Gonzalo Ramos: “La ficción te da esa libertad para realmente abrirte”

Texto – Albert Roca. Fotografías- Santi Martínez Sancho. Entrevista realizada en Cafe & Tapas Carretas 14.

Gonzalo Ramos, conocido por diferentes papeles televisivos y cinematográficos, se está prodigando mucho en teatro. Acaba de estrenar recientemente “Goteras” y le hemos visto recientemente en el musical “Bailo Bailo”. Siempre sonriente, está abierto a nuevos retos con los proyectos que vengan.

¿Cómo surge la obra Goteras?

Me enviaron un texto que me leí al momento y lo comenté con Borja Rodríguez, con el que me llevé muy bien desde el primer momento. Además estaba tenía el lujo de tener como compañero a Fernando Albizu, que siempre había admirado mucho.

¿Cómo definirías la obra?

Es una comedia con la que la gente se ríe mucho, pero que además tiene unas cosas que te pueden tocar la fibra. En la obra soy un dramaturgo que está un poco en crisis, porque no le termina de gustar la obra que está escribiendo. De repente se queda dormido y se despierta con una gota que le cae a la cabeza y ve que tiene goteras en casa, entonces sube a ver al vecino de arriba y se encuentra un señor que en realidad es él mismo 30 años después.

Ya que lo acabas de comentar. ¿Cómo te imaginas a ti mismo 30 años después?

No pienso en ello pero espero seguir ganándome la vida con la interpretación. Y espero seguir contando historias tanto en el cine, el teatro y la televisión.  

 ¿Los musicales son una apuesta segura?

Creo que Madrid es la tercera ciudad del mundo en musicales, después de Nueva York y Londres. Es una gozada ver como los musicales siguen creciendo y es normal teniendo en cuenta la cantidad de grandes cantantes y actores que hay en España, para hacer este género.

¿Te encuentras cómodo en la fase de cantante?

Me considero más actor que cantante, pero la verdad es que me lo estoy pasando muy bien. Disfruto cantando.

¿Cómo te decidiste a hacer Reflejo donde perdiste más de 20 kilos?

Recuerdo que se me fue un poco la olla. Tenía ganas de explorar temas como la adicción y la autodestrucción con preguntas como “¿Por qué sucede eso? ¿Por qué nos auto destruimos a veces?” Y investigando vimos que tiene que ver mucho con la identidad, de no vivir de forma coherente con la identidad de uno mismo. Fue un proceso muy complicado y considero que es lo más duro que he hecho en mi vida.

Conseguimos sacar la película adelante con muy poquitos medios, y la verdad es que el cambio físico fue terrorífico, y nos fuimos al límite.

Pero un actor tiene que estar preparado un poco para todo, ¿no?

Sí, hasta donde el actor quiera llegar. Hoy en día no sé si volvería a pasar por eso, porque la verdad es que no sé hasta qué punto fue un poco irresponsable por mi parte porque te jodas un poco la salud. Gracias a Dios todo salió bien y estoy aquí, vivo.

¿Qué tal fue el reencuentro de “Física o Química”?

Cuando te despides de un personaje, siempre te llevas algo de él para el resto de tu vida. Y eso pasó con mi personaje de Julio en la serie, aunque luego me vinieron ganas de probar cosas diferentes.

En aquel reencuentro tenía una participación bastante pequeñita, aunque a lo largo de todo el episodio se le va nombrando. Y eso fue porque estaba rodando La familia perfecta de Arantxa Echevarría y estaba ensayando en Teatro Castelvines y Monteses, con Sergio Peris Mencheta Casi estaba descartado de que apareciera pero me llamó Juan Pachón, el director, y me dijo a ver si podíamos grabar alguna cosa y efectivamente salgo al final y con un final feliz.  

¿Qué es lo mejor de tu profesión?

Lo importante es que puedo expresar y poner todo lo que me pasa al servicio del material. Puedes poner esa parte de ti y expresarla, y a lo mejor permitirte expresar algo que a lo mejor en tu vida no te permitirías. La ficción te da esa libertad para realmente abrirte y expresar lo que te da la mente.

Tienes pendiente de estrenar De repente, Luna ¿Tu experiencia personal te ha ayudado de algún modo?

Es un hombre que no sabía que tenía una hija de 10 años hasta que se entera y cruza el Atlántico para conocerla en Perú. Y al ser un padre joven algo se ha quedado para interpretarlo. La paternidad está siendo una experiencia maravillosa, y no la cambiaría por nada del mundo.

¿Te encuentras cómodo en las comedias?

Me encantan las comedias y no ha sido siempre así. En la etapa de Reflejo yo quería hacer cosas muy intensas y trascendentales. Y cuando llegan proyectos como Goteras ves que quieres tocar grandes verdades, y grandes cuestiones desde un lugar mucho más honesto. Y la comedia creo que te lo da.

Pero no es un género fácil ¿Verdad?

Fácil no es nada y a la vez es todo. Lo que pasa es que en la comedia si hay un gag concreto tienes que estar pendiente de poder rematarlo y que la gente ría. Por ello lo considero más de laboratorio que el drama.

Recientemente ha terminado la serie “Amar es para siempre”. ¿Qué recuerdos tienes?

Yo estuve al principio cuando se llamaba “Amar en tiempos revueltos”.  Conocí a Alberto Jiménez, que es uno de los actores que más admiro. Trabajé con Natalia Sánchez, con la que ya había trabajado. Tengo grandes recuerdos ya que fue la primera serie que trabajaba con tanto recorrido. Y ves como las series diarias son una aventura por la cantidad de material que tienes que grabar cada día y por el poco tiempo de preparación que tienes.

¿Cómo es el último día de un rodaje?

Yo lloro siempre, sobre todo si ha sido un rodaje largo. Me da mucha pena porque te despides del personaje que te ha acompañado y que te ha hecho conocerte a ti mismo un poquito más. Y luego está el vínculo que se genera con todo el equipo.

¿Y ahora qué tienes en marcha aproximadamente?

Me incorporo a 4 estrellas, y sigo con Bailo Bailo y en Goteras. No me puedo quejar.

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