra canción es As de corazones. ¿Eres así?

Yo nunca lo he creído.

… pero siempre has cuidado tu imagen…

Nunca lo he hecho por el nivel profesional, si no por mí mismo, por sentirme bien, por sentirme cuidado y por intentar ganar un poco el tiempo a la batalla de la vejez.

Lo has conseguido. Nadie diría que hayan pasado 25 años…

Muchas gracias. Quizás tu o el público no lo noten demasiado, pero yo si que lo noto. Ya no solo por la experiencia y por la sensatez, por la tranquilidad también. Al final lo notas porque un día te duele una cosa, otro día otra. El año pasado, por ejemplo, en uno de los conciertos al salir al escenario dije que estaba mal de la rodilla, que había tenido un problema esa misma mañana y que no había podido solucionarlo y estaba un poco cojo. Entonces esos son los achaques que van cuando ya has cumplido los 50.

¿Uno de los secretos de tu eterna juventud es la montaña? ¿Es uno de tus grandes espacios?

Toda la vida me ha gustado mucho el campo y ahora tengo un grupo de amigos que nos dedicamos a escaparnos los fines de semana o los puentes, a hacer casas rurales y a hacer algunos picos de montaña, o barranquismo.

Hiciste un dueto con Supremme Deluxe. ¿Te gustaría repetir con otros artistas?

 A Dani lo conozco desde hace muchos años y siempre había tenido el placer de verlo en el escenario. Pero nunca habíamos compartido escenario ni coincidido en algún backstage. Y de repente cuando apareció el tema Divinamente, lo tuve muy claro. Sabía que era Supreme quien tenía que cantar este tema conmigo. Se lo propuse y la verdad es que fue un placer.

Cuando muchas veces me preguntan, «¿Con quién te gustaría hacer un dueto?», siempre he dicho que lo importante es la canción. Primero tienes que tener un buen tema, una canción que consideres que es para compartir con otro artista y después tienes que tener muy claro quién es el artista adecuado. No todas las canciones pegan para todos los artistas. Hay compañeros que me han hecho proposiciones para hacer duetos y cuando ha llegado la canción no es lo que yo quiero.

¿Eres muy exigente contigo mismo?

En mi trabajo soy muy exigente, necesito que todo salga bien. Al final la responsabilidad o todo lo que es visible cae sobre mi espalda. Intento que todo esté bien estudiado, bien ejecutado y que no haya ningún tipo de problema. Reconozco que soy una persona nerviosa. Cuando voy a actuar me pongo muy nervioso, y al más mínimo problema reconozco que los nervios me consumen y eso repercute a la hora de salir al escenario y de darlo todo. Intento que las cosas estén bien hechas desde el minuto uno para evitar conflictos, porque ya de por sí los nervios ya están ahí.

¿Hay algún concierto de esos que recuerdes que fuera muy mágico y especial?

Recuerdo evidentemente los conciertos en mi tierra, que al final, rodeado de familia y de amigos, eran muy chulos. Por ejemplo, recuerdo un concierto en Avilés que estaba lloviendo y nos quedamos prácticamente sin equipo de luces. Yo estaba cubierto, pero el público no, «Hay que suspender el concierto». Y decía, «Pero si el público no se va, si yo estoy cubierto». Los músicos se pusieron muy para atrás para evitar problemas. Yo creo que el 80% de las luces se fueron y el público no se iba. Lo recuerdo con mucho cariño porque dije, » aquí no se suspende nada, vamos a hacer el concierto entero”. Nos quedamos sin micrófono, sin sonido, pero el público sigue ahí. Mientras la gente continúe con ganas de fiesta, yo mantengo el show». Lo hicimos hasta el final y con un gran diluvio.

¿Hasta qué punto es importante que haya una coreografía asociada con la canción?

Es un gancho. Si el tema tiene un éxito y de repente la gente le pilla el truquito de la coreografía, me parece indispensable. Hay canciones que por sí solas ya tienen suficiente peso y conexión con la gente como para que le puedas añadir más cosas. En «Sueño su boca» el público lo tomó como una coreografía suya y yo me dejé llevar, no mucho más. Luego vino, por ejemplo, «Prohibida» con el tumbao y todo el mundo lo recordaba, pero no era algo que estuviera estipulado que fuese un gancho más de la canción. Creo que eso al final sí que lo elige el público.

¿Es un orgullo continuar en los escenarios después de tanto tiempo?

Más que un orgullo, para mí es un privilegio seguir pisando escenarios con 10.000 o 15.000 personas. Yo creo que eso es un gusto que muy pocas personas llegan a conocer en su vida. Entonces para mí es el disfrutar cada día con el paso del tiempo.

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¿Valoras mucho más todo lo que has vivido con 25 años?

Sí que lo valoraba. Pero pese a todo, pese a la juventud, creo que tienes un poco de ignorancia de todo lo que repercute y cómo va a cambiar tu vida desde ese momento. Entonces, echando la vista atrás, ahora me siento muy pleno de todo lo conseguido, me siento feliz. Sé que la gente tiene recuerdos maravillosos con mi música y que en cierta manera has dejado huella en muchas personas. Es una gran responsabilidad, pero al final es algo que hacías con cariño y con entusiasmo y que el destino quiso que fuera así. Yo siempre he pensado que muchas de las cosas han sucedido porque el destino es caprichoso. Cuando uno toma determinados caminos, deja de tomar otros.

El hecho de que hayas sido cantante ¿te ha hecho renunciar a algunas cosas?

Tienes que renunciar a muchas cosas. Cuando te vas de gira a Latinoamérica o Estados Unidos sabes que te vas dos, tres meses fuera de casa. Estás renunciando a tu tiempo en familia, a momentos únicos que no vas a poder volver a vivir. Al final esto es una balanza y en aquel momento yo creo que al final lo único que estabas haciendo era crear un peso importante en tu vida para que luego tuvieses diferentes salidas. No me arrepiento de lo que he hecho en estos años. Sé que me he equivocado en muchas cosas, pero hay otras que las he hecho de verdad, con el corazón, con entusiasmo. Entonces en el momento decidí que eso era lo adecuado y no puedes renunciar a algo que te ha dado tantas alegrías.

© Aristóteles Jerez @aristotelesjerezoficial

¿Qué deseos tienes para el año 2026?

No pido nada más que salud para mi familia, para mis amigos, no voy a pedir nada más. He perdido en estos últimos años a mucha gente, a muchos amigos, a familia, a gente que me crió, me ayudó y me empujó en el mundo de la música. Los echo mucho de menos y por eso mi mayor deseo no puede ser más que tener mucha salud.

¿Un año de nuevos proyectos?

Ya tengo preparado nuevo single, no sé si será en enero o febrero. Y luego la gira 2026, que ya puedo decir que tengo alrededor de más de 15 conciertos confirmados. Y esperemos que salgan muchos más de aquí entonces. A estas alturas pienso que será un año muy bonito, muy divertido.

¿Lo mejor de todo es que la gente te quiere mucho?

Yo me he sentido siempre muy querido. El público en general me ha tratado muy bien. Me he sentido arropado desde el primer momento. Y en estos años sabemos que esto es una montaña rusa en la que hay veces que estás mejor, estás peor, hay más trabajo, menos trabajo, pero en el fondo siempre me he sentido querido, respetado y apoyado. No se puede pedir más. Soy un privilegiado.

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