Texto – Redacción-Heart. Fotografias – Hearst.
En su número de septiembre, ELLE se sienta con Malú (Madrid, 1982) para recordar su carrera y preguntarle por el nuevo capítulo que abre en su vida. Ella, que siempre ha protegido su privacidad con el silencio («No quiero parecer borde o antipática, es que creo que mi intimidad no es importante»), sobre todo desde que hace tres años fuera madre de Lucía (nacida de su relación con el exlíder de Ciudadanos, Albert Rivera), se muestra tranquila y con la seguridad que otorga la experiencia.

Y es que la cantante hace mucho que dejó de ser una aprendiz, como decía en uno de sus primeros y más conocidos hits. Aunque confiesa que la suya «ha sido una carrera de muchísimo aprendizaje». Y añade orgullosa: «Mis aciertos y errores son los que han hecho que, a día de hoy, esté donde estoy, piense como pienso y sienta como siento». Pero Malú apela a otra escuela primordial, la de sus mayores. Por su casa desfilaron algunos de los artistas más grandes del flamenco, empezando por su padre y su tío, Pepe y Paco de Lucía, y siguiendo por Camarón, Lola Flores, Remedios Amaya, Pareja Obregón… «Viendo a esos grandísimos artistas aprendí todo del amor y el respeto a la música y al escenario», explica.
La cantante reivindica la importancia del equilibrio interior y dice recurrir a su psicóloga como el que va a un gimnasio: «Nosotros [los artistas] también estamos necesitados de contar quiénes somos y lo que nos pasa. Es como decir: “Oye, que yo también me rompo y lloro, que a mí también me duele, que soy un ser humano”». Sin embargo, a la vez, Malú vive en esa contradicción de proteger con celo su intimidad, y reflexionando sobre esto nos propone una cuestión en relación a cómo afecta la exposición pública a hombres y mujeres: «He sentido que, cuando se trata de ataques, a nosotras se nos juzga con más crudeza. Al final tenemos que pasarnos toda la existencia peleando y siendo muy rectitas para gozar de credibilidad».

Con respecto a la maternidad, reconoce que la conciliación «siempre plantea conflictos», pese a los últimos cambios positivos que ha experimentado la sociedad, y recuerda cómo su madre, Pepi Benítez, una talentosa cantaora y bailaora, abandonó su carrera tras tenerla a ella. La cantante expresa con sinceridad cómo vive esta faceta: «Yo me he dedicado a mi hija, y es algo que no pienso dejar de hacer, pero tampoco voy a renunciar a trabajar o a estar satisfecha como mujer, porque no me siento completa si exclusivamente soy madre, ni tampoco siendo sólo artista», y concluye con rotundidad: «Soy ambas cosas al cien por cien».
Al ser preguntada por su reciente separación, Malú rompe su acostumbrado mutismo: «En ocasiones, crees en algo y luchas por ello con todas tus fuerzas. Pero a veces no se da. Y no es culpa de nadie, no es malo ni bueno, sucede sin más. Hay que tratar de entenderlo y asumirlo de la mejor forma posible». También nos cuenta qué enseñanza le han brindado las rupturas: «Cuando te vas de un sitio tienes que recordar cómo entraste. Y eso, con seguridad, te ayudará a olvidar por qué te marchas y a traspasar la puerta con lo bueno en tu cabeza». Pese a este episodio reciente, mantiene intacta la fe en el amor «no solamente en el que puedes sentir hacia una pareja, sino en el amor a la familia, a la vida, a los hijos… El amor mueve el mundo».
EXTRACTOS DE LA ENTREVISTA
- «Mis aciertos y errores son los que han hecho que, a día de hoy, esté donde estoy, piense como pienso y sienta como siento».
- «Ser madre, además, te quita todas las tonterías de encima. Si en ti había una pizca de egoísmo, se acaba completamente, porque ya tu vida es para otra persona, para un ser humano en miniatura. Creo que no hay nada más puro ni más bello que un hijo».
- «Vengo de una familia en la que se da por sentado que hay que hacer las cosas bien. De ahí, esta exigencia enfermiza que tengo a la hora de componer canciones».
- «No me siento completa si exclusivamente soy madre, ni tampoco siendo sólo artista. Soy ambas cosas al cien por cien».
- «Nosotros [los artistas] también estamos necesitados de contar quiénes somos y lo que nos pasa. Es como decir: “Oye, que yo también me rompo y lloro, que a mí también me duele, que soy un ser humano”».
- «En este negocio se presupone que el artista, si tiene éxito, vive en un estado constante de serenidad. ¡Pero en realidad no ha sido feliz en su vida!».
- «Es mucho más fácil empezar una relación que salir de ella. Pero cuando te vas de un sitio tienes que recordar cómo entraste. Eso te ayudará a olvidar por qué te marchas y a traspasar la puerta con lo bueno en tu cabeza».

Deja un comentario