Texto – Redacción. Fotografías – Hearst.
En su número de octubre, ELLE publica un reportaje con Elsa Pataky (Madrid, 1976), que, con su optimismo y naturalidad habituales, revela sus secretos de belleza y bienestar y nos da las claves de cómo sigue siendo una de las mujeres más admiradas a sus 48 años. «Es verdad que soy muy constante en mis cuidados, pero también incluiría como parte de mi rutina tratar de ser lo más feliz posible, buscar siempre el lado positivo de la existencia. Pienso que eso no solamente es más agradable para ti, se irradia y se puede apreciar también en tu piel», asegura.

Más radiante que nunca, la actriz, que desde hace años vive en Australia con su marido, el también actor Chris Hemsworth y sus tres hijos, se convirtió en una chica ELLE a los 27, la primera vez que apareció en la revista. Desde entonces, ésta la ha acompañado en los grandes proyectos y éxitos de su vida (profesionales y personales), protagonizando a lo largo de los años sesiones de fotos inspiradoras y entrevistas humanistas y concienciadoras. «Quizás resulte complicado, pero lo primero que hay que hacer es aceptar el paso del tiempo, saber que va a suceder, que es natural y que tienes a tu alcance medios para seguir siendo tu mejor versión a medida que vas cumpliendo años. Si lo piensas, es muy buena señal envejecer, significa que estás aquí disfrutando de la vida», exclama.
Entre sus secretos, la constancia es clave. No falta a su rutina de ejercicio diaria –que ahora incluye pilates y entrenamiento de fuerza– y ahora ha desarrollado una gran pasión por la suplementación personalizada: «Las pesas son superimportantes, y más aún a medida que nos vamos haciendo mayores, para mí son el nuevo antiaging, y la vitamina C, el magnesio, el colágeno y el omega 3 han transformado mi piel y mi energía», dice. Además, Elsa habla de su filosofía sobre el cuidado de la piel, destacando la importancia de la limpieza, la hidratación y la protección solar.
EXTRACTOS DE LA ENTREVISTA.

- «Nunca me he ido a la cama sin lavarme bien la cara. Es fundamental, para que los tratamientos cumplan su función, que la piel esté totalmente limpia».
- «Tienes que hacerte analíticas cada cierto tiempo para ver qué necesidades silenciosas puede tener tu cuerpo, darle exactamente aquello de lo que carece y evitar tomar complejos vitamínicos porque a tu amiga le van bien».
- «Le doy muchísima importancia a la limpieza, me haya maquillado o no. Luego viene la hidratación con un suero y una crema, un pequeño masaje con un guasha para tonificar los músculos faciales y activar la circulación y, por último, la protección solar durante el día».
- «Intento estar siempre para mis hijos, y eso implica, en muchas ocasiones, viajes relámpago que, al vivir en Australia, resultan más complicados. Para los vuelos largos tengo un ritual que no falla: como ligero, bebo dos litros de agua, ni una gota de alcohol y me hidrato la piel continuamente para evitar la sensación de acartonamiento que muchas veces tienes en los aviones, y más en los trayectos transoceánicos».

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