Pedro Miguel Martínez “El teatro es liberador”

Texto y Fotografias Albert Roca. Entrevista realizada en Cafe & Tapas Carretas 14.

Cuando uno es un actor de gran talla, puede sobresalir como protagonista, secundario o episódico en series de televisión. Y si encima se deja el alma en el teatro, palabras mayores. Pedro Miguel Martínez es uno de ellos, que disfruta en cada personaje y si encima hay comedia por el medio, mucho más todavía.

©Albert Roca

Este verano estuviste en el Festival de Teatro Romano de Mérida con La República de Roma. ¿Qué es lo que tienen los clásicos para que sigan representándose?

Sobreviven porque van más allá de toda época, tocan temas universales: el amor, la muerte, la justicia, el abuso… Los textos de Calderón, Shakespeare, Esquilo… no son pasajeros, parecen escritos hoy mismo.

La obra que ahora representas habla de los entresijos de la política

“República de Roma”, de Roberto Rivera,  trata de la conjura de Catilina. Cicerón representa al Senado (lo que hoy sería nuestro Parlamento), Catilina las alternativas populistas. La lectura actual de algo que ocurrió hace casi 2000 años es evidente.

©Albert Roca

Das cursos de interpretación. ¿Qué les explicas?

Enseño lo que me han enseñado mis maestros: eso tan difícil de “momento a momento, verdad”. Eso requiere técnica. Básicamente se trata de que los actores huyan de lo convencional.

¿Cómo preparas los personajes?

Soy esclavo del texto. Dentro de él se esconde todo. Hay que entrar, hurgar, ver todas sus posibilidades, encontrar la “llamada” que el texto de tu personaje encuentra en ti, todo lo que tiene que ver con el mundo que te rodea. De ahí la necesidad de que los actores seamos grandes curiosos.

¿Qué es lo que tiene el teatro respecto otras disciplinas?

El teatro es liberador, en cuanto permiteuna comunión entre el público y el actor. Y por ello me reivindico como un hombre de escenarios. Cuando estás haciendo una obra de teatro todo está en tu mano, y depende de ti tenerlos, que se vayan o estén pensando en la lista de la compra.

©Albert Roca

¿La banda de Lázaro es de los proyectos más divertidos que has hecho?

Era un espectáculo muy particular. La versión de Antonio Serrano contaba la historia del Lazarillo de Tormes, no solo representada por mí como actor, sino también con música de banda y canciones  muy conocidas que yo cantaba al estilo de José Guardiola o Bonet de San Pedro. Lo disfruté muchísimo ya que trabajé con muchas bandas por toda  España. Fue una iniciativa del Ayuntamiento de  Torralba de Calatrava y desde entonces estoy muy ligado a esa ciudad y a su gente.

Se te recuerda por papeles episódicos como el que tuviste en Los misterios de Laura

El capítulo era el de La viuda negra. Mi mujer era Ana Álvarez y me envenenaba. Yo moría entre grandes convulsiones. Lo pasamos muy bien. Ahora se están grabando dos nuevos capítulos y me han llamado para colaborar en uno de ellos. Quiero pensar que dejé buen recuerdo.

¿Has trabajado en diferentes disciplinas, pero en la comedia te mueves como pez en el agua? ¿Qué recuerdos tienes de la serie La casa de los líos?

Hago muchos personajes serios, pero reconozco que me encanta el humor. La comedia tiene esa capacidad de distorsión de la realidad, una visión humorística de la vida que, cuando es inteligente, no es comparable a nada.   De La casa de los líos y de Aquí no hay quien viva tengo un gran recuerdo. En “Aquí…”  era un señor muy formal que también era travesti. Hice lo que hay que hacer en este oficio, tirarme a la piscina. Eso lo agradece el público, hasta el punto de que ese personaje, “Delito” tiene, por decirlo de alguna manera, su pequeño club de fans.

©Albert Roca

Para finalizar. ¿Dónde te podremos ver próximamente?

Además de en “Laura y sus misterios”, seguimos con la obra La República de Roma y he estado en la serie Sentimos las molestias con el personaje de un médico. Pero hay algo que me tiene atrapado desde hace muchos años: la dirección escénica. Estoy metido en varios proyectos que me alegran la vida.

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