Texto – Albert Roca. Fotografías– Santi Martínez Sancho-Bedmar Films. Entrevista realizada en Singular. Calle Carretas 14.
Definir a María Algora en pocas palabras sería “Pura sensibilidad”. El dolor que ha vivido con un pariente cercano por un suicidio lo ha llevado a la pantalla en “Lo que no se ve”. La veremos próximamente en uno de los capítulos de la nueva temporada de “Respira” en Netflix y quiere seguir abordando en las emociones humanas, que muchas veces nos hace daño, en nuevos proyectos.

¿Qué es Bedmar Films del que formas parte?
Es mi productora que junto a Mikel Bustamante la formamos en 2019. Mikel y yo somos unos actores, directores, con ganas de contar nuestras propias historias y hasta el momento, la única que hemos encontrado es produciéndonos nosotros los proyectos. Hasta hace unos años, hemos hecho formatos pequeños y una autoproducción pequeña. Más adelante vinieron historias más largas y como nuestra productora está en el País Vasco, los proyectos más grandes los hemos rodado allí con el equipo técnico y artístico de la zona. Además de contar nuestras historias, en la pandemia hicimos un festival de cortos, el Cuarentena Film Festival. Teníamos la ambición mínima de que nos mandaran 5 o 6 cortos o 10 como mucho y nos llegaron casi mil. Nos hemos ido profesionalizando haciendo más cosas hasta el momento.

¿Se te puede definir como actriz creadora?
No es una idea preconcebida de “voy a ser actriz creadora”. La realidad es que ha nacido por la necesidad de contar mis propias historias. Hay ciertos temas tabú que me han interesado y reconozco que en España cuesta hablar de ellos.

Entre estos temas tabúes son todo lo que tenga que ver con la muerte o la posibilidad de morir… ¿Verdad?
Hay una cosa muy clara, en algún momento de la vida nos vamos a morir. Entonces, cuanto más lo podamos entender y no le tengamos tanto miedo, mejor lo podremos asimilar.
¿Te sorprendió la buena acogida que tuvo el corto “Lo que no se ve” en el Festival de Málaga?
Me hacía una ilusión especial porque Mikel Bustamante había ido con “Cinco Lobitos” e Itziar Lazkano, que hace de mi madre en el cortometraje, había estrenado “20.000 especies de abejas”. Fue todo muy bonito, como el viaje que sigue haciendo el cortometraje. Lo que más me está gustando es poder hablar con la gente después de las proyecciones. Recuerdo cuando una mujer de 50 años, se me acercó después de ver el corto y me confesó que vivía una situación muy parecida a lo que se cuenta en la historia. Hasta la fecha no había sido capaz en 25 años de explicarle a su hija que su tío se había suicidado. Por encuentros así hace todo tenga sentido y merezca la pena.

¿Cómo construiste los personajes?
No queríamos hacer culpables a nadie. Ni que la madre fuera la mala, ni que Ane fuera la buena, sino como poder entender que cada uno hace lo que puede. Por eso nos parecía importante el momento del monólogo de la madre, cuando le pide perdón a su hija y le pregunta: “¿qué hubieses hecho tú con una niña de cinco años?” Hay muchas veces en la vida que tomamos decisiones por pura supervivencia.

¿Qué temas tienes pendientes para desarrollarlos en algún proyecto?
He indagado mucho en el tema del suicidio y podría seguir profundizando. Eso no quiere decir que vaya a ser mi próxima idea. Quiero oxigenarme un poco de la promoción de este cortometraje y después ya decidiré si puede convertirse en un largometraje.
Por otro lado, llevo unos meses desarrollando un proyecto con Raquel Ventosa, “Carbonara”, que trata sobre la ruptura de una amistad. Y es que se habla mucho del duelo de la pareja cuando se rompe, pero ¿qué pasa cuando eso sucede en una amistad? Estamos hartos de ver rupturas de pareja en la pantalla, pero no tanto de amistad, entre amigas y amigos. Y esto es algo que a las dos nos parecía interesante llevarlo a la pantalla.
Ahora estoy ensayando una obra de teatro que va sobre la pornografía, “Del Amor al No Por”, una crítica rotunda a la pornografía. Es la historia de una niña que descubre cintas de vídeo porno de su padre con 8 años. Yo interpreto este personaje, y hago el viaje emocional de ella hasta casi los 40 años. El espectador viaja para entender cómo le ha afectado durante toda su vida haber visto esas cintas y cómo esto incide en su sexualidad. El texto y la dirección es de Yaiza Ramos. Y en el reparto estamos Estefanía de los Santos, Aisha Wizuete y yo. Estrenamos en Casa de Vacas del Retiro el 22 de noviembre. Ojalá después podamos hacer una gira nacional.
Es curioso cómo en todas las historias en las que estoy metida últimamente haya un leitmotiv que se repite; la dificultad que tenemos los humanos para hablar sobre determinados temas.

El próximo 31 de octubre se estrena la segunda temporada de Respira en Netflix. ¿Tienes un papel verdad?
Sí, estoy muy contenta con este trabajo. Aparezco en el sexto capítulo interpretando a Helena, una sanitaria que acude al hospital como paciente, porque ha estado en una ONG y me ha picado un bicho. No he tenido el valor de ir en su debido momento y ya es un poco tarde. Mi doctora es Blanca Suárez. Me hizo especial ilusión trabajar con ella porque hemos ido al mismo colegio y aunque somos de generaciones distintas fue bonito encontrarnos en Respira. Es una curranta y súper generosa. Ojalá podamos coincidir de nuevo.
¿De los personajes que has hecho, cuál es el que más te ha marcado?
Sin duda Ane, en “Lo que no se ve”. Por un lado, porque llevo el peso de toda la trama y hace un viaje emocional muy interesante que yo quería atravesar. Y por otro, porque esta historia me toca de manera muy personal. Por la experiencia que viví con 16 años, cuando me enteré que un familiar se había suicidado cuando yo era muy pequeña. Haberlo puesto en palabras en una ficción, ha sido muy terapéutico.

¿Crees en la conexión con las personas que ya no están?
Totalmente. Creo que somos energía y que esto no se acaba una vez nos morimos.
Volviendo al tema del suicidio. ¿Haber indagado sobre ello te ha hecho comprender porque sucede?
Una cosa importante que he aprendido con el suicidio es que las personas que se suicidan no es que quieran dejar de vivir, lo que quieren es dejar de sufrir. Hay que entenderlo como una enfermedad, no es que quieran y decidan dejar de vivir. Es que no les queda otra alternativa para frenar su sufrimiento. Creo que de alguna manera aman la vida y vivir. Lo que no aman es el enorme infierno en el que están metidos.

Acaba la frase… ser actriz es….
Una forma de vida. Es una elección que uno hace con lo bueno y con lo malo. Y es que muchas veces es muy malo porque cuesta mucho mantenerse o que te den una oportunidad. Pero luego cuando trabajas ves que no hay nada más increíble que dedicarse a esto. Y por eso sigues.

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