Joaquín Daniel: “Sin juego no hay actuación”

Texto – Albert Roca. Fotografías – Archivo Joaquín Daniel-Albert Roca.

El actor Joaquín Daniel, representado por Yolanda Fuster, es un todo terreno: además de la interpretación es docente teatral, dramaturgo, y actor. Se apasiona por lo que hace y le encantan los textos que puedan implicar emociones. Actualmente está rodando “El gran salto”, que repasa la trayectoria apasionante del gimnasta Gervasio Deferr.

Tienes formación de clown. ¿Te ha ayudado?

Estuve formándome con Jango Edwards unos 4 años. Y allí aprendí muchas cosas. Y es que él dominaba de una manera genial el concepto del cabaret, del show de variedades, de crear números breves y a partir de allí un numero detrás de otro. Fue una gimnasia artística. Y ese vínculo con el humor sobre todo ha marcado mi carrera de autor de obras teatrales.

Y es curioso que, en cambio, como actor audiovisual no suelo actuar en comedias, mis personajes suelen ser más serios, ya sea militar, médico o el que estoy rodando actualmente, como padre del personaje de Gervasio Deferr.

Alter ego clown, Radioman

¿Te gusta el teatro del absurdo?

La primera obra larga que escribí fue en 2017, “Opalalá”, y era un texto relacionado con este tipo de teatro. Y la última obra, “Lucia”, que ahora está triunfando actualmente en su temporada en el teatro Lara de Madrid, tiene en cambio un tono de teatro costumbrista, aunque siempre con toques de humor.

¿Cómo surgió “Lucía”?

Uno de los productores de la compañía DSBK2 es Ramiro Blas, que es actor, amigo, y con el que ya había trabajado anteriormente. Junto a Toni Cairós formaron esta compañía que tiene como concepto que sus obras exploren la temática de las distorsiones emocionales, y los traumas mentales. Un poco los grandes males de este tiempo… Entonces me llamó Toni, quien tiene una historia curiosa porque empezó ya de grande a cantar canciones de Serrat y después se dedicó a la interpretación. Me dijo que quería hacer una obra que explorara esa temática y con canciones de Serrat, y a partir de aquí comencé a escribir el texto.

¿Te gusta explicar cosas a través de la dramaturgia?

Muchísimo. Tengo un grupo de alumnas en Cornellá con las que llevo casi 8 años, y todas las obras que hemos hecho ahí son de creación propia. Eso fue una escuela tremenda para mí. Ellas escriben, pero a partir de disparadores que les propongo y luego hago las dramaturgias.

¿Qué es lo que más has aprendido de todo ello?

Fue una escuela en todos los sentidos. Como dramaturgo aprendí a descubrir las leyes científicas que rigen un texto teatral. Y como director, he adquirido herramientas que me ayudan a explotar lo mejor que cada persona tiene.

¿Cuál es la primera lección que das a tus alumnos?

Reivindicar el espíritu lúdico. Sin juego no hay actuación. Para mí actuar en la madurez es, de alguna manera, volver a recuperar los mecanismos de la niñez para entregarse a algo, a un juego, por completo, con todo lo que implica.

Tres sombreros de copa

¿Dónde está la frontera entre el actor y el personaje?

Cuando se está produciendo el fenómeno de la actuación hay un fenómeno dual: está el actor o la actriz y el personaje. Dos en uno. Cuando estás en la obra y se apaga la luz, el actor Joaquín se transforma en Don Latino de Hispalis en “Luces de Bohemia”. Y Don Latino está borracho y sufriendo porque su amigo Max Estrella muere, pero el actor Joaquín está disfrutando de atravesar esas emociones tan duras. Si te lo paras a pensar es una verdadera locura, pero es realmente fantástico lo que vive el actor.  

¿Y el actor lo tiene que disfrutar?

El personaje puede sufrir, pero el actor no puede permitirse no disfrutar. porque si no el espectador lo recibirá.

Vienes de Argentina y vives en Barcelona desde hace muchos años. ¿Cómo te sientes aquí?

Tengo un hijo de 11 años y hace unos días, cuando llegábamos al colegio me pregunta ¿Por qué has decidido venir a aquí? Y le dije que yo no decidí nada tan trascendental, que todo fue una suma de pequeñas decisiones cotidianas. Cuando llegué me fascinó Barcelona. En el 2002 era una ciudad increíble. Creo que lo está dejando de ser, porque la veo actualmente como rehén del turismo. Todo ha cambiado y no solo aquí. No descubro nada… Es un fenómeno que padece casi cada gran ciudad europea.

¿Te sientes cosmopolita?

Me siento argentino y a la vez tengo un apetito cosmopolita a nivel identitario, porque tengo orígenes portugueses, vascos y gallegos. Y vivo desde hace 22 años en Cataluña. Me gusta sentirme múltiple.

Has participado en muchos biopics…

Sí, en unos cuantos, en el de Maradona, Messi, el Papa. A veces pienso que soy actor de biopics –sonríe-

Y actualmente participas en el biópic de Gervasio Deferr. ¿Qué conocimientos tenías de él?

Muy pocos, porque cuando tuvo su época de gloria no había llegado yo a Barcelona. Y, además, a excepción del futbol, mi vínculo con el deporte es más bien escaso. Pero cuando surgió la propuesta me empapé del tema y descubrí que la historia de Gervasio Deferr es la de un héroe. Hijo de inmigrantes argentinos, de origen humilde. Un niño, hijo de inmigrantes y en Cataluña, que logra posicionarse en la selección española de gimnasia artística, muy dominada por la elite madrileña, y va, participa y gana. Y vuelve a ganar, con todo en contra. Es fascinante.

¿En qué sentido?

En que tiene un proceso parecido al que han tenido otras grandes personalidades del deporte, con el auge, la cúspide cuando se le endiosa y cuando tiene una caída, lo sacrificaron. Por eso tiene tanto mérito su resurgir.

¿Has podido conocer a Gervasio?

Le conocí y me dijo que contara con él para lo que necesitara. Me ha ayudado mucho a preparar el personaje compartiéndome detalles que no estaban en el guion.

¿Al margen de esta serie, dónde podemos verte próximamente?

Como actor, participo en un proyecto desde hace 15 años, maravilloso, que se llama Teatro y Literatura, y en el cual producimos cuatro obras clásicas por año, haciendo gira por toda Catalunya, y dónde vienen los institutos a vernos. Hemos estrenado tanto obras de teatro como “Luces de bohemia” o “La Fundación”, como así también adaptaciones de obras literarias, como La Celestina, El árbol de la ciencia, o El lazarillo de Tormes. Y ahora estamos pendiente de reestrenar una antología de la poesía del siglo XX. Es un espectáculo que se llama “El Circo de las Palabras”, y todo indica que iniciaremos la gira a partir de octubre o noviembre.

Deja un comentario

Blog de WordPress.com.

Subir ↑