Carolina Rubio: “Cada vez que trabajo me descubro a mí misma con una forma de trabajar diferente”

Texto – Albert Roca. Fotografías – Carlos Villarejo-Xavier Torres-Bacchetta. Entrevista realizada en Singular. Calle Carretas 14.

En Movistar Plus+ se puede ver la serie Silencio, dirigida por Eduardo Casanova. Una de las protagonistas es la actriz Carolina Rubio, en uno de sus grandes papeles en el audiovisual, después del protagonista en la serie Cuatro Estrellas. Actriz muy versátil, en mayo estrenará la obra de teatro “La Dama Boba”.

©Carlos Villarejo

¿Cuatro Estrellas fue un antes y un después como actriz?

No sé si un antes o un después, pero ha sido el proyecto más largo que he tenido y donde he aprendido muchísimo. El ritmo de una serie diaria te hace estar muy entrenado y estoy profundamente agradecida de haber formado parte de ella.

¿Cuándo eras niña te sentías actriz?

De pequeña era una niña profundamente tímida e introvertida,  y mi madre me llevaba a ver obras de teatro en Antequera, mi pueblo. Me enamoré del teatro y mi madre me apuntó a clases, y cuando quise darme cuenta yo ya quería ser actriz.

¿Un actor ha de estar preparado para todo?

No sé qué es exactamente todo, pero para mi es fundamental la formación y la preparación. Pero pero otro lado a mí me gusta vivir los proyectos con cierto vértigo “gustoso” de no saber, de no tener todo bajo control y sentirte abierto y disponible para que lo que te propongan. Si no sería un aburrimiento ¿No?

En teatro has hecho muchos textos clásicos. ¿Te ha dado una gran experiencia?

Cuando entré a la Compañía Nacional de Teatro Clásico no tenía idea de verso y me enamoró profundamente. Y es que hay algo en el verso que es súper estricto y riguroso: no puedes cambiar una coma, Ahí no hay otra. Entonces sentirte dentro de ese corsé que es el verso y poder navegar es como montar a caballo, y es una maravilla, pero es muy exigente. De hecho, mi próximo trabajo es un texto teatral en verso. Voy a hacer La Dama Boba. La voy a protagonizar en los Teatros del Canal que dirige Josep María Mestres en mayo.

©Carlos Villarejo

¿Qué te atrae de esta obra?

Tiene personajes muy inocentes y temas universales, que al final es lo que hablan las obras del Siglo de Oro y por eso nunca caducan.

Son personajes muy humanos y hay mucha comedia. Y por encima de todo habla del amor, que es algo que todos tenemos en común.

Volviendo a Cuatro Estrellas, hicisteis un gran equipo, hasta el punto que salisteis juntos ¿Verdad?

Me atrevo a decir que es una de las familia más importantes que yo he encontrado en esta profesión. He encontrado muchos amigos. Había mucha sintonía de edades y eso fue lo bonito. De hecho, hace unas semanas quedamos para comer un cocido juntas.

La gran prueba definitiva como actriz, ha sido Silencio, dirigida por Eduardo Casanovas. ¿Te gusta su manera de dirigir?

La gente que tiene una visión tan particular, tan genuina, tan única, ya me fascina. Eduardo es único, de verdad. Cuando hay algo que se sale del algoritmo, de lo que se lleva, de que no se pone al servicio de la moda, sino que es fiel a lo que él quiere y a su visión, yo personalmente voy a dónde quiera.  Y te puede gustar más o menos, pero para mí, su visión, su forma de entender el mundo, su forma de entender las historias y de comprometerse es muy admirable.

¿Lo más complicado fue la caracterización?

Fue muy duro hacer la serie porque eran 7 horas de maquillaje y peluquería. Llevaba lentillas. unas orejas largas, una dentadura que me dolían muchísimo los dientes, unos dedos largos que no podía ir al baño y tenía que comer con pajita. Pero cuando estaba con el director Eduardo Casanova, y lo veía tan emocionado y me trataba con tanto cariño, me preguntaba si me molestaba el latex, si me sentía bien, que se me olvidaban todos los problemas. Todo para adelante.

Te lanzaste a la piscina…

Con Eduardo Casanova me lanzo a la piscina y no miro si hay agua.

¿Volverías a trabajar con él?

Claro que sí y ya se lo he dicho. Sin ninguna duda. De hecho, deseo profundamente volver a trabajar con él.

¿Al tener una prótesis te hacia mantener distancia a ser tu, además de las características del personaje?

Es imposible que te transformen tanto: no hay nada de mi cara, no hay nada de mí, físicamente no soy yo. Entonces es tan guay verte que solo te queda disfrutar y jugar. En uno de los primeros días con las prótesis, cortamos para comer. No estábamos acostumbradas a usar la prótesis y nos pusieron gazpacho para comer. Entonces empezábamos a tomar el gazpacho y a Mariola Fuentes se le metía el gazpacho entre la prótesis y su piel real. Y cuando se empezó a quitar toda la prótesis y todo el látex tenía un tupper de gazpacho ahí metido y fue muy divertido.

¿Había confianza en que la serie iba a funcionar?

Cuando trabajo no me gusta pensar en el resultado o la repercusión que pueda o no tener. Yo creo que es mejor pensar en el trabajo, en la historia, ponerte al servicio y luego quien se siente en su butaca o en el sofá de su casa. Y a quien le guste bienvenido sea.

© Xavier Torres-Bacchetta

¿Cómo viviste la presentación en Sitges?

Me lo pasé súper bien y todas íbamos de rosa, como le gusta a Edu. La gente estaba encantada, y se divirtió muchísimo porque es una comedia.

Además del divertimento en la serie hay una reflexión sobre el Sida. ¿Te gusta que las series aborden estos temas?

Como actriz me gusta contar historias comprometidas con lo social. Si  interpretativamente considero que es un viajazo, personalmente hay algo de mí que se enriquece al contar historias que a lo mejor la gente no es tan consciente. Además de pasar un buen rato, tiene un mensaje y te invita a una reflexión mientras te ries, que creo que esa es la mayor virtud de la comedia.

© Xavier Torres-Bacchetta

¿Te has sentido cómoda al verte en la serie?

No me suele gustar mucho verme sinceramente, en general. Pero tengo que reconocer que al estar tan caracterizada he disfrutado muchísimo.

¿Cuál es el personaje que todavía no has hecho que te gustaría hacer?

Me encantaría hacer un thriller, una periodista infiltrada o una madre joven.

Hablando de ello. ¿Cómo fue el rodaje? ¿Fue como un viaje de fin de curso literalmente?

Hice de profesora de bachillerato. Había una energía de adolescente, unas músicas que no voy a escuchar en mi vida, unos altavoces que yo decía, por favor, ¿no están cansados? Si duda alguna fue un gran viaje y me lo pasé muy bien.

¿Tienes algún tipo de disciplina?

Cada vez que trabajo me descubro a mí misma con una forma de trabajar diferente. No me he visto en dos proyectos trabajando igual. Es que todo es diferente: el equipo, el proyecto, el director. Y me adapto a todo ello. Eiempre llevo el texto bien aprendido. En Cuatro Estrellas hice 270 capítulos: me leí todos los guiones, incluso lo que no era mi parte. Pero eso para mí es algo básico. Cuando hay parones tengo la disciplina de reciclarme, de entrenar, y hacer cursos

¿Cómo vives el último día de un rodaje?

En Cuatro Estrellas tengo un vídeo en mi Instagram en el que estaba con la lágrima aguantando “es la última vez que estoy aquí, que mi familia, que me pongo esta ropa, que estoy aquí en este set, con estos personajes, con estos vínculos”. Me da mucha pena siempre. Es como cuando vas a un campamento de verano, eres niño y te dicen “Ya te puedes ir a tu casa”.

También puede suceder que hay lugares de los que quieres irte cuanto antes, pero a mí no me ha pasado todavía.

©Carlos Villarejo

¿Cuál es tu género preferido?

A mí me gustan mucho los thrillers y las comedias.

Tu pareja es actor. ¿Es un aspecto importante?

A mí personalmente sí, porque me entiende, Tener a una persona que te acompañe y que entiende el camino y lo comprenda. Creo que es muy bonito porque a veces es un sacrificio. Si estás con él, vive lo mismo que tú. Todo es más fácil, al menos para mí.

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