EXCLUSIVA ELLE. Susana Rodríguez: una voluntad de oro

Texto – Redacción-Hearst. Fotografías – Hearst.

En su número de marzo, ELLE conversa con la campeona de triatlón y doctora especialista en medicina física y rehabilitación Susana Rodríguez (Vigo, 1988). Oro en los Juegos Olímpicos de Tokio –un hito que hasta la prestigiosa revista estadounidense Time celebró colocándola en su portada de julio de 2021–, la deportista ha batido muchos récords y superado múltiples barreras a lo largo de su vida, pero, sobre todo, ha hecho realidad su sueño preadolescente. «Con 12 años, viendo en la televisión los JJ. OO. y Paralímpicos de Sídney mientras cenábamos, dije: “De mayor quiero ir”. Mi madre me contestó que disfrutase del deporte, que mejorase todo lo que pudiese, pero que entendiera que competir en unos Juegos era casi un milagro. Yo me quedé con esa sensación de que lo podía conseguir», recuerda.

Nació con albinismo oculocutáneo y una discapacidad visual grave, pero para ella sólo han sido dos cualidades más de las muchas que posee. «Nunca he pensado por qué me ha tocado a mí, siempre me he aceptado como soy». Afrontó su primera competición y victoria con 10 años en una prueba de atletismo. «Era una carrera de 800 metros y la entrenadora me indicó que saliese detrás de las otras chicas y que si en la última vuelta me sentía con fuerzas, las adelantase. ¿Cómo iba a participar planteándome no salir delante desde el inicio? A una competición se va a ganar, así que enseñé mis cartas desde el principio. Y fue una sensación brutal. Era una cosa de niños, pero supuso un punto de inflexión. Descubrí algo que me abrió muchas puertas y encontré el lugar, el deporte, en el que siempre me he sentido más igual a los demás». Porque confiesa que en un mundo «hecho para las mayorías» a menudo se ha sentido y le han hecho sentirse diferente: «Mi discapacidad visual está ligada a una apariencia física muy característica. Me han llamado Blancanieves, Copito de nieve, fea… Ahora todo está más normalizado, pero hace 25 años no era así».

Cuando llegó a Tokio, juegos en los que hizo historia al competir en dos modalidades –atletismo y triatlón– «todo lo que tenía que salir bien salió. En la última vuelta ya tenía una distancia muy buena respecto a mis rivales. Mi guía, Sara, me decía: “Disfruta”, pero mi entrenador me había dicho que la carrera se acaba en la línea de meta, así que estuve concentrada hasta cruzarla». Nos confiesa que hasta hace unos meses ese había sido el mejor día de su vida, pero ya no… «Hace poco nació mi sobrino. Y ahora elijo ese».

EXTRACTOS DE LA ENTREVISTA

  • «En el deporte encontré algo en lo que era igual o incluso mejor que otras personas sin discapacidad».
  • «La discapacidad te cierra puertas, no lo podemos obviar, pero tienes que pensar que a cada uno nos tocan unas cartas en la vida y tenemos que jugar con ellas lo mejor posible».
  • «El 28 de agosto de 2021 me levanté en Tokio pensando: “Lo tengo”. Me sentía lista y sabía que estaba en mis piernas poder alcanzar mi objetivo».
  • «Cuando gané el oro me quité un peso de encima, porque era el sueño más grande que tenía como deportista».
  • «Mi trabajo como médica es clave. El deporte de élite tiene fecha de caducidad y la medicina es mucho más que un plan B para mí».

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